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[One-Shot][DaiKei] "Un poco de valor"

viernes, 28 de septiembre de 2012
♫: A los grillos
♥: nothing~
Think: MatsuMiya forevah~


Konbannu~ Sa-chan desu~  pues hoy, vengo con un fic que tenia en mi LJ~ he decido postearlo aca~~  ah! otra cosa...alguna lee fics de Arashi? porque he escrito la idea (si primero sin personajes) pero he decido hacerlo MatsuMiya (aca JunxNino) ...fue un proceso interesante cuando llegue a esto XDDD, pero esa será otra entrada...que mas les digo no pues nada... pasemos a lo que nos interesa~~

Douzo~ 


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Título: "Un poco de valor" -otro titulo fail a mi lista XD-
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas: DaiKei (si asi como leen~) Hikaru y Keito no son pairing!
Dedicado: en la comunidad este fic era para Flan-chan, sigue siendo suyo
Género: Angst, Drama, Humillación (en el lj, me fue pedido asi) 
Extensión: Wan-Chot (One-Shot pues XD)
Summary: ----- incapacitada para hacer uno
Advertencias: OOC y alguien sufrira...no mucho no doy para tanto XD
Notas:  como decia, este fic fue para una comunidad en el LJ, en el cual se hacian retos...pues este fic fue un reto -literal- para mi, en cual Flan-chan me pidio especificamente los generos, los personajes y como queria la trama... no di para mucho, pero a ella le gusto~ soy feliz por ello...que mas...es totalmente predecible...ya no vere la rosa de guadalupe lol! XDDD sin mas... douzo~ -again-

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No encontraba divertido a lo que esos dos chicos le hacia Inoo, molestarlo a no más poder, insultándole hasta estar satisfechos, simplemente no le hallaba grato, se acerco al chico delgado que se encontraba en el piso, sus atacantes, un joven de cabellos castaños y otro de cabellos negros, partían a otra dirección.
— ¿Te encuentras bien, Kei?— trato de ayudarlo a ponerse de pie, Kei sonrió amargamente y contesto.
—Supongo que sí, Daiki— sacudió sus ropas, sujeto los lentes que tenia Daiki en mano, los había recogido.
—No deber…—el más bajo fue interrumpido por el alto pelinegro.
— ¡No digas nada! ¡No es tan fácil como crees!— dijo un tanto frustrado, del dicho al hecho hay un gran estrecho, recogió sus libros que tirados estaban en el piso, dejando solo a Daiki. No le gustaba ver a Kei así, sufría tanto como él, aun así, no le ayudaba, no sabía cómo hacerlo y tampoco quería estar en un lio con Hikaru o Keito o ambos, sería arriesgarse mucho, buscaría una forma de auxiliarlo, por ahora se limitaría en ir a verlo a su casa.

Subió al bus que lo llevaría, el trayecto no era largo y al cabo de unos minutos se encontraba en la en la cual bajaría, salió del bus adentrándose por la calles del suburbio, su vista encontró a Inoo, lucia decaído, más de lo normal, su mirada era triste, se acerco a su figura, parándose junto a él, Inoo miro a su lado, lo sintió llegar, miro a Daiki para después voltearse y mirar hacia otro lado.
—Dai…creo que se cómo acabar con esto— dejo escapar un suspiro lleno de melancolía, Daiki solo lo observo.
—Quizás qui…- Daiki le tapo la boca con una mano.
— ¡No te atrevas ni a pensarlo! ¡Me oyes Kei!, no permitiré que por culpa de esos dos te hagas daño— con seriedad y enojo le reclamo Daiki a Kei.
El chico de cabellos rizados se sorprendió al ver la reacción del pequeño castaño, nunca pensó que lo preocuparía de tal manera, en los ojos de Daiki pudo ver como se reflejaba tales sentimientos.
— ¡Prométeme que no lo harás!— recargo su cabeza en el pecho del mayor.
—Lo…prometo—
—No sé cómo, pero te ayudare —

Pasaron varios días sin que los “matones” molestasen a Inoo, quizás habían encontrado un “juguete” nuevo o eso suponía Arioka, aunque era algo egoísta estar aliviado con tal suposición, mientras otro padece, su amigo no era víctima, pero eso no duro mucho. Camino hacia el salón de clases, una escena le revolvió el estomago, de nuevo ese par aturdiendo a Kei, este solo escondía la cara como si eso pudiese defenderlo de las burlas, el castaño, Hikaru, tomo sus anteojos.
— ¡Devuélvemelos!— pidió Inoo.
—Oíste Keito, quiere sus gafas— Hikaru dijo burlonamente
— ¡Vamos Hikaru!, los pidió amablemente— Arrebato sin cuidado alguno, aquel instrumento que ayudaba a la visión de Kei, se los puso enfrento de Inoo para que los agarrase, justo cuando el chico del piel más pálida los iba a sujetar, los dejo caer y los piso.
— ¡Perdón! Mi error— Ironizo Keito.

Esto era el colmo, las agresiones cada vez empeoraban, Daiki cerró su puño, estuvo a nada de gritarles que lo dejaran en paz, pero un profesor se acerco a aquel trió.
— ¿Pasa algo?— pregunto el profesor.
—A Kei se le rompieron las gafas— contesto Hikaru, cambio su temple burlón a una preocupada.
—Tropezó y por error las piso— anidio Keito, estos dos vieron a Inoo dándole a entender que afirmara o sería peor después, no tuvo de otra y dijo que toda esa mentira era verdad, el profesor los hizo pasar al salón, dejando a los anteojos rotos de Kei en el suelo, Daiki se acerco a ellos y los tomo, aun estaba furioso.
—Ya sabré como ayudarte— murmuro pasa si.

Pasaron los minutos dando paso a la siguiente asignatura, la clase de educación física, dio inicio y como era común se cambiaron el uniforme y salieron a la cancha para realizar sus actividades, los chicos jugando futbol, las chicas basquetbol, la clase transcurrió “normal”, ese par hacia de las suyas, ya sea colocando el pie para que otro compañero cayera o empujando a otros para que chocaran entre así, el profesor dio el silbatazo que indicaba que era hora de volver a cambiarse, llamado y obligado por el profesor, Arioka recogió los balones y demás cosas que utilizo su grupo para la clase, concluyo y fue directo a los vestidores.

Terminaba de cambiarse, estar solo en ese cuarto lleno de lockers podría resultar peligroso, se coloco sus zapatos, disponiéndose a partir rumbo al salón, a unos pasos de la salida del vertidos un par de manos lo detuvieron.
— ¿Por qué tan rápido Inoo?— era la voz de Hikaru. Kei estaba asustado, trato de zafarse del agarre, pero el chico castaño se aferro mas a los brazos del pelinegro y aplico un poco mas de fuerza haciendo que Inoo retrocediera poco a poco.

Acalorado y molesto por haber sido el único que “ayudara”, entro al vestidor y aparentemente todo estaba tranquilo, ¿era su mente o qué?, parecía escuchar algunas voces, busco por el lugar, aquel sonido provenía de las regaderas, dio unos cuantos pasos para ver que sucedía, dio un gran respiro, presentía que no era algo bueno y en la esquina del pedazo de cuarto, vio algo que le rompió el corazón y al mismo tiempo le hirvió la sangre, un Inoo semi-desnudo, tratando de sostener la única prenda que le quedaba, a un Yaotome forcejando y golpeando a Inoo, con una asquerosa sonrisa dibujada en sus labios.
— ¡Para, por favor!— débilmente decía Kei, Hikaru como de costumbre hacia oídos sordos ante cualquier suplica, logro rasgarle su bóxer, Inoo mas humillado no podría sentirse.

Su cuerpo no reaccionaba, quería ir a romperle la cara, hacerle sentir por todo lo que Kei había pasado y quizás más, un “clic” se escuchó, miro hacia donde provenía ese peculiar sonido, era el celular de Yaotome, después de todo lo que le hizo a Kei ¡le tomo una foto!, Inoo al escuchar supuso lo que era y escondió su cara entre las piernas dejando escapar unas lágrimas.
El castaño más bajo se acercó furiosamente a Hikaru, tirándole un puñetazo en la cara logrando que cayera al frio piso y soltara su celular, no tardó mucho en reaccionar y sin ver quien era hizo lo mismo, provocando que Daiki se tambaleara y chocara con la pared, el más alto se abalanzo sobre él, sin perder tiempo lo tomo por la playera y lo tiro, le otorgo unas patadas en el estómago, Daiki se doblego ante el dolor.

— ¡Daiki!— Gritó el pelinegro, Hikaru se burló de ambos, dio media vuelta; Arioka al escuchar su nombre recobro algo de valor, no se dejaría intimidar por Yaotome, no si quería proteger a Inoo, se puso de pie, sujeto a Hikaru por los hombros lo giro y le golpeo justo en la nariz, haciéndole sangrar, así ambos chicos comenzaron una lucha, uno peleaba por él y el otro por alguien importante, “¡Vístete Kei!”, grito Daiki mientras se enfrentaba con el otro, quien se encontraba por encima suyo, Inoo no reaccionaba, en ese instante el profesor entro a las regaderas y furioso al ver tal escena, separo a los dos castaños.
— ¡¿Qué demonios les pasa?!— grito el profesor, yendo con Inoo para auxiliarlo, lucia muy pálido, le ayudo a levantarse, cubriéndole con una toalla que estaba por ahí.

Llevo a los dos golpeados chicos a la dirección, ambos tenían que dar declaraciones, uno a uno paso, recibiendo su castigo por haber faltado a la institución.
—¡Me las pagaras Arioka!— sentencio Yaotome, quien aún permanecía en la oficina del director, al parecer desde ahora tenía “cuentas pendientes” con Daiki, Arioka solo dedico una mirada fría y sin temor alguno, quizás si se las cobraría, quizás la pasaría mal, pero no importaba, con tal de cuidar de Kei, se enfrentaría a él y a otro chico si era necesario, camino rumbo a la enfermería , ahí se encontraba Inoo, entro y logro verlo sentado en una camilla, se acercó a él y lo abrazo protectoramente, y le susurro “ya no estás solo, yo te cuidare”, Kei se aferró al menor, lloro un poco, “gracias”, más que la acción, fueron las palabras que le regalo Daiki.

-fin-


(Huye lejos lejos~)
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2 comentarios

[one-shot] "Cotton Candy" -InooDai-

lunes, 7 de mayo de 2012
♫: nada realemente -w-
♥: asdasdsdsad nada -w-
Think: Nino♥

Vine a poner lo que he escrito y no anda ni el otro blog~ -w-

asdasdasdas, no tengo mucho que decir XD

Título: "Cotton Candy"
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas:InooDai♥ *En contra de mi orgullo* y Takaki x Oc -YuyaRi XD-♥ 
Dedicado: pues Pao me lo pidio~  asi que para ella y para quienes gusten del InooDai
Género:Fluff, random 8D!
Extensión: One-Shot *2631 palabras*
Summary: me siento impacitada para hacer un resumen, son Inoo y Daiki y ya!
Advertencias: OOC! XDDD me quedaron randoms -w-! como siempre -w-
Notas: ninguna XD

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Siempre lo miraba de reojo, siempre en el mismo lugar: detrás de una pared imaginaria que apartaba al chico de cabellos negros de los demás; El como de costumbre: sentado leyendo algún libro sacado de la biblioteca de su ciudad. A veces pensaba que aquella inexistente barrera era demasiado gruesa, Daiki, como cada tarde, trataba de llamar la atención del pelinegro, a simple vista, la lectura de Kei era más entretenida que el resto del exterior, hizo un adorable puchero; Kei dio vuelta a la página.
La tarde era preciosa en ese parque y en el resto de la ciudad, las nubes parecían pequeños borregos brincando en el intenso cielo azul, el viento parecía cantar una impecable melodía primaveral, el aroma del lugar era bastante singular, un perfume que armonizaba la vista con el olfato; Daiki se estiro un poco, esperando de que aquella reacción incrementará la agradable sensación que obtenía al estar ahí, sentado en una banca del parque, ¿Porqué Kei no podía disfrutarlo como él?, ¡Todo el mundo lo hacía!, hasta los bebés que en sus carriolas iban, gozaban de tan bello clima, ¿Porqué no podían jugar con él? como cuando eran pequeños, bueno, no como cuando erasen más jóvenes, seguro lucirían como idiotas al estar trepados en el pasamanos o al subir a la resbaladilla, Daiki se imagino a los dos jugando de dicha forma: sí, se veían estúpidos, las señoras apartando a sus hijos de donde ellos estuvieran; echo otro vistazo a su novio, cruzó los brazos, a lo mejor estaba siendo muy tímido al momento de querer captar su atención, con sus simples "Kei" no obtenía reacción alguna, debía hallar la forma en que Inoo admirara el día junto a él.
Extendió sus brazos a lo largo del respaldo de la banca, dio una inspección rápida al lugar, un carrito con distintivos de colores que vendía palomitas de maíz, se acercaba a él, aquel cochecito daba la rutina diaria, anunciando su producto, pasó frente al castaño, un foco que sólo hizo presencia en la mente del joven, se encendió.
-¡Oye!- Grito Arioka, el señor que guiaba al carrito se detuvo, Daiki levantó un dedo, indicando que le diera una bolsita llena de palomitas, sacó un poco de cambio y pago; el señor siguió con su trayecto. Unos niños jugaban por ahí, uno de ellos traía una resortera,  fue con cuidado hasta ese grupo de infantes.
-¿Me prestarías tú resortera?- señaló dicho juguete.
-¿Qué me das a cambio?- el niño escondió detrás suyo la resortera y algo más astuto quería negociar por él.
-¡Te doy la mitad!- mostró la bolsita blanca con líneas rojiazules y sonrió.
-¡Pero me la devuelven!- un tanto amenazador espeto el chiquillo, entregando su pertenencia; Daiki tomó el objeto y en una mano vacío unas cuantas palomas, sólo lo que su mano logró tomar.
-En un momento te la devuelvo.- asintió el castaño y el niño volvió a con sus amigos.
¡Seguro con eso Inoo capturaría su atención!, su plan: arrogarle la botana hasta que el hiciese caso. Volvió hasta el lugar donde hace unos momentos se encontraba sentado; dejó las palomitas a un lado, se acomodaba para atacar, cogería una palomita para cargar la resortera, tanteo un poco y giro su cabeza, pestaño un poco, ¡una ardilla se estaba comiendo su munición!
-¡Vete ardilla!- peleaba con el animal de pelaje color chocolate, quién hacia caso omiso a la orden del humano; Kei escuchó  a su pareja discutir, apartó su vista del libro y carcajeo un poco, Daiki era torpe y lindo a la vez, su novio era bonito, lo dejó seguir jugando con ese ser del parque.
Una paloma se acercó a Daiki y a esa ardilla, el castaño esperaba que con el arribo del emplumado, el peludo huyera, pero no, unieron fuerzas y al final, terminaron por comerse todo dejándolo sin balas blancas que usar, era irónico que una paloma se tragara a otra.
-¡Caníbal!- grito al ave quién emprendió vuelo, y como sí la ardilla hubiese presentido el enojó de Arioka, salió corriendo. -¡Ratero!- añadió.
Con una cara obvia de burla, el niño se acercó y le pidió su resortera.
-Gracias- Daiki debidamente agradeció.
-Ya habrá otro chance- el pequeño respondió, el sólo suponía que Daiki quería molestar al chico que leía, pero no era así, el niño antes de irse dejó la bolsa de palomitas, Arioka la sujeto, comer unas haría que su coraje se marchara, metió la mano, su expresión de molestia cambio por una más simple, ¡Ya no había!, el niño carcajeo y salió corriendo; hizo bola ese trozo de papel y lo lanzó al piso, la gente que andaba por ahí, lo miraron dándole a entender que recogiera su basura, hizo caso a la silenciosa petición y la guardó dentro de su chaqueta.
¡Era un buen plan!, sólo que esos animales lo echaron a perder. El titilar de una campana se hacía notar en el parque, el señor que vendía helados y paletas congeladas caminaba mientras anunciaba su mercancía, ¿Tendría de esas paletas dobles?, podría comprar una y compartirla con Kei y degustarla juntos, no se negaría porque eran sus favoritas; volvió a ponerse de pie y fue hasta al cochecito rojo y preguntó por ella.
-¡Qué suerte!- exclamo contento, justo alcanzó la última, pago por el producto, antes de otra persona se lo llevase.
-¿Me da una de esas?, por favor- pidió una pequeña de apenas unos 5 años, señalando la paleta de Daiki.
-Lo siento pequeña dama, está es la última y ya la vendí- respondió el heladero.
-¡Ah! gracias...- con una carita triste dio media vuelta y regresó por donde vino; Daiki no pudo evitar sentir un sentimiento de culpa y fue tras de ella, tocó su hombro, hincándose para estar a su altura.
-¿La compartimos?- mostró el hielo de sabor naranja.
-¿En serio?- la niña de vestido y moño carmesí dio unos brinquitos de felicidad; Daiki afirmó con la cabeza, tomó los dos delgados palos de madera, aplicó un poco de fuerza y las separó, extendió una mano con una de ellas, la pequeña la sujeto; Daiki sacudió su pantalón y volvió a la banca para estar cerca de Kei, la pequeña lo siguió, con algo de dificultad logró subir a la banca y sentarse junto a él, ambos comían la delicia congelada, dio la última lambida y la niña se colocó de pie encima de la banca y le dio un beso en la mejilla izquierda del castaño, "gracias" con un gesto tierno y sincero agradeció, de un saltó bajo y volvió a los columpios. Arioka llevó su mano hasta su pómulo, e hizo una leve reverencia y vio a la niña ir hacia los juegos, fue un gesto que le sorprendió pero a la vez le hizo sonreír.
Inoo detrás de aquella banca, vio tan peculiar escena, ¡esa niña se atrevió a besar a su novio!, pero lo hizo con inocencia, sin malicia alguna, seguro su amante sería un buen padre, con aquella acción lo pudo deducir.
-Oye, ¿también me das de tú paleta?- Daiki salió de su estado embelesado, para ver quién le hablaba.
-¡Tu!- era el niño de la resortera, le hacia una mueca burlona, para molestara Daiki, el castaño se levantó bruscamente para reprender al niño, que de nueva cuenta escapó, Daiki sólo atino a botarle el palito de madera.
La segunda oportunidad que tuvo fue ligeramente frustrada, aunque tuvo una linda recompensa, alzó su vista al cielo y vio pasar un globo azul rey en el infinito, seguramente a un pequeño humano se le escapó, un lindo recuerdo brillo en su mente, era la memoria del día en que conoció al pelinegro, fue durante su tierna infancia, Daiki, quizás tenía la edad de la pequeña de moño colorado, Inoo un año más, la madre de Daiki le obsequio un globo amarillo, tan resplandeciente como el mismo sol, no lo soltaba, su mano estaba aferrado al hilo, corría con otros amigos que tenía, por torpeza cayó al pasto, logró rasparse la barbilla y parte de la rodilla, pero su globo ya adornaba el cielo azul, sin querer soltó aquel trozo de caucho, quiso llorar, pero un pequeño de cabellos negros le cedió el suyo, ese niño era Inoo. Una sonrisa salió de él y le dedicó una tierna mirada a Kei, el ligero viento que hacía, jugaban con sus ondulados cabellos, el pelinegro carcajeo un poco, leía una escena divertida, con esto Daiki no evitó ser feliz por unos breves segundos, pues alguien tiro de su chamarra café, llamando así su atención, era la pequeña de nuevo, Daiki ladeo su cabeza, la niña extendió su pie:
-¿Me ayudas?- su zapato se desabrocho y era de agujetas, y no sabía cómo amarrarlo de nuevo, Daiki  abrió y cerró los ojos consecutivamente, hasta el mismo sorprendía con la facilidad que tenía con los pequeños.
-¡Claro!- se arrodillo con una sonrisa y ayudó a la pequeña. -¡Servida señorita!- la pequeña un poco sonrojada hizo una venia de agradecimiento y se fue, Daiki se colocó de pie.
Quería comprar un globo y dárselo a Kei, esperando que entendiera la indirecta y se diera cuenta de que ese parque era importante para el...y para Kei también debía serlo, pero ninguna señal de que el globero apareciese, dio un suspiro largo y una ventisca corrió por el parque, alborotando a los árboles, despeinando a quién estuviera a su pasó, trayendo consigo todo lo que pudiera arrebatar, cerró los ojos, no quería que le entrará polvo a sus ojos, algo golpeó su rostro, abrió rápidamente sus parpados, ¡UN GLOBO!, lo sujeto por el hilo antes de quisiera escapar, la ventisca cesó, miro por todas partes, buscando sí alguien le pertenecía  ese globo rojo, al parecer no tenía dueño, todos estaban enfocados en acomodarse el cabello o limpiarse el polvo, Inoo no quedó exento; quizás Cupido apoyaba su causa y le mandó lo que quería, quizás no era así, pero eso no quitaba la sensación de fortuna, apretó con fuerza el trozo de delgada cuerda del cual dependía el globo, caminaba pasó a pasó, viendo como Inoo se acomodaba su oscura cabellera, estaba a unos cinco pasos de estar frente a frente a Kei, un grito se oyó, alguien se había asustado por el tronar de algo, Daiki en un movimiento dramático levantó su vista, ¡su globo se reventó!, después de todo Cupido, no estaba de su lado, las risas exageradas de unos niños le hizo voltear hacia su izquierda, era el mismo niño de la resortera, quién tenía entre sus dedos dicho juguete, tardó un poco en reaccionar, 5, 4, 3, 2, 1, ¡ESE MOCOSO FUE EL CULPABLE!, ¿¡Como puedo ser tan osado!?
-¡Me las pagaras!- señalo al menor y con un color coraje y enojó en toda su cara, salió disparado como cual bala en el viento.
-¡Aaaaah!- gritó por su vida y emprendió carrera.
Kei dio un pequeño saltó al oír el reventar de algo y el gritar de alguna persona, se levantó tan rápido como pudo, quería ver sí su novio se encontraba bien, pues tenía una cara algo conmocionada, justo cuando el se aproximaba, Daiki salió corriendo detrás de ese pequeño, su novio estaba más que bien, observó como atrapo al menor y le dio un ligero golpe en la nuca, el niño no se quedó atrás y se defendió, tirándole una patada en la espinilla, Daiki lo soltó para sobarse, pero no dejaría las cosas así, pellizco con fuerza las mejillas de aquel infante, esa discusión iba para largo, ¡Daiki tenía tanta energía!, ¡se sentía orgulloso de él, Inoo no se molestaría en separarlos, se estaban divirtiendo, alzó su libro, le quitó el pasto y retomo su lectura.
Después de un largo rato, el niño y Daiki dejaron su diferencia por la paz, se acostaron sobre el pasto, estaban cansados de tanto correr.
-¿Mañana jugamos de nuevo?- El pequeño preguntó con una enorme sonrisa.
¿Jugar?, lo que para Daiki era una reprimenda y venganza, ¡para el enano ese era un juego!, se reincorporo, suspiro pesado y sólo asintió, total no le quitaba nada ir de nuevo, de todas formas iría, el niño se levantó, pues a pesar de que el sol seguía iluminando, ya era tarde y en nada de tiempo el astro guardaría su luz para el día siguiente, dio unas palmaditas sobre el hombro de Daiki y se fue, junto con la niña con quién compartió su golosina helada, seguro eran hermanos, supuso Daiki. Miro su reloj de pulso, ¡sí que el tiempo pasa en un santiamén!, toda su tarde transcurrió tratando ser el centro de Kei... y persiguiendo a ese niño.
-¿Me quieres?- una voz se escuchó.
-¿Eh?- no era para Arioka, era para alguien más, el cuestionado respondió con mucho esfuerzo.
-¿¡Qué sí me quieres!?- era una chica,  hizo un berrinche al decir su cuestión, el otro no hizo mucho caso, estaba más enfocado en el juego de su celular, la chica indignada, arrebató el aparato gris de las manos de su acompañante.
-¡TAKAKI YUYA! ¿¡QUE SI ME QUIERES!?- miro fijamente a los ojos del mencionado, el chico parpadeo por la seriedad del momento.
-Si, Hiba-chan- contestó con la esperanza de que esa fuera la respuesta correcta.
-¿CUANTO?- unió su entrecejo, para acentuar su molestia.
-¡Mucho~! ¡De aquí al infinito, de ida y vuelta y a pasos de viejito~!- con un tono cariñoso y divertido se lo hizo saber.
-¡Kyah~! ¡Y yo a ti~!- dejó salir un gritito y una sonrisa y le demostró todo su amor en una abrazo asfixiante.
Daiki vio toda escena, quizás el debía hacer lo mismo, se sonrojo con el simple hecho de pensarlo, sólo que en su caso, en vez de quitar de su camino el celular, sería un libro, vio que esa pareja se marchaba, los dos cogidos de la mano y ella muy feliz, el chico también, pero lo ocultaba un poco, ¡el también quería ir tomado de la mano con Kei!, poso ambas manos sobre sus rodillas y de un sólo movimiento se puso de pie, era ahora o nunca, volteó hacia al árbol y su novio ¡¡ya no estaba!!, ese... ese... ¡ese gañan desvergonzado se atrevió a irse sin decírselo!, esta fue la gota que derramó el vaso, una cosa era que se aplastara a leer su tonto libro y no hacerle caso y otra muy, pero muy diferente que siquiera se acordará de que ambos habían ido JUNTOS a ese parque, empuño sus manos, quería llorar, pero no, no lo haría, ¡ya lo escucharía!, de está Inoo Kei no se librará tan sencillamente, tendría que hacer mucho para recompensarlo de tal humillación, un tanto frustrado volvió a la banca, se quedaría ahí hasta que anocheciera, pateo a la banca y se sentó, "Estúpido Kei y su estúpido libro" refunfuño para sí, con la manga de su chaqueta se froto los ojos, una lágrima se asomo.
Un ligero aroma a dulce llegó hasta su olfato, haciéndole levantar la vista, vio un algodón de azúcar frente su cara, y lo tomó.
-¿Te divertiste?- Sonrió para Daiki
-Si...- giro su cabeza para hacia otro lado, inflo sus mejillas.
-¡Qué bien~!- Tomó asiento a lado del castaño y sujeto su mano. -¿Nos vamos a casa?- tomó su barbilla haciéndolo que posara su vista sobre él, pico sus mejillas, borrando aquel gesto.
-Si...- se sonrojo. "Estúpido Kei" volvió a decir para sus adentros, nunca lo dejó pero aún así, le hizo pasar un mal momento, pero con un sólo detalle podía cambiar su humor.
Ambos caminaron rumbo a casa, ambos con las manos entrelazadas, quizás más adelante le robaría un beso, planeó Daiki, bueno quizás no, Inoo se le adelanto y sin importarle quién estuviese, le arrebato uno, Daiki estaba feliz, las estrellas ya se veían en lo alto...
-Fin-
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