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[One-Shot][DaiKei] "Un poco de valor"

viernes, 28 de septiembre de 2012
♫: A los grillos
♥: nothing~
Think: MatsuMiya forevah~


Konbannu~ Sa-chan desu~  pues hoy, vengo con un fic que tenia en mi LJ~ he decido postearlo aca~~  ah! otra cosa...alguna lee fics de Arashi? porque he escrito la idea (si primero sin personajes) pero he decido hacerlo MatsuMiya (aca JunxNino) ...fue un proceso interesante cuando llegue a esto XDDD, pero esa será otra entrada...que mas les digo no pues nada... pasemos a lo que nos interesa~~

Douzo~ 


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Título: "Un poco de valor" -otro titulo fail a mi lista XD-
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas: DaiKei (si asi como leen~) Hikaru y Keito no son pairing!
Dedicado: en la comunidad este fic era para Flan-chan, sigue siendo suyo
Género: Angst, Drama, Humillación (en el lj, me fue pedido asi) 
Extensión: Wan-Chot (One-Shot pues XD)
Summary: ----- incapacitada para hacer uno
Advertencias: OOC y alguien sufrira...no mucho no doy para tanto XD
Notas:  como decia, este fic fue para una comunidad en el LJ, en el cual se hacian retos...pues este fic fue un reto -literal- para mi, en cual Flan-chan me pidio especificamente los generos, los personajes y como queria la trama... no di para mucho, pero a ella le gusto~ soy feliz por ello...que mas...es totalmente predecible...ya no vere la rosa de guadalupe lol! XDDD sin mas... douzo~ -again-

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No encontraba divertido a lo que esos dos chicos le hacia Inoo, molestarlo a no más poder, insultándole hasta estar satisfechos, simplemente no le hallaba grato, se acerco al chico delgado que se encontraba en el piso, sus atacantes, un joven de cabellos castaños y otro de cabellos negros, partían a otra dirección.
— ¿Te encuentras bien, Kei?— trato de ayudarlo a ponerse de pie, Kei sonrió amargamente y contesto.
—Supongo que sí, Daiki— sacudió sus ropas, sujeto los lentes que tenia Daiki en mano, los había recogido.
—No deber…—el más bajo fue interrumpido por el alto pelinegro.
— ¡No digas nada! ¡No es tan fácil como crees!— dijo un tanto frustrado, del dicho al hecho hay un gran estrecho, recogió sus libros que tirados estaban en el piso, dejando solo a Daiki. No le gustaba ver a Kei así, sufría tanto como él, aun así, no le ayudaba, no sabía cómo hacerlo y tampoco quería estar en un lio con Hikaru o Keito o ambos, sería arriesgarse mucho, buscaría una forma de auxiliarlo, por ahora se limitaría en ir a verlo a su casa.

Subió al bus que lo llevaría, el trayecto no era largo y al cabo de unos minutos se encontraba en la en la cual bajaría, salió del bus adentrándose por la calles del suburbio, su vista encontró a Inoo, lucia decaído, más de lo normal, su mirada era triste, se acerco a su figura, parándose junto a él, Inoo miro a su lado, lo sintió llegar, miro a Daiki para después voltearse y mirar hacia otro lado.
—Dai…creo que se cómo acabar con esto— dejo escapar un suspiro lleno de melancolía, Daiki solo lo observo.
—Quizás qui…- Daiki le tapo la boca con una mano.
— ¡No te atrevas ni a pensarlo! ¡Me oyes Kei!, no permitiré que por culpa de esos dos te hagas daño— con seriedad y enojo le reclamo Daiki a Kei.
El chico de cabellos rizados se sorprendió al ver la reacción del pequeño castaño, nunca pensó que lo preocuparía de tal manera, en los ojos de Daiki pudo ver como se reflejaba tales sentimientos.
— ¡Prométeme que no lo harás!— recargo su cabeza en el pecho del mayor.
—Lo…prometo—
—No sé cómo, pero te ayudare —

Pasaron varios días sin que los “matones” molestasen a Inoo, quizás habían encontrado un “juguete” nuevo o eso suponía Arioka, aunque era algo egoísta estar aliviado con tal suposición, mientras otro padece, su amigo no era víctima, pero eso no duro mucho. Camino hacia el salón de clases, una escena le revolvió el estomago, de nuevo ese par aturdiendo a Kei, este solo escondía la cara como si eso pudiese defenderlo de las burlas, el castaño, Hikaru, tomo sus anteojos.
— ¡Devuélvemelos!— pidió Inoo.
—Oíste Keito, quiere sus gafas— Hikaru dijo burlonamente
— ¡Vamos Hikaru!, los pidió amablemente— Arrebato sin cuidado alguno, aquel instrumento que ayudaba a la visión de Kei, se los puso enfrento de Inoo para que los agarrase, justo cuando el chico del piel más pálida los iba a sujetar, los dejo caer y los piso.
— ¡Perdón! Mi error— Ironizo Keito.

Esto era el colmo, las agresiones cada vez empeoraban, Daiki cerró su puño, estuvo a nada de gritarles que lo dejaran en paz, pero un profesor se acerco a aquel trió.
— ¿Pasa algo?— pregunto el profesor.
—A Kei se le rompieron las gafas— contesto Hikaru, cambio su temple burlón a una preocupada.
—Tropezó y por error las piso— anidio Keito, estos dos vieron a Inoo dándole a entender que afirmara o sería peor después, no tuvo de otra y dijo que toda esa mentira era verdad, el profesor los hizo pasar al salón, dejando a los anteojos rotos de Kei en el suelo, Daiki se acerco a ellos y los tomo, aun estaba furioso.
—Ya sabré como ayudarte— murmuro pasa si.

Pasaron los minutos dando paso a la siguiente asignatura, la clase de educación física, dio inicio y como era común se cambiaron el uniforme y salieron a la cancha para realizar sus actividades, los chicos jugando futbol, las chicas basquetbol, la clase transcurrió “normal”, ese par hacia de las suyas, ya sea colocando el pie para que otro compañero cayera o empujando a otros para que chocaran entre así, el profesor dio el silbatazo que indicaba que era hora de volver a cambiarse, llamado y obligado por el profesor, Arioka recogió los balones y demás cosas que utilizo su grupo para la clase, concluyo y fue directo a los vestidores.

Terminaba de cambiarse, estar solo en ese cuarto lleno de lockers podría resultar peligroso, se coloco sus zapatos, disponiéndose a partir rumbo al salón, a unos pasos de la salida del vertidos un par de manos lo detuvieron.
— ¿Por qué tan rápido Inoo?— era la voz de Hikaru. Kei estaba asustado, trato de zafarse del agarre, pero el chico castaño se aferro mas a los brazos del pelinegro y aplico un poco mas de fuerza haciendo que Inoo retrocediera poco a poco.

Acalorado y molesto por haber sido el único que “ayudara”, entro al vestidor y aparentemente todo estaba tranquilo, ¿era su mente o qué?, parecía escuchar algunas voces, busco por el lugar, aquel sonido provenía de las regaderas, dio unos cuantos pasos para ver que sucedía, dio un gran respiro, presentía que no era algo bueno y en la esquina del pedazo de cuarto, vio algo que le rompió el corazón y al mismo tiempo le hirvió la sangre, un Inoo semi-desnudo, tratando de sostener la única prenda que le quedaba, a un Yaotome forcejando y golpeando a Inoo, con una asquerosa sonrisa dibujada en sus labios.
— ¡Para, por favor!— débilmente decía Kei, Hikaru como de costumbre hacia oídos sordos ante cualquier suplica, logro rasgarle su bóxer, Inoo mas humillado no podría sentirse.

Su cuerpo no reaccionaba, quería ir a romperle la cara, hacerle sentir por todo lo que Kei había pasado y quizás más, un “clic” se escuchó, miro hacia donde provenía ese peculiar sonido, era el celular de Yaotome, después de todo lo que le hizo a Kei ¡le tomo una foto!, Inoo al escuchar supuso lo que era y escondió su cara entre las piernas dejando escapar unas lágrimas.
El castaño más bajo se acercó furiosamente a Hikaru, tirándole un puñetazo en la cara logrando que cayera al frio piso y soltara su celular, no tardó mucho en reaccionar y sin ver quien era hizo lo mismo, provocando que Daiki se tambaleara y chocara con la pared, el más alto se abalanzo sobre él, sin perder tiempo lo tomo por la playera y lo tiro, le otorgo unas patadas en el estómago, Daiki se doblego ante el dolor.

— ¡Daiki!— Gritó el pelinegro, Hikaru se burló de ambos, dio media vuelta; Arioka al escuchar su nombre recobro algo de valor, no se dejaría intimidar por Yaotome, no si quería proteger a Inoo, se puso de pie, sujeto a Hikaru por los hombros lo giro y le golpeo justo en la nariz, haciéndole sangrar, así ambos chicos comenzaron una lucha, uno peleaba por él y el otro por alguien importante, “¡Vístete Kei!”, grito Daiki mientras se enfrentaba con el otro, quien se encontraba por encima suyo, Inoo no reaccionaba, en ese instante el profesor entro a las regaderas y furioso al ver tal escena, separo a los dos castaños.
— ¡¿Qué demonios les pasa?!— grito el profesor, yendo con Inoo para auxiliarlo, lucia muy pálido, le ayudo a levantarse, cubriéndole con una toalla que estaba por ahí.

Llevo a los dos golpeados chicos a la dirección, ambos tenían que dar declaraciones, uno a uno paso, recibiendo su castigo por haber faltado a la institución.
—¡Me las pagaras Arioka!— sentencio Yaotome, quien aún permanecía en la oficina del director, al parecer desde ahora tenía “cuentas pendientes” con Daiki, Arioka solo dedico una mirada fría y sin temor alguno, quizás si se las cobraría, quizás la pasaría mal, pero no importaba, con tal de cuidar de Kei, se enfrentaría a él y a otro chico si era necesario, camino rumbo a la enfermería , ahí se encontraba Inoo, entro y logro verlo sentado en una camilla, se acercó a él y lo abrazo protectoramente, y le susurro “ya no estás solo, yo te cuidare”, Kei se aferró al menor, lloro un poco, “gracias”, más que la acción, fueron las palabras que le regalo Daiki.

-fin-


(Huye lejos lejos~)
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[One-shot♥] "Bienvenido" - Hikaru

lunes, 9 de julio de 2012
♫:lovey dovey versión Japonesa- T-ARA
♥: normal XD
Think: Hikaru♥

Minna-san domo, Sarahi desu -w-! XDDDD, saben? necesito mas icons, no salgo de los mismos XD aunque el icon de Hikaru es mega amorsh, en fin hace unos dias, el blog me fallo queria publicar pero nada XD! en fin espero que esta vez no me trolle D:! 
en fin~   a lo que vine~

p.s. Lovey Dovey en japones, no debio existir XD

Douzo *3*)/


Título: "Bienvenido" -este es el titulo mas fail de mi vida XDDDDDDDDD! e.e-
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas: ninguna realmente, solo Hikaru e invitados (?) :D!
Dedicado: nadie en especial a ustedes
Género: AU, fluff, random 8DD!
Extensión: wan-chot -one shot pues XD- 
Summary: Hikaru es bello y hermoso (?) XDD
Notas: bien, esto esta basado en hecho reales (?) XDDDDD en serio, solo falto Hikaru para que fuera mas real (?) D:! XDDDD en fin...comentarios=  
 
*/////*////*////*



El cielo cada vez se tornaba de un color gris con el pasar de los minutos, hace nada era una linda tarde, el infinito parecía ser de un color rojizo, la temperatura era ideal: ni tan frío ni tan cálido, ¿En qué momento se oscureció?, un chico de cabello castaño se cuestionó, no notó la hora en el que el ambiente cambio por completo, por suerte traía consigo un pequeño paraguas azul y los demás decían que era una estupidez su precaución, ¡¿Ahora quién era el idiota?!, sin duda alguna llevar su paraguas fue una acción acertada.
-¡Hasta mañana!- se despidió agitando la mano mientras con cierta superioridad.
-Nos vemos, Hikaru- Un compañero de trabajo le contestó sin muchas ganas al ver la mueca que el castaño tenía dibujada.

Antes de salir por completo de la tienda, dirigió una mirada al cielo, "El torpe de Yuya se mojara!" pensó y carcajeo un poco, salió, tenía poco tiempo para llegar a su hogar, sí es que no quería ser presa de la traviesa lluvia, después de todo ese paraguas sólo le protegería parcialmente y a paso veloz caminaba, en momentos como este agradecía vivir tan cerca de su empleo, y el tonto de Yuya decía que era mala idea, formó un puchero en sus labios, cruzando los brazos,  todo sin dejar de caminar, las calles estaban, técnicamente, vacías, era normal, o eso suponía Yaotome, ¿Quién en su sano juicio caminaría con un clima así?, puede que un loco o alguna persona despechada y dolida, pero aseguraba que nadie más.

Comenzó a hacer un viento fuerte, cerró los ojos por inercia al sentir como la tierra se levantó con el danzar del aire, escuchó algo anormal, abrió con cuidado los parpados, pero todo parecía normal, volvió a oír aquel sonido, buscó con la mirada solamente, caminó un poco y tropezó, ¿Una caja?, ¿Qué hacia allí?, curioso decidió inclinarse un poco, el ruido provenía de su interior, la caja se movió, en sus adentro guardaba, Hikaru tomó una de las tapas y echó un vistazo, ¡un gatito!, retrocedió rápidamente cerrando durante el acto la caja, miro hacia todos lados y sin más se fue, ¿Qué inhumano deja a una cría de gato a su suerte?, bueno, él no podía quejarse, hizo lo mismo; aquel gatito café se movía frenéticamente en la caja; Hikaru caminó unos metros y a su hogar llegó.

-¡He regresado!- Gritó mientras entraba, aunque, ¿a quién le anunciaba su llegada?, vivía sólo, aventó las llaves a un pequeño buro que se encontraba por ahí, hizo lo mismo con el paraguas, quizá era la costumbre gritar, se sentó para quitarse los zapatos, eso de vivir con la familia le dejó con muchas manías, acomodó sus zapatos e ingresó de lleno a su pequeño hogar, se tiró sobre un sofá rojo que llenaba una parte de la habitación, realmente se sentía agotado, su jefe lo traía de un lado para otro "¡Hikaru atiende al cliente!" o "¡Hikaru haz la factura!", "¡Hikaru esto!", "¡Hikaru aquello!", hizo una muela que según él era la cara de quién tanto lo mandaba, sino fuera porque necesitaba el empleo, a estas alturas de la vida ya hubiese renunciado.

El gatito después de haber visto el rostro de Hikaru quiso salir de esa horrible caja, sus hermanos y hermanas habían sido llevados por otros humanos, le dejaron solito con frío y hambre, con una de sus patitas destapo su prisión de cartón, dando pequeños saltos quería a aferrarse a la orilla de está, así fue, pero por su peso la caja se volteó y cayó al piso, un maullido dejó salir, ya afuera lo buscó, ese humano parecía bueno, no lograba verlo, decidió aventurarse por la calle.

Un gran estruendo hizo que Hikaru saltara de su sillón, fue un trueno que se oyó por todos los lares; el gatito chilló;  seguido de ese sonido hecho por la naturaleza, la lluvia se presentó, gota a gota el asfalto se empapaba, el recuerdo del minino en la caja  ocupó lugar en el pensar del chico, sintió un poco de pena por el gatito, se levantó, sujeto su paraguas y descalza salió a la calle, ya ahí vio que la caja se encontraba volteada y que el gatito ya no estaba, Hikaru pensó que un alma dadivosa se lo llevó, un "aquí estoy" en forma de maullido le hizo voltear a su derecha, ahí estaba el minino café, escondido entre la pared y un poste de luz, ligeramente empapado, Hikaru suspiro con cierta molestia, lo sujeto, lo depósito en su caja y lo cargo, buscó un lugar donde podría atajarle de la lluvia: debajo de la marquesina del edificio donde vivía, se aseguró de que no mojara más y por encima de la caja le colocó el paraguas, ya hecha su buena acción entró a su casa, de nueva cuenta.
-¡Achuu!-  genial, por ayudar a esa pequeña bola de pelos le daría un resfriado.

Se dirigió al baño, necesitaba secarse con una toalla, salió y comenzó a frotarla en sus cabellos, ya una vez que se quitó el exceso de agua la puso sobre sus hombros y fue al intentó de cocina que tenía, abrió el refrigerador, echó un vistazo, nada, era irónico que trabajase en una tienda de abarrotes y no tuviera más que un cartón de leche, le quitó la tapa y la olía, estaba en buen estado, o ese creía, y sin más bebió directo del empaque, lo dejó como estaba, ya mañana traería algo de la tienda; volvió al sillón donde hace unos momentos reposaba.

Sus ojos poco a poco se cerraban, la precipitación le comenzaba a arrullar, lentamente caía en los brazos de Morfeo, a nada de entrar al mundo de los sueños, unos débiles maullidos le perturbaban su descanso, ¡De nuevo esa bola de pelos!, giró para acomodarse mejor, seguía oyéndolo, tomó una almohada y  con está cubrió sus oídos y por ende toda la cara, no funcionó, irritado arrojó contra el piso la almohada, se paro bruscamente y se asomó por la puerta.
-Cállate torpe...- corto su frase al no creer lo que veía: al pequeño gatito café fuera de su caja, siendo molestado por otro gato pero más grande, el muy cínico le quitó su caja, usándolo para el solamente.
-¡Hey! ¡Sal de ahí gato abusivo!- Hikaru defendió al gato bebé, se acercó para ahuyentarlo, pero sólo tuvo como respuesta una pose de ataque por parte del gato más grande, Hikaru dio un pasó hacia atrás, respiró hondo y en un rudo movimiento le quitó la caja, el gato cayó sobre un charco y huyó al sentir el agua fría sobre su pelaje, de nueva cuenta el castaño colocó al minino en su caja.
-¡Ya no te muevas de aquí!- lo regaño, tenía la esperanza de que le entendiera; el gatito sólo lo miró.

Ya en su casa, por tercera vez en el día, se dispuso a continuar lo que tenía pendiente, dormir, pero al parecer esa bolita de pelos color marrón se aferraba a molestarle e interrumpirle, vio por la ventana, ahí estaba, pidiéndole a maullidos que le hiciera el caso, fue hacia la puerta.
-¡Bien! ¡Entra!- agito su mano, señalando el interior de su hogar; el gatito entró. -Ahora sí me obedeces, ¿verdad?-  cerró la puerta, pero sorpresa, el gatito dejaba su rostro, pequeños montitos de agua le seguían.
-¡Espera!- Hikaru quería sacarlo, pero un llamado de la naturaleza tenía mayor prioridad, necesitaba ir al baño, fue en un santiamén, en un par de minutos salió con una sonrisa de alivio que de inmediato fue cambiada por una sien con una vena exaltada, ¡en poco tiempo ese gato ya había hecho un gran desorden!, papeles regados por el piso, almohadas rasgadas y paredes siendo decoradas con las manchas de lodo que en sus patitas traía, Hikaru fue hacia él, lo levantó y lo giro hacia su rostro.
-¡Eres un peligro! ¡Gatito Malo!- Trató de sonar lo más severo posible; con la toalla que tenía en sus hombros comenzó a secarlo, después de todo sí lo dejaba así enfermaría, término, quedó esponjado, lucía hasta adorable, con esa misma tela enrollo al gatito.
-¡Eres un sushi de gato!- carcajeo y lo dejó sobre su cama, alzaría el tiradero que el minino dejó; el gatito luchaba para librarse de lo que le sujetaba, ¡quería jugar con su amo!, ¡oh sí! ya era su dueño, aunque el aparentemente no lo aceptaba del todo.
-¡Listo!- limpio su frente, su intentó de departamento estaba limpio.
-¡Miau!- exclamó el felino; Hikaru volteó y juraría que por una fracción de segundo vio que el gato tenía un puchero plasmado en su diminuto hocico.
-Si... si, ya entendí- le quitó la toalla dejándolo libre, el gatito se estiro, Hikaru por inercia hizo lo mismo.
-¡Miau!- se dejó caer sobre el piso, Hikaru su espanto pero no hizo algo -Miau...- fue más agudo está vez - Miau...- lo miró, tenía hambre, esperaba a que le entendiera, Hikaru carcajeo un poco.
-Tu sí que eres un estuche de monerías- el minino parecía divertirle, se acuclillo y le empezó a darle cariño, pero el minino ni se mutaba de su posición.
-¡Oye!- pico el estómago blanco del felino- ¡Oye!- lo sujeto con ambas manos y le sacudió delicadamente -¡Haz algo!- el gruñir de la panza del gatito le desconcertó y a la vez le tranquilizo -¡Anda! ¡Sólo tienes hambre!- lo bajo y él se levantó, se fue y regresó con un plato de leche, lo colocó a un lado del minino, quién al instante comenzó a beberlo.

Buscaba en su closet algo con que hacerle una cama provisional, no se quedaría por mucho tiempo, mañana por la mañana le hallaría un hogar.
-¡Esto sirve!- una playera vieja, fue por el gatito, ya había terminado su leche, lo puso sobre el sillón, tomó la playera y la uso como cobija -Aquí te quedarás, ¡sólo por hoy! así que no te acostumbres- sentenció el castaño, el gatito sólo lo miraba con sus grandes orbes negras; Hikaru bufo cansado, apagó las luces y se echó sobre su cama, ¡Anhelado descanso! ¡Por fin dormiría!
-¿Qué haces?- cuestionó furioso al sentir las garritas del felino sobre su espalda -¡D-duele!- giró logrando tirar al minino de su encima, haciendo que rodar por el resto de la cama -¡Es mi cama! ¡La tuya es esa!- señaló al sillón, el minino lo ignoro y se acurruco al costado del chico, su amo era cálido; Hikaru quería arrogarlo, ganas no le faltaban, ¡Invadía su espacio vital!, pero lo vio tan quieto y callado que optó por no lanzarlo y prefirió descansar.

Los rayos de luz del sol traspasaban las delgadas cortinas de su ventana, dándole directo en la cara, por el molestar que le causaba más el hecho de que debía ir a su trabajo le obligó a abrir los ojos, justo antes el recordó a su pequeña visita.
-¡Miau!- el minino estaba justo en su cara dándole los buenos días, Hikaru abrió los ojos, el minino le mordió la nariz soltándolo casi enseguida.
-¡Luego me las pagarás!- Hikaru cubrió su nariz con su mano y casi llorando le grito, el felino se escondió entre las cobijas, Hikaru se fue al baño, se dio una ducha, se preparaba para salir, el minino aún en la cama asechaba con su mirada todo lo que el realizaba, Hikaru sacó ropa limpia, de una forma, ese animal le recordaba a alguien que quería mucho, sonrió para el, miro el reloj, ¡Ya era tarde!, en el mismo plato que uso para el gatito la noche anterior, Hikaru le sirvió algo de leche, el castaño salió casi corriendo, con un trozo de pan en la mano, no sin dejar antes advertido al felino que mantuviera el orden, sabía a la perfección que haría caso omiso, pero tenía esperanza de que no fuera así, ya fuera de su departamento vislumbro algo rojo, ¡su paraguas!, lo cogió con la mano que tenía libre y lo llevó consigo.

-¡¿Como que no te gustan los gatito?!- gritó desesperado- ¡Mira es bonito! - sacó su celular y le mostró una foto del susodicho.
-Lo siento Hikaru, soy alérgica a ellos- se disculpo su compañera de trabajo, siguiendo acomodando un anaquel de la tienda.
-¡Pero Hiba-chan! ¡Llévatelo!- hizo un berrinche mientras jalaba la parte inferior de la blusa de la chica.
-¡Si estoy cerca de esas cosas ten por seguro que doy al hospital!- siguió con lo suyo.
-¡¡Hiba-chan!!-
-¡Que no Hikaru!  ¡A alguien más!- se zafó del castaño y huyó a otra parte de la tienda.
-¡Mala!- formó un puchero y fue en busca de alguien quién pudiera llevárselo.

Recorrió toda la tienda y ¡ninguno de los presentes quería un adorable gatito!, fue hasta con su última opción: su jefe, quién al dejárselo saber casi lo despide, su jefe creyó que se lo obsequiaba por burla, ya era de una edad adulta, bastante adulta a decir verdad, y no era casado, ni una mosca desesperada se le acercaba, "¡¿Qué me estas queriendo decir Yaotome?!" esas fueron las palabras iniciales para el discurso de "¡No estoy viejo y soy un soltero codiciado!", media hora de gritos y regaños pasaron, de milagro seguía con su empleo, Hibari se acercó a él.
-¡Ya quédatelo! Es adorable, ¿cierto?- se burlo de el  dándole unas palmadas en el hombro del castaño; Hikaru carraspeo los dientes y se lamentó internamente.

Pasó un día, dos, tres, cuatro, cinco, la semana entera y nada, ahora resulta quería nadie ama a los gatos, siempre que llegaba de su empleo se encontraba con lo mismo: un gatito aparentemente feliz y un gran desorden, dejó la bolsa de plástico en el piso y buscó en la falquitrera de su pantalón las llaves de su hogar, la introdujo girando un poco para poder pasar, un "bienvenido" con sonido a maullido le recibió, Hikaru alzó la bolsa y entró.
-Ya vine- se agacho hacia al minino y le acaricio la oreja, ¡rayos! ya le cogió cariño; el gatito ronroneo, ¡su amo por fin lo aceptó! -Parece que estarás acá por un tiempo, así que...- extrajo algo de la bolsa -¡Mira!- era un collar, se lo colocó a SU mascota, le dio el mismo nombre de la persona que tanto recordaba, sonrió de nuevo, de algún modo extraño, se parecía tanto él, dejó la bolsa sobre la mesa y se dispuso a acomodar todo lo había adquirido, los grandes ojos del gatito le seguía en todo lo que hacia...

-Fin-
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