[mini-serial] "Gracias a ti" -YabuKaki- *cap.3~*

miércoles, 18 de enero de 2012
♫: El reloj - Big mama version (?)
♥: por la canción...enamorada X///D
Think: porque los coreanos si pueden cantar en español y no en coreano no ;A;?




asdsdasdasdasdasd~~~! en serio, cuando la escuche...senti que la conocia...y si XDD la canción, no se si sea de "los panchos" pero mi abuelito la escuchaba siempre y pues cuando busque todo tuvo sentido *0*!!!!!
escúchenla si quieren oír a estas coreanas cantar en español...son geniales...click aqui :D! relo~ no malques la hora (8) *^*!!!!!!!!!

a que venia? asdasdasd no recuerdo...ah si! el fic =w= por fin pude acabar el capitulo... no es muy coherente y mucho menos bueno...es feo...creo que lo único que me gusto es que me inspire en esta cancion :D! es asquerosamente tristemente bonita ;A;

p.d. el icon de Yuya es amor...


*///*///*///*///*///*

Notas: como dije no hay mucho sentido...XDDD
Capitulo tercero.




Se maldijo internamente, la voz de Yabu tenía mucha influencia sobre el.
-¡Yuya!- Exclamo Kota al tener a Takaki a lado suyo. -El es Daiki- el mencionado hizo una leve reverencia. -Salgo con el-.

Yuya cerró sus ojos, "salgo con él", ¿Cuántas veces a escuchado esas tres palabras que le lastimaban el corazón?, no lo recordaba, perdió la cuenta desde la primera vez que dichas palabras le desgarraron el alma, abrió los ojos, puso una sonrisa falsa, como otras tantas veces.
-¡Yuya Takaki!- se presentó, ¿Qué acaso Yabu era ciego?, ¿Por qué lo hacía?, se supone que conoce a Yuya a la perfección, no era posible que no viera el dolor detrás de aquella mueca fingida, después de decir quién era, Takaki trató salir del lugar, pues el cualquier momento entraría en una catarsis, no deseaba que alguien lo viese así, pero Kota, indiferente a lo que le pasaba al rubio, lo persuadió para que se quedase con los dos, no pudo negarse, no sabía como decirle y sin muchos ánimos accedió, los tres tomaron asiento en una de las mesas del local.

Yuya frente a ambos, podía sentir que sobraba en la mesa, sus miradas, sus palabras, sus gestos, todo lo que provenía del mayor eran para ese chico de cabellos castaños, sin duda alguna le gustaba sufrir, estar ahí era una clara muestra de ello.
-Kota me ha dicho que son buenos amigos- aquel chico de apariencia más joven rompió el silencio que logró presentarse entre los tres, esbozo una cálida sonrisa.
¿Kota? ¿Ya tan familiarmente lo trataba?, Yuya le dedicó una mirada, las palabras del chico le calo hasta los huesos, ¡ya sabía que sólo eran "buenos amigos"!, que no llegaría a ser algo más, no era necesario que se lo recordará, miro a la calle atreves del ventanal.
-Podía decirse que si- recargo su mejilla en su mano derecha empuñada, trato de no ser descortés, después de todo ese chico no tenía idea alguna de lo que pasaba por el, se presentó un momento bastante incómodo, ya no lo soportaba.
-Tengo que volver al trabajo- sin más que agregar, partió del lugar, Yabu sólo le siguió con la mirada, no dijo nada, el otro chico de cabello café le dedicó una mirada con cierta preocupación.
-Está bien- por fin dijo el mayor, revolviendo el fleco de Daiki.

Ya era de noche, las luces de neón alumbraban los anuncios de los tugurios de la ciudad, en el camino a casa, las lágrimas no se hicieron esperar, Yuya, durante su trayecto, dejaba el rastro de su pesar, ocultando sus empapados ojos con su rubia melena, se sentía tan mal, tan inútil con el sentimiento que llevaba consigo, porque ese sentir, el único que amaba era el, porque aún tenía una leve esperanza. Con las mangas de su chaqueta se limpio lo que quedaba de lágrimas, entró al edificio donde su hogar se encontraba, ya en el cuarto, cerró la puerta y se dirigió a su cama, buscando consuelo con la almohada.

Ya habían pasado un par de meses y Kota mantenía su relación con ese chiquillo, no sabía mucho de el, así estaba mejor. De cierta forma le sorprendía que Yabu tuviera contacto con el, el mayor no duraba ni una semana emparejado a alguien, Daiki, lo logro, algo que él, en años no ha podido, eso le hacía sentirse peor, ¿Qué veía en ese "niño", que en el no pudiera ver?, el ha estado con Kota por mucho tiempo, ¡el también podía hacerlo feliz!, término de beber su café, Yabu, quién estaba frente a el, dio el último bocado a su desayuno, se limpio la boca con una servilleta y sacó su celular para ver algo.
-Iré a ver a Dai- de nuevo el nombre del chico, Yuya no pudo evitar poner una mueca de disgusto que escondió detrás de su café.
-Umm...- de verdad no era necesario saber aquella información, dio un último sorbo, recogió los trastos que uso y los llevó al fregadero, a veces dudaba, ¿realmente le amaba?, había momentos en sentía odiarlo, por ejemplo, este instante. -¿Terminaste de usar los platos?- preguntó para también lavarlos y tener un poco de distracción, Yabu sonrió, Yuya inmutable a su posición, seguía enjuagando, no noto la sonrisa, Yabu tomó su plato y lo colocó en el fregadero, acorralando a Takaki con su cuerpo, el aroma de la loción del rubio le llamaba, por instinto, Kota se acercó más al cuello de este, para disfrutar más de esa esencia, Yuya sólo cerró sus ojos, aferrándose a la orilla metálica del fregadero, hacia tanto tiempo que no lo tocaba, pero estaba mal, el mayor ya tenía alguien y dolía para el.
-No, Kota- replicó tratando de alejarlo con sus hombros, Yabu cerró la llave del glifo, el agua dejó de salir, sus manos se volaron por debajo de la sudadera amarilla de Yuya. -Kota!- llamaba la atención, estar así con el, le provocaba un mal, Yabu persistía, paseando sus delgados dedos por la tibia piel del menor de ambos, posando sus labios sobre la yugular de Yuya, ¿A quién engañaba?, Yabu con un poco de insistencia lograba que el cayera en sus manos, de nuevo. Takaki giro para quedar con su mirada en Yabu, Kota no espero y se adueño de los labios del otro joven, robándole cada que podía el aliento, colocó sus manos en la cadera de Yuya, haciéndolo caminar dirección a su habitación.

No debían, lo sabía bien, pero la necesidad de que Kota le quisiera era más, rodeo con sus brazos, el cuello del mayor y devoro con besos aquella zona a la que se sujeto, ignorando por completo la razón que le decía "no", entregándose (de nuevo) a ese ser, Kota, con su boca, marco un camino en el abdomen del rubio, quizás, este sentimiento que guardaba Yuya no era del todo inútil y quizás está era la forma en que Kota debía amarlo, pensaba Yuya, mientras el mayor lo poseía, se aferro a la espalda, enterrando ligeramente sus uñas, quizás debían seguir así. Yabu reclamó suyo los labios de Yuya, ambos terminaron, sus cuerpos ya no podían más, el aire les faltaba.

Envolvió su cuerpo con la sabana blanca que presencio todo, Kota ya no se encontraba, lo dejó por el muchacho que era su "novio" y entendió que lo que sentía sí era amor, alguna vez leyó que amar es renunciar al propio bienestar, eso ya lo había hecho desde tiempo atrás, el ya no se encontraba bien, con su ante brazo cubrió sus ojos, suspiro y se levantó de la cama, debía prepararse para ir al Host.

Dejó a Yuya sólo, de nueva cuenta, se odiaba por hacerle daño a alguien con quién siempre estuvo y no remediarlo e incluso hacerle sentir peor, entró a un parque, los árboles se balanceaban con el viento, un joven de cabellos claros le saludo.
Kota!- reclamó desde una banca, el mayor cambio su este de desprecio propio por una sonrisa, se acercó al castaño y se sentó al lado de este.
-Hola Dai-chan- el más bajo se acurrucó entres las brazos del mayor, no le importaba que lo vieran con la persona que más quería, un aroma llegó hasta su nariz.
-¿Cambiaste de loción?- dijo sin moverse, Kota al escuchar la pregunta de Daiki, sus ojos se abrieron en par, el perfume de Yuya se le impregno.
-Si- contestó, realmente se odiaba, Daiki confío en la respuesta que Kota le dio, el nunca le mentiría, ¿cierto?

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2 comentarios

Mi regalo de navida'~ para ustedes :D!!!!!

domingo, 18 de diciembre de 2011


♫: Can't Nobody - tueniwan :D! 2NE1
♥: BDD! <---interpretenlo *0*!
Think: 'cause I bad bad~ but I good good BD!


asdasdasdasdas! oficialmente las amo (?)....y mi icon...es amor *0*



Título: "You and I" -culpen mi hermana...xDDD...y a su aficion..xD*
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas: super sorprais (?) * aunque en el primer parrafo se descifra XD*
Dedicado: a todas ustedes*y a park bom (?) XD*
Género: AU,Yaoi (?), Angust...o como se escriba
Extensión: One-Shot *el mas largo de mi vida-
Summary: No les quiero arruinar nada...XD
Notas: pues finales...en serio no quiero arruinar nada...es top secret pa' sus ojos hasta que lo lean :D!!!!




"Te amo...", Yuto sólo logró pronunciar esas 5 letras, un tono resonaba a través de la bocina del teléfono, tampoco logró marcar el número que tenía en mente, cerró los ojos, un gran dolor sintió en su pecho, sí lo hacia de igual forma no le contestaria, colgó el aparato y salió de la cabina telefónica, se ajusto la bufanda que alguna vez uso él, Daiki, aún tenía su perfume, hacía frío aunque eso era lo de menos, camino por las banquetas de la ciudad.

¿Cómo pasó?, eran felices juntos, también él lo era, miró a los aparadores de las tiendas que estaban por donde pasaba, la navidad estaba presente, a sólo unas cuantas horas. Nunca creyó que en esta época la pasaría tan mal, no sí lo tenía a él, pero no era así. A una semana de esta fecha tan esperada por tantos, fue cuando ese chico de cabellos castaños le dijo adiós, Yuto tenía bien presente aquel momento, sus pasos, conscientemente, lo llevaron a un café, el lugar donde todo empezó y terminó, es bien sabido que para olvidar a alguien, la forma correcta de hacerlo, es alejándose de aquello que lo hiciese recordar, sin embargo, todavía quería vivir en sus recuerdos, era demasiado pronto para deshacerse de ellos, entró al local, el aroma del grano recién molido llenaba el lugar, tomó asiento en una mesa escondida, una mesera se acercó preguntándole su orden.
-Lo de siempre.- apenas se escuchó, pero lo suficiente para que la mesera oyera y no entendiera.
-Lo siento, un cappuccino.- era nueva la empleada, ella anotó y se marchó.
"Lo de siempre", sonrió amargado, "Lo de siempre" era beber un café con él, estar sentado junto a él, hablar de todo con él, "Daiki", susurro, en eso, a su mente llegó la memoria de la primera vez que lo vio.

Aquella tarde llovía con intensidad, Yuto venía de la escuela, justo ese día se le olvidó su paraguas, la precipitación enfurecía cada vez y sin más buscó un refugio, vio un café, tenía un pequeño techado, eso lo podía resguardar, se acercó, estaba algo empapado, el cielo lucía bastante gris, el aguacero tardaría en quitarse, sentía algo de frío y optó por ingresar a dicho lugar, el cambio de temperatura fue notorio, sacudió sus cabellos oscuros, tratando de quitarse el excedente de agua que la lluvia le dejó, ubicó un sillón rojo cerca de la entrada, dio unos pasos y se sentó sobre él.

El local estaba particularmente vacío, quizá era por la lluvia, estiro su mano y tomó una revista que estaba en la mesa que tenía enfrente y comenzó a ojearla, un mesero fue hasta el.
-¿Puedo tomar su orden?- un toqué de amabilidad se escuchó al decir esa pregunta.
Cerró la revista, alzó su vista y una sonrisa le dio un calor que recorrió todo su cuerpo, en su joven vida había visto muchas de ellas, pero justo en ese momento, podría afirmar que la sonrisa de ese mesero, era la más hermosa que jamás ha visto.
-Disculpe...-la voz del mesero lo sacó de su admiración y apenado, bajo la mirada, simulando ver al menú.
-Aún... no me decido- dijo con torpeza.
-No es por presumir, pero el cappuccino de acá, es delicioso-
-Entonces lo probare.- El mesero asintió y fue al mostrador.

Esa fue la primera vez que vio a Daiki, la primera vez que le regaló esa sonrisa y que ahora, se le negaba, la mesera apareció con una charolita de color negro en la cual tenía su pedido.
-Aquí tiene su cappuccino- Hizo una reverencia y se marchó. Le soplo para despejar la espuma blanca que identifica la bebida, dio un sorbo, puso una mueca, le supo amargo, más de lo normal, como un café, que en un principio le sabía a gloria, ahora le dejara un mal sabor en la boca?, se recargo por completo en la respaldo de la silla que ocupaba y echó un vistazo a su alrededor, los adornos decembrinos le hacían mención de Daiki, en la siguiente mañana hubiesen cumplido 2 años estando juntos y un poco más de tres conociéndose, endulzo su bebida, con la esperanza de que a la próxima degustación no le supiera tan mal.

Siguió recordando; después de unos minutos, Daiki llegó y colocó la tasa sobre un plato en la mesita que ocupaba Yuto.
-Aquí tiene, endúlcelo por favor.- se quedó parado frente a él, a la espera de su reacción.
Tomó un par de cubos de azúcar y los echo dentro la taza, cogió la cuchara y mezclo, agito un poco el utensilio y lo dejó a un lado y probó esa bebida caliente, sorprendido por el sabor, dejó salir una sonrisa.
-Se lo dije.- Daiki dijo triunfante.

A partir de ese día, ir al café se volvió una costumbre, iba después de clases o en algún tiempo libre por la tarde, su razón de ir: sólo por el gesto que el chico le regalaba, para verlo atendiendo a los comensales del lugar, con su chaleco y pantalón negro que contrastaban con su camisa blanca, un traje muy normal, pero para él, un traje que fue hecho sólo para que Daiki lo luciera.

Un día, fue más tarde de lo normal, salió de su casa casi corriendo, haciendo caso omiso de los gritos de su madre, a unos cuantos metros cesó su pasó veloz, a nada de tomar la manija de la puerta, Daiki salió, su turno había finalizado, no llegó a tiempo y por un momento, en su mirada se vislumbro tristeza.
-¡Hola!- con esa sonrisa que le encantaba, saludo Daiki. Yuto hizo una pequeña venía- Pensé que hoy no vendrías- río.
¿Era tan obvio en el lugar? pero que se percatara de él lo hizo feliz.
-Tuve un contratiempo-
-¿Pasaras?-
-Si...-
-¿Te puedo acompañar?- Yuto asintió torpemente con la cabeza, sin querer se quedaba sin palabras frente a ese chico.

Fueron a una mesa para dos, Daiki espero a que Yuto tomara asiento, después de ello, fue al mostrador para regresar con dos tazas, un cappuccino para Yuto y un té de menta para él, se colocó frente a él.
-Siempre vienes, se que te gusta este café, pero no sé tú nombre- dijo Daiki.
-Me llamó Yuto Nakajima- con una reverencia se presentó al fin.
-Daiki Arioka- sonrió, eso Yuto ya lo sabía pero no mencionó nada.
-Eres muy alto, Nakajima, a lado tuyo soy un duende-río- ¿cuánto mides?-
Era verdad, es muy alto- 1.80 metros-
-¿Eh?, ya no logré esa altura, ¡me faltan centímetros!- dijo divertido.
-Aun puedes crecer.- con cierta pena trato de dar aliento.
-Lo dudo, biológicamente, yo ya deje de crecer- probó su té.
-¿Ah?- Yuto ladeo su cabeza.
-Si, a los 21 años el hombre deja de crecer, aunque yo tengo 20...- movía su cabeza mientras lo decía.

Sonrió ante ese recuerdo, fue la primera conversación que tuvo con Daiki, la primera vez que supo cosas sobre él, Daiki le llevaba dos años, que estudiaba en la universidad, que el trabajo en el café era temporal y que a pesar de que el era mayor, Yuto logró notar que su comportamiento era más infantil, al igual que sus facciones, comparados, el lucía de la edad de él y Daiki su edad y así poco a poco Fueron creando un lazo que los acercaba un poco más, un lazo que parecía inquebrantable.

Una vez, Daiki fue a su escuela, cuando el aún iba en el bachillerato, las clases finalizaron, Yuto traía en manos una pequeña cámara fotográfica, asistía al club de fotografía de su escuela, era su pasión y se debatía sí debía seguirla como pasatiempo o una carrera, a lo lejos vio a ese ser de ojos café claro que lo saludaba con entusiasmo, apresuró su andar.
-Hola Dai-chan!- saludo, no esperaba verlo ahí.

El mayor de los dos respondió el saludo, -vamos!-, Yuto no tenía idea a dónde irían, pero cuando se está enamorado, sin querer se hace lo que el otro diga, Daiki comenzó a caminar, Yuto dejó que se adelantara un poco, ya que en el caminar del castaño encontró un hermoso momento que debía capturar, acomodó su cámara entre sus manos, enfoco y apretó el botón que haría que ese instante se congelara, miró la pantalla para apreciar la toma, era un Daiki de espaldas, con su cabeza ligeramente alzada, mirando a los árboles con la luz que los atravesaba dándole en el cuerpo de este, con un cielo muy azul, la primera foto que le tomó era simplemente perfecta.

El más grande de ambos noto que el alto pelinegro se quedó atrás, regresó por él y vio que le tomó una fotografía.
-¡Hey!- reprocho.
-¡Perdón!- se rasco la cabeza- pero sales bien...- le mostró la imagen a Daiki, quién lo veía con un puchero en sus labios, Yuto levantó un dedo y pico la mejilla de este.
-¡Vámonos!- guardó su cámara y sujeto la muñeca del más bajo.

Llegaron a un parque, cerca de una fuente tomaron asiento.
-¿Estudiaras fotografía?- Daiki rompió un silencio que se presentó.
-¡Me encantaría!- respondió sincero, mientras miraba las fotos almacenadas en la memoria de la cámara.
-¿Puedo?- extendió lo mano, esperando recibir el aparato.
-Sí, toma.- puso el objeto negro y se acercó más para observar juntos y de pasó admirarlo a él.
-Deberías estudiarlo- Lo sacó de su pensar- creo que tienes talento.- lo miró a los ojos. Su corazón latía fuerte, tanto que podía escucharlo, ¿Acaso el otro también podía oírlo?, el esperaba que fuese así.

Quizás por eso en realidad, decidió estudiar eso, para ser reconocido por él y nadie más, su familia al principio se opuso, pero con el apoyo de Daiki le bastaba. Su cappuccino estaba a punto de acabarse, levantó un pequeño morral y extrajo de ella una cámara, la encendió y echó un vistazo a lo que tenía guardado, la mayoría eran retratos de él o de cosas que le recordaban a Arioka, llegó a una en particular, la primera foto juntos, como pareja, sentía que el cualquier momento las lágrimas se le escaparían, cerró los ojos y dio un gran suspiro.

Era un retrato donde ambos miraban hacia la lente, sólo se enfocaban sus rostros y parte de sus cuerpos, en sus cabellos había un poco de nieve, abrigados por una manta roja, esa foto fue capturada en la madrugada del 25 de diciembre, quizás no era la fotografía más profesional que hubiera tomado, pero era su mayor obra de arte, tocó la pantalla tratando de buscar la piel de Daiki, que no encontró.

Eran vísperas de navidad, ese día se habían citado en las afueras del café, lo invitó a pasar la festividad con él y su familia, Daiki vivía sólo, sus padres perecieron en un desafortunado accidente, no permitiría que su ser querido en este día lo pasará sólo. Yuto esperaba cerca de un poste de luz, miraba su celular para ver la hora, ¡se demoraba!, "¡Yuto!", escuchó que alguien lo nombraba, guardó su celular y miró hacia su izquierda, era el, caminando apresurado entre la gente que llevaban bolsas estorbosas llenas de compras de último momento.
-Perdón por la tardanza- recargo sus manos sobre sus rodillas, parecía que corrió demasiado, levantó su cabeza y esbozo una sonrisa, sus mejillas eran de un color rojizo, traia encima sólo una chamarra para cubrirse de la helada.
Fue feliz cuando lo escuchó decir su nombre, no solía hacerlo, siempre era "Nakajima".
-Me llamaste "Yuto".- con un gesto de alegría le dejó saber.
-¡Ah! lo siento...- hizo una venía algo apenado.
-No hay cuidado, llámame mejor así, ¿sí?- el más bajito pero mayor asintió con torpeza.
-¿Nos vamos?- amable preguntó el pelinegro.
-¡Sí!- comenzaría a caminar, pero el chico de cabellera negra, Yuto, lo detuvo.
-Debes abrigarte mejor.- Puso una expresión sería mientras se quitaba la bufanda azul que traía puesta, se acercó y se la colocó alrededor de su cuello, cambiando su gesto serio por una más cálida. En ese instante un golpeó se sintió en el pecho del castaño, para Daiki, cada vez que lo tenía cerca de esa forma reaccionaba su ser, aunque aparentemente, Yuto no se percataba y en realidad no era así, podía notar un nerviosismo peculiar en Daiki, le provocaba ganas de abrazarle pero sólo se quedaba con las ganas.

Llegaron a la casa de Yuto, en la entrada dejaron sus zapatos y abrigos e ingresaron de lleno a su hogar, la familia de este le dio una gran bienvenida a Daiki y lo trataron como sí fuese parte de ella. Los adornos decembrinos estaban por doquier, un pequeño árbol adornado por espirales de limpia-pipas y esferas de colores, estaba en una esquina de la sala, también había escarcha alrededor de los barandales de las escaleras y de estas colgaban esferas rojas, pequeños santa claus en las paredes se podían ver y un curioso pingüino llamó la atención del mayor, lo tomó de la mesa de centro de la habitación.
-Lindo...- dijo con cierta nostalgia
-¿Te gustan?- Yuto colocó una de sus manos sobre el hombro del bajito.
-Es mi animal favorito.- puso un puchero melancolico. Yuto movió su mano por la espalda del otro, queriendo ser reconfortable.
-Se parece a ti.- río- ven falta mucho por hacer- lo jaló hacia el y con pequeños empujones lo llevó a la cocina.

Terminaron de preparar la cena y de acomodar la mesa, era casi media noche y todos los presentes disfrutaban de las delicias que la madre de Yuto preparó en su mayoría. Esa mujer estaba fascinada con el castaño, no dejaba de decir lo adorable que era.
-Eres un chico muy lindo, Dai-chan- apreto una de sus mejillas.
-Gracias...- con dificultad logró hablar.
-Sí fueras chica te dejaría estar con mi Yuto, bueno al menos, que a el no le importe.- carcajeo un poco.
Nakajima casi se atragantaba con lo que tenía en la boca, Daiki escupio un poco del agua que bebio.
-¡Mamá!- reprocho el más joven del lugar.
-Es broma, Yuto-movió su mano para amenizar el ambiente.

Por una fracción de segundo sus miradas se cruzaron y la verdad salió a flote, Yuto sí quería estar con el, la duda era sí Daiki también, miró su plato y dio otro bocado a su platillo. Los minutos pasaron y la media noche se hizo presente, ya era navidad!, todos se colocaron de pie para darse un abrazo, fue con su padre, su madre y su hermana mayor, antes de separarse de ella, esta le pico las costillas en son de burla, pues al siguiente en abrazar era Daiki.
-¡Déjame hermana!- bufo. Con pasos torpes se acercó a el, con un claro sonrojo en ambos, se unieron en un abrazo.
-Feliz navidad, Daiki- le susurro al oído.
-Feliz navidad, Yuto- se aferro a la espalda del alto.
¡Por fin estaba cerca de el!, por fin podía olor su perfume para recordarlo por siempre, no quería terminar con ese contacto, pero debía, lentamente bajo sus brazos y se apartó de el, aún con las miradas burlonas de su familia, siguio comiendo su cena tranquilo, su dicha era grande y no dejaría que se escapara tan fácilmente. Las horas pasaron y el resto de su familia se marchó a dormir, Arioka se quedó, era muy tarde, ya no encontraría transporte, subió a buscar unas cobijas para ambos, se quedaría con el en la sala, bajo con unas cuantas y las dejó en un sillón.
-¡Aquí están las cobijas!- volteó pero no había nadie, se suponía que el estaria ahí, se percato de que alguien estaba en el jardín. -seguro es el.- se dijo mentalmente, tomó una cobija y salió. enefecto, Daiki se encontraba afuera, sentado en una banca que adornaba el jardín, se acercó por detrás, le colocó la cobija roja que trajo consigo, Daiki dio un sobresalto por el pequeño susto.
-¡Me asustaste!- dijo en susurro mientras se acomodada el cobertor- gracias- miró al cielo, quizás buscaba en las estrellas el recuerdo de el y su familia, eso pensaba Yuto.
Cada vez que hablaba Daiki, el pelinegro, podía notar el vapor que salía de su boca, pero lo que más noto era lo rosa que sus labios eran, se paro junto a el y froto sus manos.
-¿Hace frío, porque saliste así?-
-Quise ver la luna, hoy está llena.- metió su mano a uno de sus bolsillos del delgado suéter que tenía puesto- ¡Ah!- recordó algo, Yuto lo observó extrañado.-¡Toma!- se levantó parados frente al alto, extendió su mano y dejó ver un pequeño colgante para celular en forma de cámara fotográfica, de color plateado.
-¿eh?, ¿para mí?- se señaló así mismo para después sujetar aquel objeto brillante.
-Si...no sabía que darte y...- fue interrumpido, Yuto lo abrazo desesperadamente, sin pensar lo hizo.
-Gracias- dijo en voz baja al castaño, Daiki sólo correspondió al agarré.
-De que.- se aferro más.
Yuto reaccionó y se apartó del mayor, pero sólo un poco, esos grandes ojos cafés, siempre lograban atraparle, esa piel palida lo hipnotizaba y su locion lo embriagaba, tanto que su cuerpo, junto a su corazón, actuaron juntos, depósito un pequeño beso en los labios de Daiki.

Perplejo, Daiki, abría y cerraba los ojos sin saber que hacer, sólo colocó sus frías manos en el cálido pecho de Yuto. Nakajima cayó en lo que hacia y de un momento a otro retiró sus labios de la boca de Daiki.
-Lo siento...-corto su disculpa al sentir los helados dedos del bajo en su rostro para acercarlo a el y unirse en otro tímido contacto, sólo acariciando el contorno de sus labios, en ese momento comenzó a nevar, los copos de nieve fueron los primeros testigos de un sentimiento correspondido. Daiki se puso en puntillas, levantó sus brazos y abrigo con la frazada al menor, sin separarse, ambos confesaron lo que sentía el uno para el otro, Yuto se apartó un momento de el, fue por su cámara, quería una fotografía que guardará el recuerdo, una luz blanca les ilumino el rostro y atrapo el momento que ahora veía en aquella cafetería, apagó el aparato y miró su celular, todavía tenía el adorno que Daiki le dio, sonrio, siempre lo extraviaba pero siempre lo hallaba.

Ya era tarde, había pasado varias horas sentado en ese escondido lugar, recordando todo lo que le hizo feliz junto a el, sacó un billete, lo puso sobre la mesa, agarró sus cosas y partió. Se dirigió a la parada de autobuses, esperando al colectivo que lo llevaría a su siguiente destino, un trozo de papel que flotaba en el aire, llegó a sus pies, por inercia lo levantó, era un anuncio de un acuario, ¡hasta el viento estaba siendo cruel con el!, había ido junto con Daiki a ese acuario, en su primer aniversario.

Esa cita fue maravillosa, Yuto lo había planeado por días, quería sorprender a Daiki y fue así. Llegaron en un camión, Daiki como niño pequeño, pidió ir a ver a los pingüinos antes que lo demás y casi corriendo fue al estanque donde estaban.
-¡Hey! ¿No te olvidas de algo?- grito Yuto. Daiki sonrio y fue hasta el y sin que lo esperase, un osculo le fue hurtado.
-¡Yuto!-con un tono carmesí hizo un berrinche.
-Te amo- sin titubear dijo Yuto.
-¡Yo también!- formó un puchero y comenzó su andar.
Le encantaba esas reacciones de el, sus adorable pucheros los amaba, corrió hacia el y ya junto a el, unió su mano con la de Daiki, entrelazando sus dedos, sin importarle lo que los demás pudiesen decir, enamorado y correspondido, el mundo podía oponerse sí quería, el estaría firmé con lo que sentía.

¡Un año juntos! un año en el que pasaron muchas cosas, el ya tenía 19 años, Daiki 21 años, ya se había graduado del bachillerato y entró a la universidad. Daiki estaba a 12 meses de obtener su título, ahora vivían juntos, con el pretexto de que a Yuto le quedaba más cerca su escuela, en parte era verdad, pero más que nada era para estar más tiempo con Daiki.
-¡Woah!- escuchó exclamar al castaño, vio como un pinguino nado velozmente en el agua. Era el mayor de los dos, pero esos aspectos era quién era más infantil, quizás por eso estudiaba pedagogía, se le daba muy bien tratar con los niños.
-¿Vamos a comer?- Arioka colocó una mano sobre su estómago, Yuto accedió.

En una mesa del área de comida del acuario se sentaron, ambos ordenaron una hamburguesa.
-¿Lo notaste?, los cuidadores, traen puesto un gorro rojo.-
-Bueno, es casi navidad, tal vez sea por ello- río...
Su comida llegó y entre risas y platicas tontas, disfrutaron de sus hamburguesas. Ya habían terminado de recorrer el lugar, el color naranja del día anunciaba que ya casi anochecia, antes de partir en su totalidad, Daiki, sujeto a Yuto por el brazo.
-¡Feliz Navidad!- hablo antes que el alto, dándole un pequeño paquete azul con un moño rojo.
-Gracias- beso su sien, abrió la casa y de ella extrajo una cámara fotográfica instantánea.
-¿Te gusta?- ansioso pregunto.
-Me encanta.- de verdad le encantó, rodeo su cintura con sus brazos para acercarlo a el y arrebatarle otro beso, Daiki le correspondió.- ¿Pero no debió ser "feliz aniversario"?- con una sonrisa en los labios le cuestionó.
-Aún no lo es y...-bajo la mirada- ese presente te lo daré en la casa- Daiki se sonrojo al tratar de dar entender la indirecta que le envió a Yuto.
-¡Ah! entiendo- sonrio con cierta perversidad.
Abordaron el buscar juntos, debían ir a su hogar. El ruido de un motor lo sacó de su pensar, hizo lo mismo como aquel recuerdo, pero está vez sólo, fue al fondo y se sentó.

Después de regresar de su salida, esa noche hicieron el amor,cuantas veces hizo de esa cuerpo menudo parte de el?, no lo recordaba, pero esa vez fue especial, deboro cada parte del mayor, probando cada sabor que pudo degustar de la piel del mayor, saborear cada beso que le otorgó, con cada caricia que el mayor le brindaba le erizaba la piel, con cada vaiven descubrió lo que era estar en el paraíso, con cada gemir de Daiki lo hacia sentir tan bien, disfrutar cada sensación que ambos se daban, sin duda alguna cada parte de el era su gloria y cuando por fin no pudieron más, durmieron uno al lado del otro, unido por un abrazo y un sentimiento reconfortable.

El transporte llegó un poco más cerca de las afueras de la ciudad, fue a un lugar tranquilo, comenzó a subir unas escaleras que lo llevaban a lo más alto de un monte, ya era de noche, alrededor de las diez, los grillar resonaban por el lugar y la luz de la luna era lo único que le iluminaba el camino, paro para adentrarse un poco más entre los árboles, parando en un lugar despejado que tenía una vista a la ciudad.

Fue hace una semana en que Daiki le dijo adiós, eso era lo más doroloso de recordar, como de costumbre, despertaron juntos, tomaron su desayuno y alistaron sus cosas para partir a la escuela y al trabajo, Daiki partió primero, su escuela estaba más retirada, antes de irse abrigo a Yuto con sus brazos, por la espalda y le dijo un "te quiero", el alto volteó, unió sus dedos y con los brazos de ambos, rodeo su cintura y depósito un tierno contacto en los labios del mayor, "Y yo a ti", al parecer el otro no quería soltarlo, pero tenía que.
-¡Nos vemos en la tarde!- se despidió y salió. Yuto, término de prepararse e hizo lo mismo, sólo que el iría a su trabajo, logró conseguir un empleo en una librería, quedaba cerca del trabajo de Daiki, así que al final de la jornada podían regresar juntos a su hogar.

Extrañamente había mucha gente en el loca, la mayoría comprando para un regaló de navidad, "¡Rayos!", pronto sería su aniversario y aún no tenía nada. Trato de apurarse para salir antes y así buscar algo, por suerte su jefe lo dejó ir.
En la zona comercial de la ciudad, buscaba el presente ideal, por azares del destino entró a una joyería, no creía encontrar algo, pero vio un juego de anillos, era bastante simples pero eso era su encanto, sólo tenía una pequeñas grabaciones que lo hacían resaltar, eran ideales, dos anillos para dos años y para dos personas, miró el precio, excedia un poco su presupuesto, pero Daiki lo valía y los adquirió, la próxima semana la pasaría un poco mal, económicamente, salió de la tienda con una pequeña caja de color rojo y decidió guardarlo antes de que algo pasará, su celular comenzó a llamar, lo sacó de su bolsillo y contesto.
-¡Dai-chan!-
-Mis clases acabaron, ¿vamos a caminar?- estaba sorprendido, por lo general, el era de los planes, pero accedió.
-Nos vemos en el parque, ¿vale?-
-Llegó en unos 10 minutos-
-Te espero aquí-
Ambos colgaron, Yuto camino y tal como dijo en diez minutos llegó, dieron una vuelta al parque, las luces navideñas tinteleanban en todo momento, los postes de luz adornados con un moño rojo daban un paisaje romántico, Daiki se aferro a Yuto.
-Vamos por un café, ¿sí?, hace frío-
Tenía razón, a pesar de que no hacia viento, el ambiente era congelado, fueron, además de que no sabía decirle no.

De verdad hacia frío, la gente que paseaba por ahí cada vez era menos, ya estaban enfrente del café donde trabajaba Daiki, pero sintió que algo se le cayó, fueron sus llaves, tenía un pequeño peluche en forma de pingüino, Daiki se había adelantado, sin que este lo notar, Yuto retrocedio, sintió que alguien lo empujo contra la pared.
-¡DAME TODO LO QUE TRAIGAS!- un hombre grito para que le dieran sus cosas, mientras mostraba un objeto puntiagudo.
Daiki oyó un grito y giro para ver, se espanto con la escena que presenciaba y corrió hacia ellos, para ayudar a Yuto.
-¡Déjalo!- exclamo el castaño, separandolos, el asaltante más hábil, tiro a Yuto de un puñetazo y atrape al bajo, colocando un brazo suyo sobre la yugular de Daiki.
-Pór meterte donde no te llaman- y en un movimiento clavó la navaja a la altura de la boca del estómago, giro su mano para hacer más daño, sacó su instrumento filoso bañado de sangre.
Daiki sintió como ese objeto lo partía, se dejó caer de rodillas para terminar tirado en el piso.
-¡¡DAIKI!!- el alto grito y como pudo se levantó, el ladrón ya había hecho de las suyas, huyó con las pertenencias del chico que ataco.
Un charco rojizo comenzó a formarse alrededor del mayor, un charco que a cada segundo se ampliaba, un hilo de sangre se asomó por la comisura de los labios de Daiki.

Desesperado grito por ayuda, algunos de los presentes que vieron, llamaron a la ambulancia, Yuto puso su mano en la herida de su amado, ejerciendo presión para que la sangre dejara de fluir, era profunda y dañina aquella puñalada.
-Yuto...-en una débil voz llamó al otro.
-¡No hables!- las lágrimas comenzaron a brotar.-Guarda tú energía...- Daiki con la poca fuerza estiro su mano y acaricio la mejilla de Yuto.
-Te amo...-
-¡Y yo a ti!- sujeto su mano para no dejarlo ir.
-Ya no duele...- sonrio
-Dai-chan...-
-¿Serás feliz, verdad?- sonó a un adiós.
-¡Calla! ¡Seré feliz sí estás conmigo!- grito, pero rompió en un llanto al sentir como la caricia del otro se desvanecía.
-Dai-chan... ¿Daiki?...¡¡¡DAIKI!!!- el otro lo llamaba para que reaccionara, no fue así, perdió mucha de su líquido vital, en un momento dejó de respirar.
-No...¡NO!- estaba en negación, ¡el aún no debía irse!, abrazo al cuerpo que yacio en el piso, escondiendo su pena en el cuello del otro, ambos manchados de rojo.
La ambulancia llegó, sólo para confirmar lo que no quería oír.

Todo pasó en un segundo, frente a los ojos de Yuto, no pudo hacer nada y eso es lo que le estaba matando. ¿Porque?, ¿Porque tuvo que irse así?, hubiese preferido que el tuviera un nuevo amor, el era bueno, ¡era su pedazo de cielo aquí en la tierra!, ¡era el amor de su vida!, ¿porque?, quizo ahogar su pena en alcohol, pero eso a Daiki no le hubiera gustado, quizo ir a alcanzarlo, pero tampoco debía, ya habían pasado 5 días desde aquel suceso, desde aquel momento en el que en cierta forma en también murió, desde aquel momento en que le arrebataron lo más preciado de su vida, desde que el le dijo que fuera feliz, ¿cómo ser feliz sí está época del año era tan especial para los dos?, como ser feliz sí ya no tenía razón de vivir? ¿Cómo ser feliz sí ya no lo tenía a él?, ¿¡COMO!?
Pudo escuchar unas campanadas que anunciaban la media noche, ya era navidad de nuevo, su familia estaría preocupada por el, pero no dejaría a Daiki sólo está noche, no en este lugar sólo y callado, que tiene como fin recordar a los que ya se adelantaron.

La luna era llena como aquella vez, pidió que su nombre fuera grabado en la tumba familiar, para así poder visitarlo siempre, las doce campanadas finalizaron.
-Feliz navidad y feliz aniversario, Daiki- colocó una cajita, tenía dentro los anillos que usarian por primera vez hoy, unas gotas salada rodaron por sus mejillas, dejó salir el llanto que contenía desde hace rato.

Ser acuclillo y abrazo sus piernas, escondiendo su rostro, tratando emanar sus dolor junto con ellas, miró por un momento al cielo, buscando la estrella que se supone que sería Daiki, la nieve comenzó a caer, no pudo evitar sentir la sensación de que esos copos eran lágrimas y besos de Daiki, con los ojos llorosos, se levantó y acaricio el lugar donde estaba el nombre de el.
-Ya no llores, sí en está vida no pudimos estar juntos, en una futura lo estaremos, yo estaré bien, sólo déjame desahogarme, ¿sí?-
Después de todo, el odiaria que Daiki llorara por su culpa, sacó el anillo que le correspondía a Daiki y lo colocó en su dedo, junto al suyo.
-Estaré bien, ¡te lo prometo!- dijo al cielo para de nuevo dejar salir las lágrimas.

-fin-
Super notas finales:

pues bueno...ya se es fome :D!pero eso no es lo que quiero decir XD!
en si, esto era para otra cosa...los personajes no eran Yuto y Daiki...era un fic "original" que yo digo que al ser original...ya no es fic XD!
y de hecho tuve que cambiar varias cosas *de los personajes* para que me quedara (?)...lo de sus rasgos y y hasta "gustos" o cosas con las que los idenficamos *a Yuto y Daiki XD* y pues bueno quedo eso...se que lo mate...pero don't worry ya solo pago lo que debo y en mi vida vuelvo a escribir...

Otra cosa...Park Bom tuvo la culpa de esto (?)...;A;! la amo (?)...sin mas que decir..
Sa-chan out BD!!!!! <---! años que no lo decia -w-! XD
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[One-Shot] "no será por casualidad" -Hetero-

viernes, 18 de noviembre de 2011
 ♫: It's You - Super Junior~
♥: enamorada de la cancion (?) XD
Think: ;AAAAAAAAAAAAAA;! dorago~ *canta*


Juro y perjuro que esta cancion quiero que me la cante Yuto ;A;!!!! ah! y el icon fue al azar...XDDDDDDDDDDD no crei que saliera Hikaru...
Dorago~ *canta lo unico que se sabe de la cancion*
pasemos a lo que no truje (?). XD


Título: "No será por casualidad"
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas: InooSaku * o sea, "el Inoo" y mi Saku-senpai*
Dedicado: obvio a Saku :D
Género: Hetero, AU (?) XD
Extensión: One-Shot
Summary: Nada es por casualidad -si es mi suppa resumen XD-
Notas: ya se me olvido lo que iba a poner -w-! pues pues...asdsdsd random, fome...pero con amor, pa' ti senpai~~~ Douzo~ XDDDDDD
Dorago~ *^* -sigue traumada-

Se sentía exasperado, se suponía que era una salida entre amigos, no una cita doble, con el cómo extra en tan pintoresca escena, miro hacia ambos lados y solo logro visualizar a sus dos amigos dándose afectos cariñosos a sus respectivas parejas, sin duda alguna escogió un mal lugar, se colocó de pie y agarró sus cosas y sin despedirse se marchó de aquel centro comercial. Camino por la ciudad, su celular comenzó a sonar, era un mensaje de uno de sus amigos. “¿por te fuiste?”, se detuvo y contesto aquel texto, “era evidente que sobraba”, lo envió y siguió. Hacia algo de frio y sin nada mejor que hacer fue en busca de un delicioso café.

Entro a un local bastante normal, el aroma del grano de café perfumaba el ambiente, se dirigió al mostrador para realizar su pedido, su celular volvió a timbrar, su amigo contesto su mensaje, -no es mi culpa que estés amargado, ¡consíguete una novia o algo!-. ¡Era inaudito!, ¿Cómo se atrevió a escribir eso?, con una vena mostrándose exageradamente en su sien, cerro su celular, -ya te veré cuando te deje- se dijo mentalmente, pidió su café algo molesto.

Se había perdido, no daba con el lugar, solo acepto ir porque tenía mucho tiempo sin ver a su apreciada amiga, "es por aquí" miró su pequeño croquis y continuo, ¡por fin dio con el café! y a nada de entrar, justo cuando tomó la manija de la puerta su celular comenzó a vibrar, era su amiga.

-Hola Saku-chan- la otra chica saludo primero
-Hola Sa-chan, ya casi llego-
-¡Perdón!- casi llorando grito su amiga-no creo llegar...se presentó un inconveniente-lloriqueo.
-¿Eh?- estaba algo sorprendida, por fin tenía un tiempo libre para verse y ahora cancelaba- no te preocupes Sa-chan, entiendo.
-En verdad quería ir pero esta cosa no me deja ir-
-No hay problema-
-En serio lo sí... ¡deja eso! ¡Perro malo!- aparentemente discutía con un animal.
-Sa-chan?- pregunto Sakura, su amiga no contestaba, seguía peleando con “algo”, se oyó un grito y la llamada se cortó, Sakura intento llamar de nuevo pero no hubo respuesta, se quedó preocupada, recibió un texto de aquella chica, "estoy bien Saku...perdón", puso una mueca de tristeza, aun se encontraba frente la puerta del local, olía bien, ya se encontraba ahí, alzo sus hombros y entro.


Tomo su vaso con aquella delicia, un espumeante cappuccino, seguro con ello su coraje causado por su amigo se esfumaría, saco un billete y pago, ahora iría a tomar asiento en algún lugar del local a disfrutar de su aperitivo, giro pero al hacerlo choco con una chica, era una mesera pero en el momento del impacto, el café se vació encima de Kei.

-¡Quema!- grito Inoo al sentir el líquido hirviente sobre su piel, tiro el vaso y comenzó a soplarse la mano.
-¡Disculpe señor! ¡No me fije!- la apenada mesera trataba de hacer viento con el menú que traía en manos, era lo único que le faltaba al pelinegro para que su día fuera "perfecto".

Lo primero que vio al ingresar fue un pequeño tumulto en la caja, a un chico agitar la mano rápidamente y un charco de color café claro, "mejor voy a una mesa", se ubicó cerca de la salida, tomó el menú y otra mesera se acercó a tomar su orden

-¿Qué desea ordenar?- dijo amablemente la mesera, dejo a un lado la carta y pidió una rebanada de pastel de chocolate y un té.
-En un momento lo traeré- Sakura recargo su peso en el respaldo del sillón, "de lo que se perderá Sa-chan" pensó, saco un libro de su mochila y comenzó a leerlo.

-Lo siento señor- la camarera no dejaba de disculparse mientras curaba la mano de Kei, "no debí entrar a este lugar" se lamentaba internamente Kei pero lo hecho ya estaba y por algo siempre pasan las cosas.
El encargado del lugar se acercó a él para de nueva cuenta disculparse y para ofrecerle un nuevo café como compensación por lo ocurrido, no estaba seguro de aceptarlo, pero algo le decía que lo hiciese, accedió, le pidieron que esperase en una de las mesas pero todas se encontraban ocupadas, visualizo a una que sólo tenía una persona, una mujer.
-¿Le molestaría?- señaló el asiento.
-¡ah!, no...- la voz de una mujer mayor le dio permiso.

¿Cuán juguetón podría ser el destino?, eso en algún momento tendría respuesta; Sakura dio el último bocado a su pastel, dio el último sorbo a su taza, pidió la cuenta y se marchó. El nuevo café de Kei llegó y este sin perder tiempo lo sujeto, hizo una reverencia a la señora que acompañó y partió.

Sakura se encontraba ya afuera del local, ahora que lo meditaba, no sabía cómo regresar, en ese momento, Kei salió, sus caminos por una fracción de segundo se cruzaron para volverse a separar, Inoo se dirigió a la izquierda, Sakura por la derecha caminó, quizás sí alguno debió ir por el mismo trayecto del otro pero su suerte no lo permitió así.

Dando sorbos a su vaso, Kei caminaba hacia una librería cerca de la parada del colectivo, adquirió el libro que necesitaba para sus clases en la universidad y fue a donde debía ir a tomar el transporte que lo llevaría a casa. Por otra parte Sakura buscaba la estación del subterráneo, estaba perdida...de nueva cuenta y siguió con pasos torpes y a nada de querer llorar cerró sus ojos, tropezó con un chico.

-¡Saku-chan!- un joven rubio dijo su nombre mientras la sujetaba por los brazos de está quien al oír que alguien la nombraba abrió sus ojos.
-¡Hikaru!- Lo abrazo contenta, Hikaru, la ayudaría a encontrar su destino.- ¿Dónde queda el metro?- desesperada preguntó, el rubio sólo se rió, era normal que ella se extraviara con facilidad.
-Justo voy hacia allá, ven te llevó. - la soltó y caminaban juntos por la calle concurrida de gente.

El destino de ambos decidió que su encuentro no sería por casualidad, poco a poco los dos se acercarían aunque pareciera lo contrario, Inoo miró su reloj, el bus ya se había demorado, justo cuando había decidido ir en busca de otro transporte, el autobús apareció haciendo sonar el claxon que anunciaba su arribó, llegó justo a tiempo, sacó un poco de cambio, subió y pago su pasaje. Todos los lugares se encontraban ocupados, puso un puchero de disgusto y se sujetó del pasamanos, "¡consigue una novia o algo!" aún recordaba el texto de su amigo, seguía irritado, ya había pasado varios minutos desde que subió al transporte, no ha avanzado mucho realmente, el tráfico estaba a todo lo que daba, a ese pasó llegaría mañana a su casa, bajo y buscó otra opción.

Aquel rubio no permitió que Sakura gastara su dinero en el transporte, está vez corrió por su cuenta, Sakura un tanto apenada dejó que Hikaru lo hiciese, ya en el vagón, ambos platicaba de lo más a gusto pero un pitido los distrajo un momento.

-Perdón Saku-chan, aquí bajo- torpemente se disculpó pero antes de bajar, invitó a la chica a tomar un helado y platicar más a gusto, ella iba a aceptar pero recordó que en casa tenía muchos pendientes. -Ya será en otra ocasión- Hikaru sonrío y bajo de ese vagón, Sakura sacó su libro de nueva cuenta y retomo su lectura, cuando Hikaru salió, más personas entraron entre ellas Inoo, que pequeño se mostraba el mundo, él sin prestar atención se colocó frente a Sakura, el sino de ambos estaba escrito que eso pasará, aunque ninguno de los dos notara, las puertas del vagón cerraron y arrancó.


Sakura absorta en su lectura no notó que el carro del metro disminuía su velocidad lo cual estuviese bien sino fuera porque en esa estación tendría que descender, se levantó rápidamente, ya en pie el metro paro bruscamente, provocando que cayera ligeramente encima de un chico de cabellera negra, era Inoo, se levantó rápidamente sin guardar su libro.

-¡Lo siento!- hizo una ligero gesto de disculpa.

Era oficial hoy el mundo estaba en su contra, -no hay cuidado...- al ver con la persona con quién chocó un ligero golpeteo sintió en su corazón, quizás el mundo en realidad no estaba en afán de molestarlo, por otra parte Sakura al ver esos ojos quedó prendada, pero reaccionó.

-Yo...perdón...me...- movió sus manos como tratando dar a entender que bajaría, sonrió tímidamente y como pudo bajo, por fin habían dado el uno con el otro, pero el destino caprichudo los separo, está vez dejando un cabo sin atar.

Se percató que aquel chico tan apuesto no dejaba de mirarla aún con la gente que se encontraba en el vagón, se sonrojo, camino lentamente entre las personas que avanzaba, llegó a las escaleras, "oh no! mi libro" giró para ver sí el metro seguía ahí, era así pero este comenzó su marcha, pudo ver como Inoo tenía entre sus manos su preciada lectura, sonrió ante una idea que se le ocurrió, ese libro podía ser su “zapatilla de cristal”, como en el cuento de hadas, movió su cabeza en negación para despejar su mente, "imposible" se dijo así misma, no lo volvería a ver, subió las escaleras, tenía que llegar a su hogar. Kei en el vagón miraba el pedazo de sabiduría que la chica dejó, quizás no debió dejarla ir, pero sí lo hubiese hecho, pareciera un acosador, la estación donde bajaría llegó, guardo el libro y sonrió al recordar a la linda chica con quién hoy se topó.

Pasaron los días e Inoo tomaba el mismo camino con la esperanza de volver a ese chica, a Sakura, pero no tenía la misma suerte, ni porque pasaba a la misma hora ni el mismo vagón, un celular que comenzó a vibrar en su pantalón lo sacó de su pensar y muy delicadamente tomó la llamada.

-Si...ah Hola... ¿ahora?...bueno te veo ahí.-
Su amigo (el mismo que le sugirió que buscara una novia…o algo) le pidió auxilio en una clase, no podía negarse, a él también su amigo lo ayudaba, con cierta molestia fue al lugar donde como de costumbre siempre se citaban.

Caminaba en dirección de dicho lugar, estaba retrasado y sin mucho cuidado iba, esquivando a cuánta gente se le metiera en el camino, al doblar en una esquina se estampo con alguien, con una chica, sus modales no le permitían dejar tirada a esa chica, se agacho para ayudarla.

-tú...- era la chica que esperaba con anhelo en la estación del metro, Sakura en igual estado de sorpresa sólo sonrió.
-Sakura- se presentó y con la mano que le ofreció Kei se levantó, no se decían palabra alguna como sí con la mirada se entendieran, Kei pensó en el libro, chasqueo los dedos y torpemente lo extrajo de su pequeño moral.
-Es tuyo...Sakura-chan- bajo la mirada y comenzó rascarse la cabeza.
-Gracias...- movió la cabeza para dar entender cuál era el nombre del chico que le devolvió su "zapatilla".
-Kei...- con un leve sonrojo dejo saber su nombre.
-Gracias Kei...- hubo un pequeño silencio, Sakura hablo primero.
-Yo me tengo...-Inoo la interrumpió, la invitó a tomar un café, Sakura un tanto conmocionada al principio se negó (como toda buena dama), Inoo insistió un poco, no quería perder otra oportunidad, Sakura accedió y caminaron rumbo a un café cerca del lugar, Inoo recordó a su amigo, lo dejaría está vez, después de todo él fue quién le dijo que buscará una novia, tomaría su sabio consejo sólo por esta vez.




-Fin- 
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