[One-shot♥] "Bienvenido" - Hikaru

lunes, 9 de julio de 2012
♫:lovey dovey versión Japonesa- T-ARA
♥: normal XD
Think: Hikaru♥

Minna-san domo, Sarahi desu -w-! XDDDD, saben? necesito mas icons, no salgo de los mismos XD aunque el icon de Hikaru es mega amorsh, en fin hace unos dias, el blog me fallo queria publicar pero nada XD! en fin espero que esta vez no me trolle D:! 
en fin~   a lo que vine~

p.s. Lovey Dovey en japones, no debio existir XD

Douzo *3*)/


Título: "Bienvenido" -este es el titulo mas fail de mi vida XDDDDDDDDD! e.e-
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas: ninguna realmente, solo Hikaru e invitados (?) :D!
Dedicado: nadie en especial a ustedes
Género: AU, fluff, random 8DD!
Extensión: wan-chot -one shot pues XD- 
Summary: Hikaru es bello y hermoso (?) XDD
Notas: bien, esto esta basado en hecho reales (?) XDDDDD en serio, solo falto Hikaru para que fuera mas real (?) D:! XDDDD en fin...comentarios=  
 
*/////*////*////*



El cielo cada vez se tornaba de un color gris con el pasar de los minutos, hace nada era una linda tarde, el infinito parecía ser de un color rojizo, la temperatura era ideal: ni tan frío ni tan cálido, ¿En qué momento se oscureció?, un chico de cabello castaño se cuestionó, no notó la hora en el que el ambiente cambio por completo, por suerte traía consigo un pequeño paraguas azul y los demás decían que era una estupidez su precaución, ¡¿Ahora quién era el idiota?!, sin duda alguna llevar su paraguas fue una acción acertada.
-¡Hasta mañana!- se despidió agitando la mano mientras con cierta superioridad.
-Nos vemos, Hikaru- Un compañero de trabajo le contestó sin muchas ganas al ver la mueca que el castaño tenía dibujada.

Antes de salir por completo de la tienda, dirigió una mirada al cielo, "El torpe de Yuya se mojara!" pensó y carcajeo un poco, salió, tenía poco tiempo para llegar a su hogar, sí es que no quería ser presa de la traviesa lluvia, después de todo ese paraguas sólo le protegería parcialmente y a paso veloz caminaba, en momentos como este agradecía vivir tan cerca de su empleo, y el tonto de Yuya decía que era mala idea, formó un puchero en sus labios, cruzando los brazos,  todo sin dejar de caminar, las calles estaban, técnicamente, vacías, era normal, o eso suponía Yaotome, ¿Quién en su sano juicio caminaría con un clima así?, puede que un loco o alguna persona despechada y dolida, pero aseguraba que nadie más.

Comenzó a hacer un viento fuerte, cerró los ojos por inercia al sentir como la tierra se levantó con el danzar del aire, escuchó algo anormal, abrió con cuidado los parpados, pero todo parecía normal, volvió a oír aquel sonido, buscó con la mirada solamente, caminó un poco y tropezó, ¿Una caja?, ¿Qué hacia allí?, curioso decidió inclinarse un poco, el ruido provenía de su interior, la caja se movió, en sus adentro guardaba, Hikaru tomó una de las tapas y echó un vistazo, ¡un gatito!, retrocedió rápidamente cerrando durante el acto la caja, miro hacia todos lados y sin más se fue, ¿Qué inhumano deja a una cría de gato a su suerte?, bueno, él no podía quejarse, hizo lo mismo; aquel gatito café se movía frenéticamente en la caja; Hikaru caminó unos metros y a su hogar llegó.

-¡He regresado!- Gritó mientras entraba, aunque, ¿a quién le anunciaba su llegada?, vivía sólo, aventó las llaves a un pequeño buro que se encontraba por ahí, hizo lo mismo con el paraguas, quizá era la costumbre gritar, se sentó para quitarse los zapatos, eso de vivir con la familia le dejó con muchas manías, acomodó sus zapatos e ingresó de lleno a su pequeño hogar, se tiró sobre un sofá rojo que llenaba una parte de la habitación, realmente se sentía agotado, su jefe lo traía de un lado para otro "¡Hikaru atiende al cliente!" o "¡Hikaru haz la factura!", "¡Hikaru esto!", "¡Hikaru aquello!", hizo una muela que según él era la cara de quién tanto lo mandaba, sino fuera porque necesitaba el empleo, a estas alturas de la vida ya hubiese renunciado.

El gatito después de haber visto el rostro de Hikaru quiso salir de esa horrible caja, sus hermanos y hermanas habían sido llevados por otros humanos, le dejaron solito con frío y hambre, con una de sus patitas destapo su prisión de cartón, dando pequeños saltos quería a aferrarse a la orilla de está, así fue, pero por su peso la caja se volteó y cayó al piso, un maullido dejó salir, ya afuera lo buscó, ese humano parecía bueno, no lograba verlo, decidió aventurarse por la calle.

Un gran estruendo hizo que Hikaru saltara de su sillón, fue un trueno que se oyó por todos los lares; el gatito chilló;  seguido de ese sonido hecho por la naturaleza, la lluvia se presentó, gota a gota el asfalto se empapaba, el recuerdo del minino en la caja  ocupó lugar en el pensar del chico, sintió un poco de pena por el gatito, se levantó, sujeto su paraguas y descalza salió a la calle, ya ahí vio que la caja se encontraba volteada y que el gatito ya no estaba, Hikaru pensó que un alma dadivosa se lo llevó, un "aquí estoy" en forma de maullido le hizo voltear a su derecha, ahí estaba el minino café, escondido entre la pared y un poste de luz, ligeramente empapado, Hikaru suspiro con cierta molestia, lo sujeto, lo depósito en su caja y lo cargo, buscó un lugar donde podría atajarle de la lluvia: debajo de la marquesina del edificio donde vivía, se aseguró de que no mojara más y por encima de la caja le colocó el paraguas, ya hecha su buena acción entró a su casa, de nueva cuenta.
-¡Achuu!-  genial, por ayudar a esa pequeña bola de pelos le daría un resfriado.

Se dirigió al baño, necesitaba secarse con una toalla, salió y comenzó a frotarla en sus cabellos, ya una vez que se quitó el exceso de agua la puso sobre sus hombros y fue al intentó de cocina que tenía, abrió el refrigerador, echó un vistazo, nada, era irónico que trabajase en una tienda de abarrotes y no tuviera más que un cartón de leche, le quitó la tapa y la olía, estaba en buen estado, o ese creía, y sin más bebió directo del empaque, lo dejó como estaba, ya mañana traería algo de la tienda; volvió al sillón donde hace unos momentos reposaba.

Sus ojos poco a poco se cerraban, la precipitación le comenzaba a arrullar, lentamente caía en los brazos de Morfeo, a nada de entrar al mundo de los sueños, unos débiles maullidos le perturbaban su descanso, ¡De nuevo esa bola de pelos!, giró para acomodarse mejor, seguía oyéndolo, tomó una almohada y  con está cubrió sus oídos y por ende toda la cara, no funcionó, irritado arrojó contra el piso la almohada, se paro bruscamente y se asomó por la puerta.
-Cállate torpe...- corto su frase al no creer lo que veía: al pequeño gatito café fuera de su caja, siendo molestado por otro gato pero más grande, el muy cínico le quitó su caja, usándolo para el solamente.
-¡Hey! ¡Sal de ahí gato abusivo!- Hikaru defendió al gato bebé, se acercó para ahuyentarlo, pero sólo tuvo como respuesta una pose de ataque por parte del gato más grande, Hikaru dio un pasó hacia atrás, respiró hondo y en un rudo movimiento le quitó la caja, el gato cayó sobre un charco y huyó al sentir el agua fría sobre su pelaje, de nueva cuenta el castaño colocó al minino en su caja.
-¡Ya no te muevas de aquí!- lo regaño, tenía la esperanza de que le entendiera; el gatito sólo lo miró.

Ya en su casa, por tercera vez en el día, se dispuso a continuar lo que tenía pendiente, dormir, pero al parecer esa bolita de pelos color marrón se aferraba a molestarle e interrumpirle, vio por la ventana, ahí estaba, pidiéndole a maullidos que le hiciera el caso, fue hacia la puerta.
-¡Bien! ¡Entra!- agito su mano, señalando el interior de su hogar; el gatito entró. -Ahora sí me obedeces, ¿verdad?-  cerró la puerta, pero sorpresa, el gatito dejaba su rostro, pequeños montitos de agua le seguían.
-¡Espera!- Hikaru quería sacarlo, pero un llamado de la naturaleza tenía mayor prioridad, necesitaba ir al baño, fue en un santiamén, en un par de minutos salió con una sonrisa de alivio que de inmediato fue cambiada por una sien con una vena exaltada, ¡en poco tiempo ese gato ya había hecho un gran desorden!, papeles regados por el piso, almohadas rasgadas y paredes siendo decoradas con las manchas de lodo que en sus patitas traía, Hikaru fue hacia él, lo levantó y lo giro hacia su rostro.
-¡Eres un peligro! ¡Gatito Malo!- Trató de sonar lo más severo posible; con la toalla que tenía en sus hombros comenzó a secarlo, después de todo sí lo dejaba así enfermaría, término, quedó esponjado, lucía hasta adorable, con esa misma tela enrollo al gatito.
-¡Eres un sushi de gato!- carcajeo y lo dejó sobre su cama, alzaría el tiradero que el minino dejó; el gatito luchaba para librarse de lo que le sujetaba, ¡quería jugar con su amo!, ¡oh sí! ya era su dueño, aunque el aparentemente no lo aceptaba del todo.
-¡Listo!- limpio su frente, su intentó de departamento estaba limpio.
-¡Miau!- exclamó el felino; Hikaru volteó y juraría que por una fracción de segundo vio que el gato tenía un puchero plasmado en su diminuto hocico.
-Si... si, ya entendí- le quitó la toalla dejándolo libre, el gatito se estiro, Hikaru por inercia hizo lo mismo.
-¡Miau!- se dejó caer sobre el piso, Hikaru su espanto pero no hizo algo -Miau...- fue más agudo está vez - Miau...- lo miró, tenía hambre, esperaba a que le entendiera, Hikaru carcajeo un poco.
-Tu sí que eres un estuche de monerías- el minino parecía divertirle, se acuclillo y le empezó a darle cariño, pero el minino ni se mutaba de su posición.
-¡Oye!- pico el estómago blanco del felino- ¡Oye!- lo sujeto con ambas manos y le sacudió delicadamente -¡Haz algo!- el gruñir de la panza del gatito le desconcertó y a la vez le tranquilizo -¡Anda! ¡Sólo tienes hambre!- lo bajo y él se levantó, se fue y regresó con un plato de leche, lo colocó a un lado del minino, quién al instante comenzó a beberlo.

Buscaba en su closet algo con que hacerle una cama provisional, no se quedaría por mucho tiempo, mañana por la mañana le hallaría un hogar.
-¡Esto sirve!- una playera vieja, fue por el gatito, ya había terminado su leche, lo puso sobre el sillón, tomó la playera y la uso como cobija -Aquí te quedarás, ¡sólo por hoy! así que no te acostumbres- sentenció el castaño, el gatito sólo lo miraba con sus grandes orbes negras; Hikaru bufo cansado, apagó las luces y se echó sobre su cama, ¡Anhelado descanso! ¡Por fin dormiría!
-¿Qué haces?- cuestionó furioso al sentir las garritas del felino sobre su espalda -¡D-duele!- giró logrando tirar al minino de su encima, haciendo que rodar por el resto de la cama -¡Es mi cama! ¡La tuya es esa!- señaló al sillón, el minino lo ignoro y se acurruco al costado del chico, su amo era cálido; Hikaru quería arrogarlo, ganas no le faltaban, ¡Invadía su espacio vital!, pero lo vio tan quieto y callado que optó por no lanzarlo y prefirió descansar.

Los rayos de luz del sol traspasaban las delgadas cortinas de su ventana, dándole directo en la cara, por el molestar que le causaba más el hecho de que debía ir a su trabajo le obligó a abrir los ojos, justo antes el recordó a su pequeña visita.
-¡Miau!- el minino estaba justo en su cara dándole los buenos días, Hikaru abrió los ojos, el minino le mordió la nariz soltándolo casi enseguida.
-¡Luego me las pagarás!- Hikaru cubrió su nariz con su mano y casi llorando le grito, el felino se escondió entre las cobijas, Hikaru se fue al baño, se dio una ducha, se preparaba para salir, el minino aún en la cama asechaba con su mirada todo lo que el realizaba, Hikaru sacó ropa limpia, de una forma, ese animal le recordaba a alguien que quería mucho, sonrió para el, miro el reloj, ¡Ya era tarde!, en el mismo plato que uso para el gatito la noche anterior, Hikaru le sirvió algo de leche, el castaño salió casi corriendo, con un trozo de pan en la mano, no sin dejar antes advertido al felino que mantuviera el orden, sabía a la perfección que haría caso omiso, pero tenía esperanza de que no fuera así, ya fuera de su departamento vislumbro algo rojo, ¡su paraguas!, lo cogió con la mano que tenía libre y lo llevó consigo.

-¡¿Como que no te gustan los gatito?!- gritó desesperado- ¡Mira es bonito! - sacó su celular y le mostró una foto del susodicho.
-Lo siento Hikaru, soy alérgica a ellos- se disculpo su compañera de trabajo, siguiendo acomodando un anaquel de la tienda.
-¡Pero Hiba-chan! ¡Llévatelo!- hizo un berrinche mientras jalaba la parte inferior de la blusa de la chica.
-¡Si estoy cerca de esas cosas ten por seguro que doy al hospital!- siguió con lo suyo.
-¡¡Hiba-chan!!-
-¡Que no Hikaru!  ¡A alguien más!- se zafó del castaño y huyó a otra parte de la tienda.
-¡Mala!- formó un puchero y fue en busca de alguien quién pudiera llevárselo.

Recorrió toda la tienda y ¡ninguno de los presentes quería un adorable gatito!, fue hasta con su última opción: su jefe, quién al dejárselo saber casi lo despide, su jefe creyó que se lo obsequiaba por burla, ya era de una edad adulta, bastante adulta a decir verdad, y no era casado, ni una mosca desesperada se le acercaba, "¡¿Qué me estas queriendo decir Yaotome?!" esas fueron las palabras iniciales para el discurso de "¡No estoy viejo y soy un soltero codiciado!", media hora de gritos y regaños pasaron, de milagro seguía con su empleo, Hibari se acercó a él.
-¡Ya quédatelo! Es adorable, ¿cierto?- se burlo de el  dándole unas palmadas en el hombro del castaño; Hikaru carraspeo los dientes y se lamentó internamente.

Pasó un día, dos, tres, cuatro, cinco, la semana entera y nada, ahora resulta quería nadie ama a los gatos, siempre que llegaba de su empleo se encontraba con lo mismo: un gatito aparentemente feliz y un gran desorden, dejó la bolsa de plástico en el piso y buscó en la falquitrera de su pantalón las llaves de su hogar, la introdujo girando un poco para poder pasar, un "bienvenido" con sonido a maullido le recibió, Hikaru alzó la bolsa y entró.
-Ya vine- se agacho hacia al minino y le acaricio la oreja, ¡rayos! ya le cogió cariño; el gatito ronroneo, ¡su amo por fin lo aceptó! -Parece que estarás acá por un tiempo, así que...- extrajo algo de la bolsa -¡Mira!- era un collar, se lo colocó a SU mascota, le dio el mismo nombre de la persona que tanto recordaba, sonrió de nuevo, de algún modo extraño, se parecía tanto él, dejó la bolsa sobre la mesa y se dispuso a acomodar todo lo había adquirido, los grandes ojos del gatito le seguía en todo lo que hacia...

-Fin-
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[Random♥] Lo que uno encuentra en la red cuando...

jueves, 21 de junio de 2012
♫:Pose- Daddy Yankee
♥: frio :3!
Think: *en el icon*


Minna-san, Domo, Sa-chan desu -w-! 
Tenia tanto que decir que se me olvido XDDDDDDDDDD! bueno..."x", el motivo de la entrada es por dos cosas, una random y la otra, otro tanto, en fin pasemos al titulo de la entrada~

"Lo que uno encuentra en la red cuando esta aburrida"
La historia va así:

Erase yo una vez frente a la pc~ sin nada mejor que hacer *miente* que estar de ociosa en la tan bella internet, por azares del destino me encontraba en una busqueda salvaje de imagenes de Riida *aca Ohno "kimochi" Satoshi* o ¿era buscando "pose" de Daddy Yankee?, la verdad no recuerdo, seguia con la mano sobre el mouse, dando clicks seguidos, cuando de repente una segurencia salvaje aparecio : "Pose- Daddy Yankee (Ohno Satoshi)" y me quede con una expresion que puede ser bien resumida en un "WTF? e___e?"  pero como mi ociosidad era mas grande que mi curiosidad *si...asi fue XD* le di el pinchazo que abria dicho hipervinculo y esto fue lo que aparecio:



xDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD! jamas crei encontrar un fanvid de Riida con esa cancion XDDDDDDDDDDDD! ya que... pues yo se que a muchas de ustedes odian el reggeaton *En lo personal, no me disgusta...dependiendo de que cancion sea XD* y pense que la iban a lincha *a la chica que hizo el fanvid* pero parece que el videito agrado XD! en fin! solo queria compartir esto con ustedes XDD

p.s. si, me gusta Daddy Yankee...problem?

Ahora pasemos a lo random, lo anterior fue "otro poco mas random XD"
Lalalalala~ no he publicado nada...gomen D:!!!! ando seca de ideas, y cuando reviven mueren al instante, he querido continuar con el YabuKaki pero la verdad ninguno de los tres coopera (osea Yuya, Yabu y Yo) somos felices en la living la flojera loca 8DDD (?)! XD
asdasdasdsd~ que mas? creo que debo fics... lalalala algun dia los pagare... y ya! solo era eso

Comentarios, criticas, regaños todo es bienvenido~ asi siento que no escribo a lo torpe (?) XDDDD!

eso es todo~ 

Sa-chan desu
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[one-shot] "¿Lo prometes?" - MoriJima

 ♫: 베짱이 찬가 (The Grasshoper Song)- Sunny Hill
♥: fufufufufu~
Think: ringa ringa ding (8)~ ringa ringa ding(8)~!!!!!
sunny hill grupo kpop que si vale la pena *A*!!!



asasdasdasda! mi ultima entrada en el blogger *0* -aplausos- me mudare al lj~ XDDD! porque quiero ._. y es mas necesario~ cuando termine de mudarme, elimanere el blog...o las entradas XD!
asdasdasda como sea~ Sunny Hill rlz B3!
p.d mi icon AriJima es amor *A*!!!!!!


Título: "¿Lo prometes?" -ando sin imaginacion para los titulos -w-!*
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas: MoriJima * chibi*
Dedicado: a mi Rey Tsuki y a Hiba-chan y a mi Saku-senpai *0*
Género: AU...XD
Extensión: One-Shot *e iba ser viñeta XD-
Summary: MoriJima Chibi *3*
Notas: el titulo fail *el fic mas XD* asdasdas siempre salen de las canciones que escucho...pero ponerle "ringa ringa ding" no era una buena idea XDDD! asdasda
que mas~ Rey
este no es el morijima que te debo...xDDD pero igual te lo dedico...el que te debo se supone que es continuacion del AriJima...u otra idea random que tengo en mente 8D!!!!!
Hibari-chan...tu yabukaki...aun esta en proceso
XD aguantame XDDDDD y ya...creo XDD
Senpai~ no se...me gusta dedicarte cosas *3* XD comentarios = ♥ *^*!

*////*////*////*




Echó un último vistazo a su hogar, su madre le dijo que ya no volverían a ella, que ahora tenía otra más grande y bonita, no entendía el porqué, aquella casa, SU casa era bonita y grande para él, sus amigos del jardín de niños vivan por la zona, al parque que iba a diario quedaba justo en frente, ¿Porqué dejar un lugar tan agradable?, simplemente no lo entendía.

Su mamá le aseguró el cinturón de seguridad, al igual que el de su hermano menor, su progenitora ingresó al automóvil, su padre espero a que se acomodara para poder arrancar, seguía mirando por la ventanilla que tenía por paisaje al parque que tanto añoraba, un grupo de niños agitaban las manos, se despedían del pequeño que iba en el vehículo.
-Bye-bye, Ryu-chan~- gritaban casi a coro los amigos del mencionado, le decían adiós a su amigo.
Ryutaro no pudo evitar sentir un sentimiento de melancolía, se pegó al vidrio y con su mano recargada al cristal hizo lo mismo.
Pero volverían, ¿cierto?, sólo dejaría su casa, ¿verdad?, no tenía porque dejar a sus amigos, el pequeño Ryutaro cuestionaba a sus padres con sus dudas, de cierta forma, no supieron que responderle, sólo decían que "todo estaría bien", no eran tan sencillo decirle que nos los vería de nuevo, Ryutaro no entendía a los adultos.

Después de un largo viaje, por fin llegaron a su destino, ahora su nueva casa quedaba cerca del mar y lejos de sus amigos, bajo del automóvil y entró a su casa, dio una inspección rápida, era hermosa, pero él quería la suya.
-Mamá... ¿cuándo regresaremos?- pregunto mientras tiraba de su blusa con un tierno puchero en sus labios.
-¿A dónde hijo?- iba entrando con unas cajas al living.
-¡A nuestra casa!- agito sus manos.
-Está es nuestra casa- con un tono amable trato hacer entender al niño.
-¡No lo es!- y con un berrinche tomó asiento en el primer escalón de las escaleras que llevaban al segundo piso.

Su madre optó por no decirle nada por su comportamiento, de alguna manera entendía la razón, sus papás continuaron con la mudanza, su hermano menor hacia la siesta en el asiento del auto, fastidiado se levantó y se dirigió al patio trasero, al salir noto el profundo azul del mar, pero, ni así logró levantar su humor, aburrido decidió explorar el lugar.

Pasó el fin de semana, su "hogar" parecía un tiradero, ¡cajas por doquier!, aunque era divertido, jugaban entre ellas con su hermano. Bajó las escaleras, era hora de ir a la escuela, desayuno, se cepillo los dientes y después se colocó sus zapatos, ya afuera sujeto la mano de su mamá, tenía esperanza de que lo llevarían a su escuela, pero no fue así, también tenía una nueva escuela, con temor se aferro a su madre, no quería ingresar.
-¡Me portare bien, no me dejes!-escondió sus rostro entre las rodillas de la mujer, quién lo apartó de ella, lo tomó por sus mejillas y le depósito un tierno beso sobre su frente.
-Tienes que ir Ryu-chan...-el pequeño parecía querer llorar, esa escuela era extraña para él, tenía miedo.
-No llores, ya eres un niño grande, anda entra.- lo dijo con paciencia, el cambio le costaba mucho a Ryu, con empujoncitos lo llevó a la entrada, una educadora se ofreció en auxiliarlo para ingresar, lo tomó de su pequeña mano y lo encamino hacia su nuevo salón, giro su cabeza, vio a su madre, con la otra mano que tenía libre, se despidió con un pucherito en su rostro.

-Harás nuevos amigos, ¡ya lo verás!- dijo sonriente la persona que lo acompañaba durante el trayecto.
-Hmm!- asintió tímidamente.
Espero afuera del aula, fue la indicación que le dijo aquella señorita, debía entrar cuando lo llamasen, pateaba piedritas para perder el tiempo y no aburrirse. La misma mujer que le dio la orden, se asomó por la puerta y lo nombró, hizo una venía para que se acercara, poso sus manos sombre sus diminutos hombros y le hizo pasar.
-¡Niños!-llamó la atención de los demás- Este es su nuevo compañero, Ryutaro Morimoto, porteños bien con él, ¿vale?- Un unísono "Si", sus alumnos afirmaron y como sí nada siguieron en lo suyo.
-Allá hay un lugar libre, Ryu-chan, toma asiento ahí.- señaló la silla vacía y sonrió, el pequeño fue a donde le indicaron, esa mesita había más niños, pero ni se molestaron en saludarlo, Ryu bajo su mirada ante la indiferencia de ellos, su nueva escuela, no era bonita.

La clase comenzó, la maestra explicaba el tema que tenían pendiente, todo iba normal, llegó la hora del recreo, el timbre sonó y así como hizo ese particular sonido, los niños ya estaba fuera del aula jugando, menos Ryu, se quedó sentando en su silla, prefirió no salir, la educadora lo noto, se acercó a él para averiguar que le sucedía.
-¿Te sientes mal?- tocó su frente para asegurarse de que no tuviese fiebre, Ryutaro sin dejar salir alguna oración, negó.
-Sé que es difícil-se hinco para estar a su altura-pero sal a hacer amigos, ¿sí?, te sentirás mejor- revolvió los oscuros cabellos de Ryu.
Sin muchos ánimos, alzó su cuerpo del lugar donde se encontraba, con pasos temerosos salió al patio, la luz del sol le dio en su cara y cerró por un momento los ojos para abrirlos poco a poco, miro a todos lados, sus compañeros jugaban y reían, ¡el también quería reír!, vio un grupo de niños, eran de su salón, empuño su mano, juntando un poco de valor, camino hacia ellos.

El grupo de pequeños humanos lo vieron aproximarse y antes de que él llegase, se dispersaron, un poco de tristeza sintió, Ryutaro, guardó sus manos en los bolsillos de su bata azul, dio media vuelta y regresó a la puerta del aula. A veces los niños podía ser crueles, recargado en la pared, observaba como sus compañeros se divertían, pasaron unos días y ninguno de ellos le dirigía la palabra, intentó ser amigo de alguno, nadie aceptó su amistad, estaba decaído, su día escolar término y como siempre su mamá fue a por él. Su madre había notado lo cabizbajo que estaba su primogénito, al verlo salir le saludo.
-Mamá... ¿no podemos volver a nuestra vieja casa?- más que un berrinche, esa oración sonó a una súplica.
Su madre con el corazón partido, tomó a su hijo en un abrazo protector.
-Vamos a comer a la nueva casa, ¿sí?-
-Si...- sujeto la mano de ella y comenzó a caminar, sabía que no irían a la vieja casa.
Llegaron y Ryu se quitó sus zapatos, después su bata y su gorro amarillo que tanto identifica a los del kínder, comió algo, apenas y tocó sus alimentos, su hijo le preocupaba, preparó la carriola para su hijo más chico, alisto a Ryu y volvieron a salir.

Se escuchaban risas, una gran área verde comenzó, había ido al parque de la zona, esperaba que con eso, su pequeño s elevará su ánimo, de cierta forma lo logró, Ryutaro corrió hacia la resbaladilla, ella fue a una banca con su hermano menor, en la resbaladilla había una fila, esperaba a que lo dejaran subir, pero esos chicos no le daban oportunidad alguna, otro más en la fila, significaba que debían esperar más para subir, dio unos pasos hacia atrás y se escondió debajo de las escaleras del juego, recargo su mejilla en sus rodillas, dejando salir una lágrima.
-¡Ah!- grito, un perro le cayó encima, le lambio su mejilla, borrando por un momento el rastro de tristeza que tenía.
-¡Ya déjame!-forcejeaba entre risas queriendo quitar esa bola de pelos con patas de su encima, aún así de divertía, ¡por fin sonreía!, tanto tiempo en ese nuevo lugar y está era su primera mueca de felicidad.
-¡Choco, déjalo!-la voz de otro niño dio la orden, Ryu y el perro miraron al dueño, pero el perro poco caso le hizo, siguió llenando de baba al pequeño que tenía aprensado.
Una vena se asomó en la frente del otro chico, se acercó a su mascota y comenzó a tirar del collar de este, con los empujones de ambos lograron quitárselo de Ryu.
-¡Choco malo!-señaló molestó el otro pequeño, que era un poco más alto que Ryu, Choco sólo le ladrón y movía su cola con una felicidad aparente.
-¿Estás bien?- extendió su mano para ayudar a Ryu en ponerse de pie.
-Si...- sujeto la extremidad que le auxilio, ya de pie, se sacudió el pasto de sus ropas, después se froto la cara para quitarse la baba que le dejó el perro de ese chico.
-¿Quieres jugar con nosotros?-sonrió- ¡le caíste bien a Choco!- Revolvió el pelaje café de su mascota.
-¿Puedo?- sus ojos le brillaron.
-¡Si~! ¡Vamos!- Choco comenzó a correr y ambos fueron detrás de él.
Ahora esa resbaladilla lucía aburrida en comparación con el niño del lunar cerca de su ojo izquierdo y su mascota.

El sol se estaba ocultando de la luna que salía lentamente en busca de él.
-¡Ryu-chan~!- grito su madre, era hora de ir a casa.
-Mi mamá me llama...-frunció su ceño, el otro, colocó su dedo entre las cejas de Ryu y quitó ese gesto, ante esto Ryu inflo sus mejillas, el otro las pico y luego carcajeó un poco.
-Bye, bye Ryu-chan!- se despidió, el pequeño Ryutaro no quería irse, no sin saber el nombre de él.
-¿Cómo te llamas?- jugó casi toda la tarde con él y apenas preguntaba ese dato tan básico.
-Me llamó Yuto y el Choco- esbozo una sonrisa.
-¿Jugamos mañana?- cerró los ojos al preguntar.
-Si...- Yuto ladeo un poco su cabeza, Choco lo imito.
-¿Lo prometes?- volvió a hacer un adorable puchero.
-¡Sí!- entusiasta dijo Yuto.
-¿Por el meñique?- alzó su mano dando su dedo.
-¡Por el meñique!- le parecieron graciosos los gestos del niño más bajito y sello la promesa de volver a verse para jugar. Su mamá volvió a llamarlo, se despidió diciendo un "hasta mañana", Ryu regresó a casa, estaba feliz, ¡ya tenía un amigo!, ya quería que fuera mañana, ya quería volver con Yuto y Choco, pero primero debía ir a la cama, así el otro día llegaría más pronto.

-Fin-
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[Oneshot] Hetero, YutoxOC *yo XD*

lunes, 7 de mayo de 2012

♫:los tics del teclado XD
♥: nada ando insensible (?) XD
Think: Ahora en Yuto XDDD

Bien~~~ este lo tenia en FB...XDDDDD!

Título: ------ (me siento incapacitada para ponerle uno XD)
Autora: yo D///x!
Pareja: SaraJima.. D///x! *Yuto y yo pues XD*
Género: Hetero?,,,random...escolar :D (?)
Extensión: wan-chot! *one shot XD*
Notas: aasdasdas este lo escribi para Hiba-chan, no para mi, para HIBA-CHAN!, un dia en el fb salio el tema de que "debia hacerme uno" que era justo no recuerdo porque, el punto es que se lo prometi, pero no lo queria acabar y pero luego le prometi "sino te doy tu sarajima, que nino se case con masami!" no puedo permitirme eso XDDDDDDDDDDDDDD en fin aca esta D:!

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-¡Me gustas!- un joven particularmente alto  se confesó mientras estiraba la mano derecha que sujetaba un listo rojo con puntitos negros; la chica, Sarahi, quién recibió tal declaración puso una cara de asombro y se sonrojo, y no emitió sonido alguno.
-Soy Yuto... y ¡me gustas!- sí lo pensaba bien, nunca había hablado con ella, así sin más se presentó y volvió a declararse, bajo la mirada, estaba nervioso, reunió tanto valor para decir las dos palabras mas fáciles y a la vez difíciles de decir; Sarahi, quién comía en una jardinera de la escuela,  dejó su almuerzo a un lado y agacho su cabeza para ocultar la vergüenza que sentía en ese precisó momento; el alto, Yuto siguió con la mirada el gesto de la chica del broche de corona que adornaba su cabello.
-¡De-déjame!- por fin artículo Sarahi.
-Pero... me gustas…- tomó su mano pero al momento del contacto, Sarahi se soltó y salió corriendo. Yuto sólo se quedó con un pucherito triste dibujado en sus labios, vio que la chica dejó su comida olvidada, la tomó, se la entregaría para así aprovecharía la oportunidad que se le presentó. Yuto no lo pensó dos veces y salió corriendo tras su pequeño amor, Sarahi al notar que lo seguía decidió apresurar su pasó, Yuto hizo lo mismo, Sarahi de un momento a otro acelero su caminar, vio a alguien conocido y fue hasta ella, aunque estaba con su torpe hermano pero eso no importaba.
-¡Hiba-chan! ¡Dile a ese chico que me deje!- abrazo a su amiga, esperando a que está la protegiera.
-¿Cual chico Sa-chan?- separó a la muchacha de cabello ondulado de ella; Yuto llegó hasta ellas.
-¡De ese!- señaló Sarahi
-¡Dejaste tú almuerzo, Sa-chan~!- mostro el bento esbozando una gran sonrisa.
-¿De el?- Dijo sin más Hibari.
-No es tú hermano, Hiba-chan?- preguntó un rubio de nombre Yuya.
-¡Yuto! ¿Qué le haces a Sa-chan?- Hibari cuestionó asombrada al otro hijo de su madre. Yuto no quería responder ante tal pregunta, significaba que aparte de Sarahi, otros más tenía que enterarse y con esfuerzos apenas logró decírselo a su amada, Hibari miraba con cierta intensidad al chico de cabellos negros.
-Le dije que me gusta...- la mirada de su hermana le hizo hablar, Sarahi se oculto. Yuya visualizo el listón que Yuto aún traía entre sus dedos y le reconoció, y de un hábil movimiento se lo arrebató al chico del lunar de bajo de su ojo izquierdo, quién lo guardaba celosamente.
-¡Eso es mío!- reclamó suyo aquel trozo de tela.
-¡No! ¡Ese es mío!- dijo Sarahi, tomándolo y ocultándose de su peculiar acosador.
-¡Tu me lo diste!-Yuto formó un puchero y se cruzó de brazos.- ¡Recuérdalo!, fue en el viaje escolar...-Aún con su clara pose de enojó, Yuto sentía un poco de tristeza, la chica que le gustaba no se acordaba de él.

Sarahi alzó su vista, esperando encontrar en el cielo azul el recuerdo de ese día, estaba segura que en ese viaje había perdido su listón, pero no recordaba a Yuto. El joven pelinegro al notar que Sarahi no hacia memoria alguna sobre el,  decidió explicar el recuerdo: Fue en una excursión organizada por la escuela, todos los alumnos fueron a un museo, se separaron por grados para recorrer por partes el lugar, la hora del almuerzo llegó, su mamá le preparó un par de sándwiches y los colocó en un recipiente, salieron de las instalaciones, pues se tenía prohibido comer dentro del lugar y debajo de un árbol con sus amigos se sentó, dio el primer bocado, " “¡Delicioso!”, su mamá tenía una gran sazón,  disfrutaba de su aperitivo, pero sus amigos y los demás compañeros del salón de Sarahi comenzaban a avanzar, como pudo se metió a la boca lo que restaba de su emparedado, se levantó bruscamente y corrió un poco pero, por lo irregular del terreno, tropezó y cayó, soltando su bento.
-¡Duele…!- se revisó su antemano, se raspo ligeramente.
-¿Te encuentras bien?- una chica de coleta se acercó a él. -Luce doloroso- pico la herida con su dedo. Yuto hizo una mueca de dolor; Sarahi se hinco junto a él, abrió su botella de agua y la vacío sobre la raspada de Yuto. - Es mejor limpiarla con agua a dejarla así, ¿no?- Sonrió para el, a Yuto se le iluminaron las mejillas de un color rojizo; Sarahi buscaba algo con que se secar, pero no tenía nada a la mano, chasqueo los dedos y de un sólo movimiento tiro del listón del cual su cabello se sujetaba, dejándolo libre, y con eso quitó el exceso de agua, después de eso, se lo dio a Yuto para que lo sujetará por unos momentos, de la bolsita de donde traía su comida extrajo unos curitas. -Mi hermano me los dio...dice que soy muy torpe- le dedicó otra sonrisa y se lo colocó. -¡Listo!- se colocó de pie y le extendió la mano, ayudando a Yuto a hacer lo mismo. -¿Te sigue doliendo?- Yuto con torpeza negó, no soltaba la mano de la chica. -¡Que bien!- Yuto preguntaría por el nombre de ella, pero alguien la llamó, "Sarahi-chan!", se despidió, miro la mano de Yuto, "¡Ah lo siento!" y la soltó, Sarahi hizo un ademan de despedida y fue hasta su grupo, "Sa-chan" dijo para sí con una sonrisa, observando el pedazo de tela que desde ese momento se volvió su tesoro, desde aquel momento, tuvo un afectó por Sarahi.
-¡Ah~!- sin más explicaciones contestó Sarahi.
-No te dio el listón, lo dejó olvidado- Yuya añadió, queriendo molestar a Yuto.
-¡Es tú culpa Sa-chan!- Hibari defendió a su hermano- ¡Tú le diste una razón!- sabía que quizás exageraba, pero no dejaría que el tonto de Yuya molestase a su pequeño hermano.
-¿¡Yo!?- se auto señaló- ¡S-Sólo lo ayude!, no es una razón...- Yuto parpadeo un poco.
-Sa-chan…- un sonido le interrumpió, fue la campana que anunciaba que el descanso llegó a su fin; Sarahi con su cejas fruncidas, dedicó una mirada a los presentes y se fue.
-¡Sarahi! ¡Tú almuerzo!- Yuto gritó y fue detrás de ella, aunque eso era más que un mero pretexto para estar cerca de ella.
-Bien, ¿Nos vamos también?- Yuya extendió su mano, esperando a que Hibari la tomase, no tardó mucho es responder a su acto, Hibari la sujeto.

A partir de ese día, la presencia de Yuto alrededor de Sarahi era cada vez más constante, para Yuto, lo más vergonzoso en decir ya había pasado, así estar cerca de ella era estar más aproximado a su corazón, o en eso creía; A donde quiera que fuese, él estaba ahí, siempre con el mismo porte: esa estúpida y adorable sonrisa, que por su culpa no podía decirle que no fuera tan...cercano, la ponía de nervios, aunque su sonrisa era linda, movió la cabeza de un lado hacia otro, pero le desesperaba a veces, porque cada vez se acostumbraba a su presencia, se asomó por el corredor con la ilusión de no verlo ahí, de pie, esperándola, al parecer no fue, respiro un poco más tranquila, abrió de lleno la puerta corrediza del salón y al primer pie fuera de este, lo escuchó, era demasiado bueno para ser cierto.
-¡Lo siento!, se me hizo tarde- se disculpaba sin razón alguna-
-No te preocupes- sin muchos ánimos respondió Sarahi
-¡Dame! ¡Te ayudó!- con un peculiar brillo en los ojos, tomó la mochila de la chica.
-¡No tienes que ser tan atento!- replicó Sarahi al momento de que Yuto agarró el asa de su bolsa escolar.
-No es mi intención...- de un momento a otro el humor de Yuto cambio, borrando aquella sonrisa y colocando una triste mueca, Sarahi noto que dijo algo mal.
-No... Quise sonar así, sólo no tienes que cargarla siempre...- atrás de toda esa explicación, Yuto percato una disculpa.
-¡Pero quiero hacerlo!- Sarahi respiro profundo y accedió a su ayuda, con la condición de que quitara aquel gesto, no le gustaba que por ella, el alto estuviese así; Yuto lo hizo y volvió a su temple de siempre, tomó la mochila y sujeto la mano de Sarahi, ella no quería, pero estaba segura de que sí decía algo, lo ocurrido hace unos momentos se repetiría.
-¡Ah!- soltó la mano prisionera de Sarahi para así meter la suya a uno de sus bolsillos del pantalón. -¡Mira!- sacó un pequeño dije.
-¡Un pollo!- sin querer se emocionó, y tomó aquel trozo de metal en forma de un pequeño emplumado -¡Que lindo!, ¿Donde lo conseguiste? ¡Quiero uno!- con una sonrisa le preguntó al alto, que por unos momentos quedó embelesado, disfrutaba ver aquella mueca que en su ser llegó a creer que ponía sólo para el.
-Puedes quedártelo- una felicidad invisible se oyó.
-¿En serio?, ¡Gracias!- siguió mirando con afán al dije; el consejo de Hibari, ayudó mucho a Yuto,  unió su mano con la de Sarahi de nuevo.

Durante el camino a casa, Yuto hablaba tanto, ¡parecía no respirar!, no es que lo molestase, Sarahi prefería dejarlo guiar los temas de conversación, ella le costaba poder hablar, así por ella estaba bien, sólo que, el problema era que todo el rato tenía que tener la vista alzada, ella es un "poco" más baja que el, carcajeo para sus adentros, un pequeño momento de silencio se presentó, Yuto noto que la chica divagaban en su mente, a veces se preguntaba en que tanto pensaba, tenía una pequeña esperanza de el estuviera dentro de ellos.
-¿Que tanto piensas?, ¿Sa-chan?- rompió el hilo de ideas que la chica formaba.
-En lo cansado que es verte, ahora...- dijo sin más, pero no con la intención de ofender, de verdad le dolía el cuello en ese momento, se había lastimado la noche anterior.
Yuto, llevó su mirada a otra parte, a veces Sarahi, no se fijaba en lo que decía, simplemente lo dejaba salir, él lo sabía, pero, está vez sí le dolió, soltó con delicadeza la mano de Sarahi y con cuidado le entregó su mochila.
-Sí te cansa estar conmigo, me lo hubieras dicho desde un principio y yo no te molestaba más...- con una amarga sonrisa comenzó a hablar.
-No... Yo no quise...- Sarahi comenzó a balbucear, noto que sus palabras no eran las correctas y ahora quería explicar que esa no era su intención.
-No te preocupes, yo entiendo...- Sacudió su mano y el pelinegro se fue a dirección contraria a la cual iban los dos.

Sarahi no supo que hacer, ¿Ir detrás de el?, ¿Dejarlo marcharse? por alguna extraña razón no se movía, está vez, ella lo estaba consciente de su error, se quedó en aquel lugar por unos minutos, respiro hondo y  se encamino a su hogar; ¡Genial! ahora se sentía culpable, el...tan amable y ella tan torpe, ¡su hermano tenía razón!, pero con está situación ni todos los curitas del mundo ayudarían a sanar a Yuto.

Llegó a casa, y sin muchos ánimos pasó directamente hasta su habitación, ¿De verdad era una molestia para ella?, ¿Tan ensimismado estaba sólo en su sentimientos que ignoro los de ella?, quizás debía dejarlo por la paz, miro su escritorio, tenía un montón de deberes que hacer, pero no tenía muchos ánimos, ni a bajar a cenar quiso, ni por las múltiples amenazas de su hermana bajo, decidió meterse a la cama temprano, al día siguiente tenía un día largo. Sonó su alarma, con pocas ganas se levantó y se colocó su uniforme, ahora no se quedaría esperando a Sarahi como se había acostumbrado, bajo antes que Hibari, sabía que ella lo cuestionaría y él no quería eso. La mañana era fresca, "seguro a Sa-chan le gusta..." de nuevo ella en su pensar, sería difícil ya no relacionarse con ella; Llegó hasta la entrada de la escuela y fue hacia vestíbulo del plantel, y llegó hasta su aula, al parecer ya alguien de sus compañeros llego, tiro de la puerta.
-Buenos días...- no tenía nada de buenos.
-Buenos días...- giro para ver quién respondió, era Yuya, lo miro extrañado, el que hacia allí, ese no era ni su grado, Yuya se acercó y le dio una pequeña bolsita transparente con galletas.
-Alguien te manda esto- puso aquel paquetito sobre las manos del alto, quién lo miro fijamente, el nudo estaba hecho de un listón bastante familiar, era su listón,  jaló de él y sacó una nota, "Lo siento", sin notarlo , Yuto comenzó a sonreír, miro de vuelta a Yuya.
-De verdad, lo lamenta, es tonta y no sabe lo que dice hasta mucho después...- salió del aula, sin antes de darle unas palmaditas al brazo de Yuto.

Dejó su mochila en su pupitre y salió del salón para dirigirse al de Sarahi, estaba seguro que la encontraría ahí, y fue así.
-¡Sa-chan!- grito su nombre al verla frente a una ventana.
-Yuto...Yo, de verdad lo lamento- juntaba sus dedos nerviosamente. -No era mi intención decirte eso, me refería a que siempre te veo con la cabeza en alto, ademas...
-¿Las hiciste tú?- la interrumpió, entendió lo que decía, mostró las galletas y se acercó a ella.
-No... Bueno sí, ¡mejor no las comas! no saben bien...- trato de quitárselas, pero él no la dejaba, Yuto colocó una de sus manos sobre la mejilla de Sarahi, sin verlo venir, los labios de Yuto estaban posados sobre los de ella, ambos cerraron los ojos y después de un corto momento se separaron, los dos con un color rojizo en todo el rostro.
-Te perdono, pero ya no me lastimes, ¿Vale?-
Sarahi sólo parpadeaba, ¡de nuevo esa sonrisa!, fue poco el tiempo que no la vio, pero sin duda la extraño, Sarahi sólo afirmó con la cabeza.
-¿¡Me dices "Si"!?- una petición repentina por parte del alto, Sarahi pensó que se refería a que respondiera a su pregunta así que dijo "sí". -¡Bien! ¡te informó ahora ya sales conmigo!- sonrío victorioso.
-Pero yo no te he dicho...- Yuto corto sus palabras.
-Me lo acabas de decir, ¡ven vamos a comerlas juntos!- se refirió a las galletas, tomó la mano de Sarahi y se “dispusieron” salir al jardín, bajaban las escaleras. -¡Ah! Espera…- Yuto bajo unos escalones más y estuvo a la altura de Sarahi, volvió a unir sus labios con los de ella, sabía eso le molestaba, pero aun así le correspondió, se alejó lentamente y la miro a los ojos.
-Ya deja de hacer eso...-
-Si... si...- No le haría caso, en cualquier momento lo volvería a hacer, Sarahi bajo lo que restaba de escalones y se sujeto de Yuto, ¡era su culpa que de la hubiese acostumbrado!.

-Fin.-  

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[one-shot] "Cotton Candy" -InooDai-

♫: nada realemente -w-
♥: asdasdsdsad nada -w-
Think: Nino♥

Vine a poner lo que he escrito y no anda ni el otro blog~ -w-

asdasdasdas, no tengo mucho que decir XD

Título: "Cotton Candy"
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas:InooDai♥ *En contra de mi orgullo* y Takaki x Oc -YuyaRi XD-♥ 
Dedicado: pues Pao me lo pidio~  asi que para ella y para quienes gusten del InooDai
Género:Fluff, random 8D!
Extensión: One-Shot *2631 palabras*
Summary: me siento impacitada para hacer un resumen, son Inoo y Daiki y ya!
Advertencias: OOC! XDDD me quedaron randoms -w-! como siempre -w-
Notas: ninguna XD

*-----*---------*-----*--------*---*
Siempre lo miraba de reojo, siempre en el mismo lugar: detrás de una pared imaginaria que apartaba al chico de cabellos negros de los demás; El como de costumbre: sentado leyendo algún libro sacado de la biblioteca de su ciudad. A veces pensaba que aquella inexistente barrera era demasiado gruesa, Daiki, como cada tarde, trataba de llamar la atención del pelinegro, a simple vista, la lectura de Kei era más entretenida que el resto del exterior, hizo un adorable puchero; Kei dio vuelta a la página.
La tarde era preciosa en ese parque y en el resto de la ciudad, las nubes parecían pequeños borregos brincando en el intenso cielo azul, el viento parecía cantar una impecable melodía primaveral, el aroma del lugar era bastante singular, un perfume que armonizaba la vista con el olfato; Daiki se estiro un poco, esperando de que aquella reacción incrementará la agradable sensación que obtenía al estar ahí, sentado en una banca del parque, ¿Porqué Kei no podía disfrutarlo como él?, ¡Todo el mundo lo hacía!, hasta los bebés que en sus carriolas iban, gozaban de tan bello clima, ¿Porqué no podían jugar con él? como cuando eran pequeños, bueno, no como cuando erasen más jóvenes, seguro lucirían como idiotas al estar trepados en el pasamanos o al subir a la resbaladilla, Daiki se imagino a los dos jugando de dicha forma: sí, se veían estúpidos, las señoras apartando a sus hijos de donde ellos estuvieran; echo otro vistazo a su novio, cruzó los brazos, a lo mejor estaba siendo muy tímido al momento de querer captar su atención, con sus simples "Kei" no obtenía reacción alguna, debía hallar la forma en que Inoo admirara el día junto a él.
Extendió sus brazos a lo largo del respaldo de la banca, dio una inspección rápida al lugar, un carrito con distintivos de colores que vendía palomitas de maíz, se acercaba a él, aquel cochecito daba la rutina diaria, anunciando su producto, pasó frente al castaño, un foco que sólo hizo presencia en la mente del joven, se encendió.
-¡Oye!- Grito Arioka, el señor que guiaba al carrito se detuvo, Daiki levantó un dedo, indicando que le diera una bolsita llena de palomitas, sacó un poco de cambio y pago; el señor siguió con su trayecto. Unos niños jugaban por ahí, uno de ellos traía una resortera,  fue con cuidado hasta ese grupo de infantes.
-¿Me prestarías tú resortera?- señaló dicho juguete.
-¿Qué me das a cambio?- el niño escondió detrás suyo la resortera y algo más astuto quería negociar por él.
-¡Te doy la mitad!- mostró la bolsita blanca con líneas rojiazules y sonrió.
-¡Pero me la devuelven!- un tanto amenazador espeto el chiquillo, entregando su pertenencia; Daiki tomó el objeto y en una mano vacío unas cuantas palomas, sólo lo que su mano logró tomar.
-En un momento te la devuelvo.- asintió el castaño y el niño volvió a con sus amigos.
¡Seguro con eso Inoo capturaría su atención!, su plan: arrogarle la botana hasta que el hiciese caso. Volvió hasta el lugar donde hace unos momentos se encontraba sentado; dejó las palomitas a un lado, se acomodaba para atacar, cogería una palomita para cargar la resortera, tanteo un poco y giro su cabeza, pestaño un poco, ¡una ardilla se estaba comiendo su munición!
-¡Vete ardilla!- peleaba con el animal de pelaje color chocolate, quién hacia caso omiso a la orden del humano; Kei escuchó  a su pareja discutir, apartó su vista del libro y carcajeo un poco, Daiki era torpe y lindo a la vez, su novio era bonito, lo dejó seguir jugando con ese ser del parque.
Una paloma se acercó a Daiki y a esa ardilla, el castaño esperaba que con el arribo del emplumado, el peludo huyera, pero no, unieron fuerzas y al final, terminaron por comerse todo dejándolo sin balas blancas que usar, era irónico que una paloma se tragara a otra.
-¡Caníbal!- grito al ave quién emprendió vuelo, y como sí la ardilla hubiese presentido el enojó de Arioka, salió corriendo. -¡Ratero!- añadió.
Con una cara obvia de burla, el niño se acercó y le pidió su resortera.
-Gracias- Daiki debidamente agradeció.
-Ya habrá otro chance- el pequeño respondió, el sólo suponía que Daiki quería molestar al chico que leía, pero no era así, el niño antes de irse dejó la bolsa de palomitas, Arioka la sujeto, comer unas haría que su coraje se marchara, metió la mano, su expresión de molestia cambio por una más simple, ¡Ya no había!, el niño carcajeo y salió corriendo; hizo bola ese trozo de papel y lo lanzó al piso, la gente que andaba por ahí, lo miraron dándole a entender que recogiera su basura, hizo caso a la silenciosa petición y la guardó dentro de su chaqueta.
¡Era un buen plan!, sólo que esos animales lo echaron a perder. El titilar de una campana se hacía notar en el parque, el señor que vendía helados y paletas congeladas caminaba mientras anunciaba su mercancía, ¿Tendría de esas paletas dobles?, podría comprar una y compartirla con Kei y degustarla juntos, no se negaría porque eran sus favoritas; volvió a ponerse de pie y fue hasta al cochecito rojo y preguntó por ella.
-¡Qué suerte!- exclamo contento, justo alcanzó la última, pago por el producto, antes de otra persona se lo llevase.
-¿Me da una de esas?, por favor- pidió una pequeña de apenas unos 5 años, señalando la paleta de Daiki.
-Lo siento pequeña dama, está es la última y ya la vendí- respondió el heladero.
-¡Ah! gracias...- con una carita triste dio media vuelta y regresó por donde vino; Daiki no pudo evitar sentir un sentimiento de culpa y fue tras de ella, tocó su hombro, hincándose para estar a su altura.
-¿La compartimos?- mostró el hielo de sabor naranja.
-¿En serio?- la niña de vestido y moño carmesí dio unos brinquitos de felicidad; Daiki afirmó con la cabeza, tomó los dos delgados palos de madera, aplicó un poco de fuerza y las separó, extendió una mano con una de ellas, la pequeña la sujeto; Daiki sacudió su pantalón y volvió a la banca para estar cerca de Kei, la pequeña lo siguió, con algo de dificultad logró subir a la banca y sentarse junto a él, ambos comían la delicia congelada, dio la última lambida y la niña se colocó de pie encima de la banca y le dio un beso en la mejilla izquierda del castaño, "gracias" con un gesto tierno y sincero agradeció, de un saltó bajo y volvió a los columpios. Arioka llevó su mano hasta su pómulo, e hizo una leve reverencia y vio a la niña ir hacia los juegos, fue un gesto que le sorprendió pero a la vez le hizo sonreír.
Inoo detrás de aquella banca, vio tan peculiar escena, ¡esa niña se atrevió a besar a su novio!, pero lo hizo con inocencia, sin malicia alguna, seguro su amante sería un buen padre, con aquella acción lo pudo deducir.
-Oye, ¿también me das de tú paleta?- Daiki salió de su estado embelesado, para ver quién le hablaba.
-¡Tu!- era el niño de la resortera, le hacia una mueca burlona, para molestara Daiki, el castaño se levantó bruscamente para reprender al niño, que de nueva cuenta escapó, Daiki sólo atino a botarle el palito de madera.
La segunda oportunidad que tuvo fue ligeramente frustrada, aunque tuvo una linda recompensa, alzó su vista al cielo y vio pasar un globo azul rey en el infinito, seguramente a un pequeño humano se le escapó, un lindo recuerdo brillo en su mente, era la memoria del día en que conoció al pelinegro, fue durante su tierna infancia, Daiki, quizás tenía la edad de la pequeña de moño colorado, Inoo un año más, la madre de Daiki le obsequio un globo amarillo, tan resplandeciente como el mismo sol, no lo soltaba, su mano estaba aferrado al hilo, corría con otros amigos que tenía, por torpeza cayó al pasto, logró rasparse la barbilla y parte de la rodilla, pero su globo ya adornaba el cielo azul, sin querer soltó aquel trozo de caucho, quiso llorar, pero un pequeño de cabellos negros le cedió el suyo, ese niño era Inoo. Una sonrisa salió de él y le dedicó una tierna mirada a Kei, el ligero viento que hacía, jugaban con sus ondulados cabellos, el pelinegro carcajeo un poco, leía una escena divertida, con esto Daiki no evitó ser feliz por unos breves segundos, pues alguien tiro de su chamarra café, llamando así su atención, era la pequeña de nuevo, Daiki ladeo su cabeza, la niña extendió su pie:
-¿Me ayudas?- su zapato se desabrocho y era de agujetas, y no sabía cómo amarrarlo de nuevo, Daiki  abrió y cerró los ojos consecutivamente, hasta el mismo sorprendía con la facilidad que tenía con los pequeños.
-¡Claro!- se arrodillo con una sonrisa y ayudó a la pequeña. -¡Servida señorita!- la pequeña un poco sonrojada hizo una venia de agradecimiento y se fue, Daiki se colocó de pie.
Quería comprar un globo y dárselo a Kei, esperando que entendiera la indirecta y se diera cuenta de que ese parque era importante para el...y para Kei también debía serlo, pero ninguna señal de que el globero apareciese, dio un suspiro largo y una ventisca corrió por el parque, alborotando a los árboles, despeinando a quién estuviera a su pasó, trayendo consigo todo lo que pudiera arrebatar, cerró los ojos, no quería que le entrará polvo a sus ojos, algo golpeó su rostro, abrió rápidamente sus parpados, ¡UN GLOBO!, lo sujeto por el hilo antes de quisiera escapar, la ventisca cesó, miro por todas partes, buscando sí alguien le pertenecía  ese globo rojo, al parecer no tenía dueño, todos estaban enfocados en acomodarse el cabello o limpiarse el polvo, Inoo no quedó exento; quizás Cupido apoyaba su causa y le mandó lo que quería, quizás no era así, pero eso no quitaba la sensación de fortuna, apretó con fuerza el trozo de delgada cuerda del cual dependía el globo, caminaba pasó a pasó, viendo como Inoo se acomodaba su oscura cabellera, estaba a unos cinco pasos de estar frente a frente a Kei, un grito se oyó, alguien se había asustado por el tronar de algo, Daiki en un movimiento dramático levantó su vista, ¡su globo se reventó!, después de todo Cupido, no estaba de su lado, las risas exageradas de unos niños le hizo voltear hacia su izquierda, era el mismo niño de la resortera, quién tenía entre sus dedos dicho juguete, tardó un poco en reaccionar, 5, 4, 3, 2, 1, ¡ESE MOCOSO FUE EL CULPABLE!, ¿¡Como puedo ser tan osado!?
-¡Me las pagaras!- señalo al menor y con un color coraje y enojó en toda su cara, salió disparado como cual bala en el viento.
-¡Aaaaah!- gritó por su vida y emprendió carrera.
Kei dio un pequeño saltó al oír el reventar de algo y el gritar de alguna persona, se levantó tan rápido como pudo, quería ver sí su novio se encontraba bien, pues tenía una cara algo conmocionada, justo cuando el se aproximaba, Daiki salió corriendo detrás de ese pequeño, su novio estaba más que bien, observó como atrapo al menor y le dio un ligero golpe en la nuca, el niño no se quedó atrás y se defendió, tirándole una patada en la espinilla, Daiki lo soltó para sobarse, pero no dejaría las cosas así, pellizco con fuerza las mejillas de aquel infante, esa discusión iba para largo, ¡Daiki tenía tanta energía!, ¡se sentía orgulloso de él, Inoo no se molestaría en separarlos, se estaban divirtiendo, alzó su libro, le quitó el pasto y retomo su lectura.
Después de un largo rato, el niño y Daiki dejaron su diferencia por la paz, se acostaron sobre el pasto, estaban cansados de tanto correr.
-¿Mañana jugamos de nuevo?- El pequeño preguntó con una enorme sonrisa.
¿Jugar?, lo que para Daiki era una reprimenda y venganza, ¡para el enano ese era un juego!, se reincorporo, suspiro pesado y sólo asintió, total no le quitaba nada ir de nuevo, de todas formas iría, el niño se levantó, pues a pesar de que el sol seguía iluminando, ya era tarde y en nada de tiempo el astro guardaría su luz para el día siguiente, dio unas palmaditas sobre el hombro de Daiki y se fue, junto con la niña con quién compartió su golosina helada, seguro eran hermanos, supuso Daiki. Miro su reloj de pulso, ¡sí que el tiempo pasa en un santiamén!, toda su tarde transcurrió tratando ser el centro de Kei... y persiguiendo a ese niño.
-¿Me quieres?- una voz se escuchó.
-¿Eh?- no era para Arioka, era para alguien más, el cuestionado respondió con mucho esfuerzo.
-¿¡Qué sí me quieres!?- era una chica,  hizo un berrinche al decir su cuestión, el otro no hizo mucho caso, estaba más enfocado en el juego de su celular, la chica indignada, arrebató el aparato gris de las manos de su acompañante.
-¡TAKAKI YUYA! ¿¡QUE SI ME QUIERES!?- miro fijamente a los ojos del mencionado, el chico parpadeo por la seriedad del momento.
-Si, Hiba-chan- contestó con la esperanza de que esa fuera la respuesta correcta.
-¿CUANTO?- unió su entrecejo, para acentuar su molestia.
-¡Mucho~! ¡De aquí al infinito, de ida y vuelta y a pasos de viejito~!- con un tono cariñoso y divertido se lo hizo saber.
-¡Kyah~! ¡Y yo a ti~!- dejó salir un gritito y una sonrisa y le demostró todo su amor en una abrazo asfixiante.
Daiki vio toda escena, quizás el debía hacer lo mismo, se sonrojo con el simple hecho de pensarlo, sólo que en su caso, en vez de quitar de su camino el celular, sería un libro, vio que esa pareja se marchaba, los dos cogidos de la mano y ella muy feliz, el chico también, pero lo ocultaba un poco, ¡el también quería ir tomado de la mano con Kei!, poso ambas manos sobre sus rodillas y de un sólo movimiento se puso de pie, era ahora o nunca, volteó hacia al árbol y su novio ¡¡ya no estaba!!, ese... ese... ¡ese gañan desvergonzado se atrevió a irse sin decírselo!, esta fue la gota que derramó el vaso, una cosa era que se aplastara a leer su tonto libro y no hacerle caso y otra muy, pero muy diferente que siquiera se acordará de que ambos habían ido JUNTOS a ese parque, empuño sus manos, quería llorar, pero no, no lo haría, ¡ya lo escucharía!, de está Inoo Kei no se librará tan sencillamente, tendría que hacer mucho para recompensarlo de tal humillación, un tanto frustrado volvió a la banca, se quedaría ahí hasta que anocheciera, pateo a la banca y se sentó, "Estúpido Kei y su estúpido libro" refunfuño para sí, con la manga de su chaqueta se froto los ojos, una lágrima se asomo.
Un ligero aroma a dulce llegó hasta su olfato, haciéndole levantar la vista, vio un algodón de azúcar frente su cara, y lo tomó.
-¿Te divertiste?- Sonrió para Daiki
-Si...- giro su cabeza para hacia otro lado, inflo sus mejillas.
-¡Qué bien~!- Tomó asiento a lado del castaño y sujeto su mano. -¿Nos vamos a casa?- tomó su barbilla haciéndolo que posara su vista sobre él, pico sus mejillas, borrando aquel gesto.
-Si...- se sonrojo. "Estúpido Kei" volvió a decir para sus adentros, nunca lo dejó pero aún así, le hizo pasar un mal momento, pero con un sólo detalle podía cambiar su humor.
Ambos caminaron rumbo a casa, ambos con las manos entrelazadas, quizás más adelante le robaría un beso, planeó Daiki, bueno quizás no, Inoo se le adelanto y sin importarle quién estuviese, le arrebato uno, Daiki estaba feliz, las estrellas ya se veían en lo alto...
-Fin-
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