[Oneshot] Hetero, YutoxOC *yo XD*

lunes, 7 de mayo de 2012

♫:los tics del teclado XD
♥: nada ando insensible (?) XD
Think: Ahora en Yuto XDDD

Bien~~~ este lo tenia en FB...XDDDDD!

Título: ------ (me siento incapacitada para ponerle uno XD)
Autora: yo D///x!
Pareja: SaraJima.. D///x! *Yuto y yo pues XD*
Género: Hetero?,,,random...escolar :D (?)
Extensión: wan-chot! *one shot XD*
Notas: aasdasdas este lo escribi para Hiba-chan, no para mi, para HIBA-CHAN!, un dia en el fb salio el tema de que "debia hacerme uno" que era justo no recuerdo porque, el punto es que se lo prometi, pero no lo queria acabar y pero luego le prometi "sino te doy tu sarajima, que nino se case con masami!" no puedo permitirme eso XDDDDDDDDDDDDDD en fin aca esta D:!

*---*----*---*---*---*

-¡Me gustas!- un joven particularmente alto  se confesó mientras estiraba la mano derecha que sujetaba un listo rojo con puntitos negros; la chica, Sarahi, quién recibió tal declaración puso una cara de asombro y se sonrojo, y no emitió sonido alguno.
-Soy Yuto... y ¡me gustas!- sí lo pensaba bien, nunca había hablado con ella, así sin más se presentó y volvió a declararse, bajo la mirada, estaba nervioso, reunió tanto valor para decir las dos palabras mas fáciles y a la vez difíciles de decir; Sarahi, quién comía en una jardinera de la escuela,  dejó su almuerzo a un lado y agacho su cabeza para ocultar la vergüenza que sentía en ese precisó momento; el alto, Yuto siguió con la mirada el gesto de la chica del broche de corona que adornaba su cabello.
-¡De-déjame!- por fin artículo Sarahi.
-Pero... me gustas…- tomó su mano pero al momento del contacto, Sarahi se soltó y salió corriendo. Yuto sólo se quedó con un pucherito triste dibujado en sus labios, vio que la chica dejó su comida olvidada, la tomó, se la entregaría para así aprovecharía la oportunidad que se le presentó. Yuto no lo pensó dos veces y salió corriendo tras su pequeño amor, Sarahi al notar que lo seguía decidió apresurar su pasó, Yuto hizo lo mismo, Sarahi de un momento a otro acelero su caminar, vio a alguien conocido y fue hasta ella, aunque estaba con su torpe hermano pero eso no importaba.
-¡Hiba-chan! ¡Dile a ese chico que me deje!- abrazo a su amiga, esperando a que está la protegiera.
-¿Cual chico Sa-chan?- separó a la muchacha de cabello ondulado de ella; Yuto llegó hasta ellas.
-¡De ese!- señaló Sarahi
-¡Dejaste tú almuerzo, Sa-chan~!- mostro el bento esbozando una gran sonrisa.
-¿De el?- Dijo sin más Hibari.
-No es tú hermano, Hiba-chan?- preguntó un rubio de nombre Yuya.
-¡Yuto! ¿Qué le haces a Sa-chan?- Hibari cuestionó asombrada al otro hijo de su madre. Yuto no quería responder ante tal pregunta, significaba que aparte de Sarahi, otros más tenía que enterarse y con esfuerzos apenas logró decírselo a su amada, Hibari miraba con cierta intensidad al chico de cabellos negros.
-Le dije que me gusta...- la mirada de su hermana le hizo hablar, Sarahi se oculto. Yuya visualizo el listón que Yuto aún traía entre sus dedos y le reconoció, y de un hábil movimiento se lo arrebató al chico del lunar de bajo de su ojo izquierdo, quién lo guardaba celosamente.
-¡Eso es mío!- reclamó suyo aquel trozo de tela.
-¡No! ¡Ese es mío!- dijo Sarahi, tomándolo y ocultándose de su peculiar acosador.
-¡Tu me lo diste!-Yuto formó un puchero y se cruzó de brazos.- ¡Recuérdalo!, fue en el viaje escolar...-Aún con su clara pose de enojó, Yuto sentía un poco de tristeza, la chica que le gustaba no se acordaba de él.

Sarahi alzó su vista, esperando encontrar en el cielo azul el recuerdo de ese día, estaba segura que en ese viaje había perdido su listón, pero no recordaba a Yuto. El joven pelinegro al notar que Sarahi no hacia memoria alguna sobre el,  decidió explicar el recuerdo: Fue en una excursión organizada por la escuela, todos los alumnos fueron a un museo, se separaron por grados para recorrer por partes el lugar, la hora del almuerzo llegó, su mamá le preparó un par de sándwiches y los colocó en un recipiente, salieron de las instalaciones, pues se tenía prohibido comer dentro del lugar y debajo de un árbol con sus amigos se sentó, dio el primer bocado, " “¡Delicioso!”, su mamá tenía una gran sazón,  disfrutaba de su aperitivo, pero sus amigos y los demás compañeros del salón de Sarahi comenzaban a avanzar, como pudo se metió a la boca lo que restaba de su emparedado, se levantó bruscamente y corrió un poco pero, por lo irregular del terreno, tropezó y cayó, soltando su bento.
-¡Duele…!- se revisó su antemano, se raspo ligeramente.
-¿Te encuentras bien?- una chica de coleta se acercó a él. -Luce doloroso- pico la herida con su dedo. Yuto hizo una mueca de dolor; Sarahi se hinco junto a él, abrió su botella de agua y la vacío sobre la raspada de Yuto. - Es mejor limpiarla con agua a dejarla así, ¿no?- Sonrió para el, a Yuto se le iluminaron las mejillas de un color rojizo; Sarahi buscaba algo con que se secar, pero no tenía nada a la mano, chasqueo los dedos y de un sólo movimiento tiro del listón del cual su cabello se sujetaba, dejándolo libre, y con eso quitó el exceso de agua, después de eso, se lo dio a Yuto para que lo sujetará por unos momentos, de la bolsita de donde traía su comida extrajo unos curitas. -Mi hermano me los dio...dice que soy muy torpe- le dedicó otra sonrisa y se lo colocó. -¡Listo!- se colocó de pie y le extendió la mano, ayudando a Yuto a hacer lo mismo. -¿Te sigue doliendo?- Yuto con torpeza negó, no soltaba la mano de la chica. -¡Que bien!- Yuto preguntaría por el nombre de ella, pero alguien la llamó, "Sarahi-chan!", se despidió, miro la mano de Yuto, "¡Ah lo siento!" y la soltó, Sarahi hizo un ademan de despedida y fue hasta su grupo, "Sa-chan" dijo para sí con una sonrisa, observando el pedazo de tela que desde ese momento se volvió su tesoro, desde aquel momento, tuvo un afectó por Sarahi.
-¡Ah~!- sin más explicaciones contestó Sarahi.
-No te dio el listón, lo dejó olvidado- Yuya añadió, queriendo molestar a Yuto.
-¡Es tú culpa Sa-chan!- Hibari defendió a su hermano- ¡Tú le diste una razón!- sabía que quizás exageraba, pero no dejaría que el tonto de Yuya molestase a su pequeño hermano.
-¿¡Yo!?- se auto señaló- ¡S-Sólo lo ayude!, no es una razón...- Yuto parpadeo un poco.
-Sa-chan…- un sonido le interrumpió, fue la campana que anunciaba que el descanso llegó a su fin; Sarahi con su cejas fruncidas, dedicó una mirada a los presentes y se fue.
-¡Sarahi! ¡Tú almuerzo!- Yuto gritó y fue detrás de ella, aunque eso era más que un mero pretexto para estar cerca de ella.
-Bien, ¿Nos vamos también?- Yuya extendió su mano, esperando a que Hibari la tomase, no tardó mucho es responder a su acto, Hibari la sujeto.

A partir de ese día, la presencia de Yuto alrededor de Sarahi era cada vez más constante, para Yuto, lo más vergonzoso en decir ya había pasado, así estar cerca de ella era estar más aproximado a su corazón, o en eso creía; A donde quiera que fuese, él estaba ahí, siempre con el mismo porte: esa estúpida y adorable sonrisa, que por su culpa no podía decirle que no fuera tan...cercano, la ponía de nervios, aunque su sonrisa era linda, movió la cabeza de un lado hacia otro, pero le desesperaba a veces, porque cada vez se acostumbraba a su presencia, se asomó por el corredor con la ilusión de no verlo ahí, de pie, esperándola, al parecer no fue, respiro un poco más tranquila, abrió de lleno la puerta corrediza del salón y al primer pie fuera de este, lo escuchó, era demasiado bueno para ser cierto.
-¡Lo siento!, se me hizo tarde- se disculpaba sin razón alguna-
-No te preocupes- sin muchos ánimos respondió Sarahi
-¡Dame! ¡Te ayudó!- con un peculiar brillo en los ojos, tomó la mochila de la chica.
-¡No tienes que ser tan atento!- replicó Sarahi al momento de que Yuto agarró el asa de su bolsa escolar.
-No es mi intención...- de un momento a otro el humor de Yuto cambio, borrando aquella sonrisa y colocando una triste mueca, Sarahi noto que dijo algo mal.
-No... Quise sonar así, sólo no tienes que cargarla siempre...- atrás de toda esa explicación, Yuto percato una disculpa.
-¡Pero quiero hacerlo!- Sarahi respiro profundo y accedió a su ayuda, con la condición de que quitara aquel gesto, no le gustaba que por ella, el alto estuviese así; Yuto lo hizo y volvió a su temple de siempre, tomó la mochila y sujeto la mano de Sarahi, ella no quería, pero estaba segura de que sí decía algo, lo ocurrido hace unos momentos se repetiría.
-¡Ah!- soltó la mano prisionera de Sarahi para así meter la suya a uno de sus bolsillos del pantalón. -¡Mira!- sacó un pequeño dije.
-¡Un pollo!- sin querer se emocionó, y tomó aquel trozo de metal en forma de un pequeño emplumado -¡Que lindo!, ¿Donde lo conseguiste? ¡Quiero uno!- con una sonrisa le preguntó al alto, que por unos momentos quedó embelesado, disfrutaba ver aquella mueca que en su ser llegó a creer que ponía sólo para el.
-Puedes quedártelo- una felicidad invisible se oyó.
-¿En serio?, ¡Gracias!- siguió mirando con afán al dije; el consejo de Hibari, ayudó mucho a Yuto,  unió su mano con la de Sarahi de nuevo.

Durante el camino a casa, Yuto hablaba tanto, ¡parecía no respirar!, no es que lo molestase, Sarahi prefería dejarlo guiar los temas de conversación, ella le costaba poder hablar, así por ella estaba bien, sólo que, el problema era que todo el rato tenía que tener la vista alzada, ella es un "poco" más baja que el, carcajeo para sus adentros, un pequeño momento de silencio se presentó, Yuto noto que la chica divagaban en su mente, a veces se preguntaba en que tanto pensaba, tenía una pequeña esperanza de el estuviera dentro de ellos.
-¿Que tanto piensas?, ¿Sa-chan?- rompió el hilo de ideas que la chica formaba.
-En lo cansado que es verte, ahora...- dijo sin más, pero no con la intención de ofender, de verdad le dolía el cuello en ese momento, se había lastimado la noche anterior.
Yuto, llevó su mirada a otra parte, a veces Sarahi, no se fijaba en lo que decía, simplemente lo dejaba salir, él lo sabía, pero, está vez sí le dolió, soltó con delicadeza la mano de Sarahi y con cuidado le entregó su mochila.
-Sí te cansa estar conmigo, me lo hubieras dicho desde un principio y yo no te molestaba más...- con una amarga sonrisa comenzó a hablar.
-No... Yo no quise...- Sarahi comenzó a balbucear, noto que sus palabras no eran las correctas y ahora quería explicar que esa no era su intención.
-No te preocupes, yo entiendo...- Sacudió su mano y el pelinegro se fue a dirección contraria a la cual iban los dos.

Sarahi no supo que hacer, ¿Ir detrás de el?, ¿Dejarlo marcharse? por alguna extraña razón no se movía, está vez, ella lo estaba consciente de su error, se quedó en aquel lugar por unos minutos, respiro hondo y  se encamino a su hogar; ¡Genial! ahora se sentía culpable, el...tan amable y ella tan torpe, ¡su hermano tenía razón!, pero con está situación ni todos los curitas del mundo ayudarían a sanar a Yuto.

Llegó a casa, y sin muchos ánimos pasó directamente hasta su habitación, ¿De verdad era una molestia para ella?, ¿Tan ensimismado estaba sólo en su sentimientos que ignoro los de ella?, quizás debía dejarlo por la paz, miro su escritorio, tenía un montón de deberes que hacer, pero no tenía muchos ánimos, ni a bajar a cenar quiso, ni por las múltiples amenazas de su hermana bajo, decidió meterse a la cama temprano, al día siguiente tenía un día largo. Sonó su alarma, con pocas ganas se levantó y se colocó su uniforme, ahora no se quedaría esperando a Sarahi como se había acostumbrado, bajo antes que Hibari, sabía que ella lo cuestionaría y él no quería eso. La mañana era fresca, "seguro a Sa-chan le gusta..." de nuevo ella en su pensar, sería difícil ya no relacionarse con ella; Llegó hasta la entrada de la escuela y fue hacia vestíbulo del plantel, y llegó hasta su aula, al parecer ya alguien de sus compañeros llego, tiro de la puerta.
-Buenos días...- no tenía nada de buenos.
-Buenos días...- giro para ver quién respondió, era Yuya, lo miro extrañado, el que hacia allí, ese no era ni su grado, Yuya se acercó y le dio una pequeña bolsita transparente con galletas.
-Alguien te manda esto- puso aquel paquetito sobre las manos del alto, quién lo miro fijamente, el nudo estaba hecho de un listón bastante familiar, era su listón,  jaló de él y sacó una nota, "Lo siento", sin notarlo , Yuto comenzó a sonreír, miro de vuelta a Yuya.
-De verdad, lo lamenta, es tonta y no sabe lo que dice hasta mucho después...- salió del aula, sin antes de darle unas palmaditas al brazo de Yuto.

Dejó su mochila en su pupitre y salió del salón para dirigirse al de Sarahi, estaba seguro que la encontraría ahí, y fue así.
-¡Sa-chan!- grito su nombre al verla frente a una ventana.
-Yuto...Yo, de verdad lo lamento- juntaba sus dedos nerviosamente. -No era mi intención decirte eso, me refería a que siempre te veo con la cabeza en alto, ademas...
-¿Las hiciste tú?- la interrumpió, entendió lo que decía, mostró las galletas y se acercó a ella.
-No... Bueno sí, ¡mejor no las comas! no saben bien...- trato de quitárselas, pero él no la dejaba, Yuto colocó una de sus manos sobre la mejilla de Sarahi, sin verlo venir, los labios de Yuto estaban posados sobre los de ella, ambos cerraron los ojos y después de un corto momento se separaron, los dos con un color rojizo en todo el rostro.
-Te perdono, pero ya no me lastimes, ¿Vale?-
Sarahi sólo parpadeaba, ¡de nuevo esa sonrisa!, fue poco el tiempo que no la vio, pero sin duda la extraño, Sarahi sólo afirmó con la cabeza.
-¿¡Me dices "Si"!?- una petición repentina por parte del alto, Sarahi pensó que se refería a que respondiera a su pregunta así que dijo "sí". -¡Bien! ¡te informó ahora ya sales conmigo!- sonrío victorioso.
-Pero yo no te he dicho...- Yuto corto sus palabras.
-Me lo acabas de decir, ¡ven vamos a comerlas juntos!- se refirió a las galletas, tomó la mano de Sarahi y se “dispusieron” salir al jardín, bajaban las escaleras. -¡Ah! Espera…- Yuto bajo unos escalones más y estuvo a la altura de Sarahi, volvió a unir sus labios con los de ella, sabía eso le molestaba, pero aun así le correspondió, se alejó lentamente y la miro a los ojos.
-Ya deja de hacer eso...-
-Si... si...- No le haría caso, en cualquier momento lo volvería a hacer, Sarahi bajo lo que restaba de escalones y se sujeto de Yuto, ¡era su culpa que de la hubiese acostumbrado!.

-Fin.-  

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[one-shot] "Cotton Candy" -InooDai-

♫: nada realemente -w-
♥: asdasdsdsad nada -w-
Think: Nino♥

Vine a poner lo que he escrito y no anda ni el otro blog~ -w-

asdasdasdas, no tengo mucho que decir XD

Título: "Cotton Candy"
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas:InooDai♥ *En contra de mi orgullo* y Takaki x Oc -YuyaRi XD-♥ 
Dedicado: pues Pao me lo pidio~  asi que para ella y para quienes gusten del InooDai
Género:Fluff, random 8D!
Extensión: One-Shot *2631 palabras*
Summary: me siento impacitada para hacer un resumen, son Inoo y Daiki y ya!
Advertencias: OOC! XDDD me quedaron randoms -w-! como siempre -w-
Notas: ninguna XD

*-----*---------*-----*--------*---*
Siempre lo miraba de reojo, siempre en el mismo lugar: detrás de una pared imaginaria que apartaba al chico de cabellos negros de los demás; El como de costumbre: sentado leyendo algún libro sacado de la biblioteca de su ciudad. A veces pensaba que aquella inexistente barrera era demasiado gruesa, Daiki, como cada tarde, trataba de llamar la atención del pelinegro, a simple vista, la lectura de Kei era más entretenida que el resto del exterior, hizo un adorable puchero; Kei dio vuelta a la página.
La tarde era preciosa en ese parque y en el resto de la ciudad, las nubes parecían pequeños borregos brincando en el intenso cielo azul, el viento parecía cantar una impecable melodía primaveral, el aroma del lugar era bastante singular, un perfume que armonizaba la vista con el olfato; Daiki se estiro un poco, esperando de que aquella reacción incrementará la agradable sensación que obtenía al estar ahí, sentado en una banca del parque, ¿Porqué Kei no podía disfrutarlo como él?, ¡Todo el mundo lo hacía!, hasta los bebés que en sus carriolas iban, gozaban de tan bello clima, ¿Porqué no podían jugar con él? como cuando eran pequeños, bueno, no como cuando erasen más jóvenes, seguro lucirían como idiotas al estar trepados en el pasamanos o al subir a la resbaladilla, Daiki se imagino a los dos jugando de dicha forma: sí, se veían estúpidos, las señoras apartando a sus hijos de donde ellos estuvieran; echo otro vistazo a su novio, cruzó los brazos, a lo mejor estaba siendo muy tímido al momento de querer captar su atención, con sus simples "Kei" no obtenía reacción alguna, debía hallar la forma en que Inoo admirara el día junto a él.
Extendió sus brazos a lo largo del respaldo de la banca, dio una inspección rápida al lugar, un carrito con distintivos de colores que vendía palomitas de maíz, se acercaba a él, aquel cochecito daba la rutina diaria, anunciando su producto, pasó frente al castaño, un foco que sólo hizo presencia en la mente del joven, se encendió.
-¡Oye!- Grito Arioka, el señor que guiaba al carrito se detuvo, Daiki levantó un dedo, indicando que le diera una bolsita llena de palomitas, sacó un poco de cambio y pago; el señor siguió con su trayecto. Unos niños jugaban por ahí, uno de ellos traía una resortera,  fue con cuidado hasta ese grupo de infantes.
-¿Me prestarías tú resortera?- señaló dicho juguete.
-¿Qué me das a cambio?- el niño escondió detrás suyo la resortera y algo más astuto quería negociar por él.
-¡Te doy la mitad!- mostró la bolsita blanca con líneas rojiazules y sonrió.
-¡Pero me la devuelven!- un tanto amenazador espeto el chiquillo, entregando su pertenencia; Daiki tomó el objeto y en una mano vacío unas cuantas palomas, sólo lo que su mano logró tomar.
-En un momento te la devuelvo.- asintió el castaño y el niño volvió a con sus amigos.
¡Seguro con eso Inoo capturaría su atención!, su plan: arrogarle la botana hasta que el hiciese caso. Volvió hasta el lugar donde hace unos momentos se encontraba sentado; dejó las palomitas a un lado, se acomodaba para atacar, cogería una palomita para cargar la resortera, tanteo un poco y giro su cabeza, pestaño un poco, ¡una ardilla se estaba comiendo su munición!
-¡Vete ardilla!- peleaba con el animal de pelaje color chocolate, quién hacia caso omiso a la orden del humano; Kei escuchó  a su pareja discutir, apartó su vista del libro y carcajeo un poco, Daiki era torpe y lindo a la vez, su novio era bonito, lo dejó seguir jugando con ese ser del parque.
Una paloma se acercó a Daiki y a esa ardilla, el castaño esperaba que con el arribo del emplumado, el peludo huyera, pero no, unieron fuerzas y al final, terminaron por comerse todo dejándolo sin balas blancas que usar, era irónico que una paloma se tragara a otra.
-¡Caníbal!- grito al ave quién emprendió vuelo, y como sí la ardilla hubiese presentido el enojó de Arioka, salió corriendo. -¡Ratero!- añadió.
Con una cara obvia de burla, el niño se acercó y le pidió su resortera.
-Gracias- Daiki debidamente agradeció.
-Ya habrá otro chance- el pequeño respondió, el sólo suponía que Daiki quería molestar al chico que leía, pero no era así, el niño antes de irse dejó la bolsa de palomitas, Arioka la sujeto, comer unas haría que su coraje se marchara, metió la mano, su expresión de molestia cambio por una más simple, ¡Ya no había!, el niño carcajeo y salió corriendo; hizo bola ese trozo de papel y lo lanzó al piso, la gente que andaba por ahí, lo miraron dándole a entender que recogiera su basura, hizo caso a la silenciosa petición y la guardó dentro de su chaqueta.
¡Era un buen plan!, sólo que esos animales lo echaron a perder. El titilar de una campana se hacía notar en el parque, el señor que vendía helados y paletas congeladas caminaba mientras anunciaba su mercancía, ¿Tendría de esas paletas dobles?, podría comprar una y compartirla con Kei y degustarla juntos, no se negaría porque eran sus favoritas; volvió a ponerse de pie y fue hasta al cochecito rojo y preguntó por ella.
-¡Qué suerte!- exclamo contento, justo alcanzó la última, pago por el producto, antes de otra persona se lo llevase.
-¿Me da una de esas?, por favor- pidió una pequeña de apenas unos 5 años, señalando la paleta de Daiki.
-Lo siento pequeña dama, está es la última y ya la vendí- respondió el heladero.
-¡Ah! gracias...- con una carita triste dio media vuelta y regresó por donde vino; Daiki no pudo evitar sentir un sentimiento de culpa y fue tras de ella, tocó su hombro, hincándose para estar a su altura.
-¿La compartimos?- mostró el hielo de sabor naranja.
-¿En serio?- la niña de vestido y moño carmesí dio unos brinquitos de felicidad; Daiki afirmó con la cabeza, tomó los dos delgados palos de madera, aplicó un poco de fuerza y las separó, extendió una mano con una de ellas, la pequeña la sujeto; Daiki sacudió su pantalón y volvió a la banca para estar cerca de Kei, la pequeña lo siguió, con algo de dificultad logró subir a la banca y sentarse junto a él, ambos comían la delicia congelada, dio la última lambida y la niña se colocó de pie encima de la banca y le dio un beso en la mejilla izquierda del castaño, "gracias" con un gesto tierno y sincero agradeció, de un saltó bajo y volvió a los columpios. Arioka llevó su mano hasta su pómulo, e hizo una leve reverencia y vio a la niña ir hacia los juegos, fue un gesto que le sorprendió pero a la vez le hizo sonreír.
Inoo detrás de aquella banca, vio tan peculiar escena, ¡esa niña se atrevió a besar a su novio!, pero lo hizo con inocencia, sin malicia alguna, seguro su amante sería un buen padre, con aquella acción lo pudo deducir.
-Oye, ¿también me das de tú paleta?- Daiki salió de su estado embelesado, para ver quién le hablaba.
-¡Tu!- era el niño de la resortera, le hacia una mueca burlona, para molestara Daiki, el castaño se levantó bruscamente para reprender al niño, que de nueva cuenta escapó, Daiki sólo atino a botarle el palito de madera.
La segunda oportunidad que tuvo fue ligeramente frustrada, aunque tuvo una linda recompensa, alzó su vista al cielo y vio pasar un globo azul rey en el infinito, seguramente a un pequeño humano se le escapó, un lindo recuerdo brillo en su mente, era la memoria del día en que conoció al pelinegro, fue durante su tierna infancia, Daiki, quizás tenía la edad de la pequeña de moño colorado, Inoo un año más, la madre de Daiki le obsequio un globo amarillo, tan resplandeciente como el mismo sol, no lo soltaba, su mano estaba aferrado al hilo, corría con otros amigos que tenía, por torpeza cayó al pasto, logró rasparse la barbilla y parte de la rodilla, pero su globo ya adornaba el cielo azul, sin querer soltó aquel trozo de caucho, quiso llorar, pero un pequeño de cabellos negros le cedió el suyo, ese niño era Inoo. Una sonrisa salió de él y le dedicó una tierna mirada a Kei, el ligero viento que hacía, jugaban con sus ondulados cabellos, el pelinegro carcajeo un poco, leía una escena divertida, con esto Daiki no evitó ser feliz por unos breves segundos, pues alguien tiro de su chamarra café, llamando así su atención, era la pequeña de nuevo, Daiki ladeo su cabeza, la niña extendió su pie:
-¿Me ayudas?- su zapato se desabrocho y era de agujetas, y no sabía cómo amarrarlo de nuevo, Daiki  abrió y cerró los ojos consecutivamente, hasta el mismo sorprendía con la facilidad que tenía con los pequeños.
-¡Claro!- se arrodillo con una sonrisa y ayudó a la pequeña. -¡Servida señorita!- la pequeña un poco sonrojada hizo una venia de agradecimiento y se fue, Daiki se colocó de pie.
Quería comprar un globo y dárselo a Kei, esperando que entendiera la indirecta y se diera cuenta de que ese parque era importante para el...y para Kei también debía serlo, pero ninguna señal de que el globero apareciese, dio un suspiro largo y una ventisca corrió por el parque, alborotando a los árboles, despeinando a quién estuviera a su pasó, trayendo consigo todo lo que pudiera arrebatar, cerró los ojos, no quería que le entrará polvo a sus ojos, algo golpeó su rostro, abrió rápidamente sus parpados, ¡UN GLOBO!, lo sujeto por el hilo antes de quisiera escapar, la ventisca cesó, miro por todas partes, buscando sí alguien le pertenecía  ese globo rojo, al parecer no tenía dueño, todos estaban enfocados en acomodarse el cabello o limpiarse el polvo, Inoo no quedó exento; quizás Cupido apoyaba su causa y le mandó lo que quería, quizás no era así, pero eso no quitaba la sensación de fortuna, apretó con fuerza el trozo de delgada cuerda del cual dependía el globo, caminaba pasó a pasó, viendo como Inoo se acomodaba su oscura cabellera, estaba a unos cinco pasos de estar frente a frente a Kei, un grito se oyó, alguien se había asustado por el tronar de algo, Daiki en un movimiento dramático levantó su vista, ¡su globo se reventó!, después de todo Cupido, no estaba de su lado, las risas exageradas de unos niños le hizo voltear hacia su izquierda, era el mismo niño de la resortera, quién tenía entre sus dedos dicho juguete, tardó un poco en reaccionar, 5, 4, 3, 2, 1, ¡ESE MOCOSO FUE EL CULPABLE!, ¿¡Como puedo ser tan osado!?
-¡Me las pagaras!- señalo al menor y con un color coraje y enojó en toda su cara, salió disparado como cual bala en el viento.
-¡Aaaaah!- gritó por su vida y emprendió carrera.
Kei dio un pequeño saltó al oír el reventar de algo y el gritar de alguna persona, se levantó tan rápido como pudo, quería ver sí su novio se encontraba bien, pues tenía una cara algo conmocionada, justo cuando el se aproximaba, Daiki salió corriendo detrás de ese pequeño, su novio estaba más que bien, observó como atrapo al menor y le dio un ligero golpe en la nuca, el niño no se quedó atrás y se defendió, tirándole una patada en la espinilla, Daiki lo soltó para sobarse, pero no dejaría las cosas así, pellizco con fuerza las mejillas de aquel infante, esa discusión iba para largo, ¡Daiki tenía tanta energía!, ¡se sentía orgulloso de él, Inoo no se molestaría en separarlos, se estaban divirtiendo, alzó su libro, le quitó el pasto y retomo su lectura.
Después de un largo rato, el niño y Daiki dejaron su diferencia por la paz, se acostaron sobre el pasto, estaban cansados de tanto correr.
-¿Mañana jugamos de nuevo?- El pequeño preguntó con una enorme sonrisa.
¿Jugar?, lo que para Daiki era una reprimenda y venganza, ¡para el enano ese era un juego!, se reincorporo, suspiro pesado y sólo asintió, total no le quitaba nada ir de nuevo, de todas formas iría, el niño se levantó, pues a pesar de que el sol seguía iluminando, ya era tarde y en nada de tiempo el astro guardaría su luz para el día siguiente, dio unas palmaditas sobre el hombro de Daiki y se fue, junto con la niña con quién compartió su golosina helada, seguro eran hermanos, supuso Daiki. Miro su reloj de pulso, ¡sí que el tiempo pasa en un santiamén!, toda su tarde transcurrió tratando ser el centro de Kei... y persiguiendo a ese niño.
-¿Me quieres?- una voz se escuchó.
-¿Eh?- no era para Arioka, era para alguien más, el cuestionado respondió con mucho esfuerzo.
-¿¡Qué sí me quieres!?- era una chica,  hizo un berrinche al decir su cuestión, el otro no hizo mucho caso, estaba más enfocado en el juego de su celular, la chica indignada, arrebató el aparato gris de las manos de su acompañante.
-¡TAKAKI YUYA! ¿¡QUE SI ME QUIERES!?- miro fijamente a los ojos del mencionado, el chico parpadeo por la seriedad del momento.
-Si, Hiba-chan- contestó con la esperanza de que esa fuera la respuesta correcta.
-¿CUANTO?- unió su entrecejo, para acentuar su molestia.
-¡Mucho~! ¡De aquí al infinito, de ida y vuelta y a pasos de viejito~!- con un tono cariñoso y divertido se lo hizo saber.
-¡Kyah~! ¡Y yo a ti~!- dejó salir un gritito y una sonrisa y le demostró todo su amor en una abrazo asfixiante.
Daiki vio toda escena, quizás el debía hacer lo mismo, se sonrojo con el simple hecho de pensarlo, sólo que en su caso, en vez de quitar de su camino el celular, sería un libro, vio que esa pareja se marchaba, los dos cogidos de la mano y ella muy feliz, el chico también, pero lo ocultaba un poco, ¡el también quería ir tomado de la mano con Kei!, poso ambas manos sobre sus rodillas y de un sólo movimiento se puso de pie, era ahora o nunca, volteó hacia al árbol y su novio ¡¡ya no estaba!!, ese... ese... ¡ese gañan desvergonzado se atrevió a irse sin decírselo!, esta fue la gota que derramó el vaso, una cosa era que se aplastara a leer su tonto libro y no hacerle caso y otra muy, pero muy diferente que siquiera se acordará de que ambos habían ido JUNTOS a ese parque, empuño sus manos, quería llorar, pero no, no lo haría, ¡ya lo escucharía!, de está Inoo Kei no se librará tan sencillamente, tendría que hacer mucho para recompensarlo de tal humillación, un tanto frustrado volvió a la banca, se quedaría ahí hasta que anocheciera, pateo a la banca y se sentó, "Estúpido Kei y su estúpido libro" refunfuño para sí, con la manga de su chaqueta se froto los ojos, una lágrima se asomo.
Un ligero aroma a dulce llegó hasta su olfato, haciéndole levantar la vista, vio un algodón de azúcar frente su cara, y lo tomó.
-¿Te divertiste?- Sonrió para Daiki
-Si...- giro su cabeza para hacia otro lado, inflo sus mejillas.
-¡Qué bien~!- Tomó asiento a lado del castaño y sujeto su mano. -¿Nos vamos a casa?- tomó su barbilla haciéndolo que posara su vista sobre él, pico sus mejillas, borrando aquel gesto.
-Si...- se sonrojo. "Estúpido Kei" volvió a decir para sus adentros, nunca lo dejó pero aún así, le hizo pasar un mal momento, pero con un sólo detalle podía cambiar su humor.
Ambos caminaron rumbo a casa, ambos con las manos entrelazadas, quizás más adelante le robaría un beso, planeó Daiki, bueno quizás no, Inoo se le adelanto y sin importarle quién estuviese, le arrebato uno, Daiki estaba feliz, las estrellas ya se veían en lo alto...
-Fin-
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Administración] Ma firts post here :D!

martes, 24 de abril de 2012

    ♫: Renai Hunter- Morning Musume
    ♥: Felizmente ensueñada :D! * osea con sueño XD*
    Think: Reina Tanaka XDDDDDDDD!!!!


wow wow wow ima hikare~  ! *canta "Renai Hunter" XD*ok~ ya no me la se~!
cofcof cofcof~  ya era hora de que inagurara este blog :D!!!
que tal me quedo? solo...insisto, aprete botones aleotariamente -w-! XDDDDDDDDDD!

Bien! no se, tenia tanto que escribir, que ya se me olvido D:! ya saben lo mismo de siempre -w-
bueno hare lo mismo que la vez pasada cuando abri mi otro blog -w-! hice una "biografia" al estilo janizu~!!!! solo que esta vez, tendra datos ineditos jamas dichos! *pero si sospechados XD*

Sutato~!!
Nombre: Sarahi de...bueno ustedes saben -w-!
Profesion: fangirl de tiempo completo -w-!
Fecha de nacimiento: 18 de febrero de 1991~
Estatura: lo desconoce, pero sospecha que es mas baja que Chinen por 4 cm XD
Signo zodiacal: sospecha que es acuario con ascendente geminis XD
Familia: mama, papa, hermana, hermanos, hijos, suegra, maridos y ex-maridos XD
Grupo musical: actualmente, en ninguno XD
Agencia.: de la Jimusho, pero piensa seriamente en irse a la Hello! o con las 48 XD


Curiosidades:
-Tiene un serio trauma con "Sexy Boy" de las Morning Musume, tanto asi que lo ha declarado su cancion favorita de ellas :D!
-Tiene una aficion por el kimochi *trasero* de Riida *Ohno*
-Su mami, es Jun :D! asi que provoquen y la furia del DoS se va sobre ustedes e.e!

-Sus canciones favoritas de Arashi, son las mismas que Chinen D:!
-Lloro y casi se mata con pan tostado cuando se anuncio la graduacion de Acchan *AKB48*
-Es madre de unos bellos johnnys: Ryutaro, Chino Aoi *esos de Nino*, Taiga y Juri *estos de Yuto...pero piensa enjaretarselos a Nino*

-Sus favoritos de toda la vida: Nino, Yuto -w-!
-Volvio con Nino D:! cuando Yuto la dejo por Daiki -w-! XD
-Super inmune a la cosas yuris de las 48 -w-!
-Sabe contar del 1 al 10 -w-!
-Pero confunde el "1" con el "2" *en serio XD*

-Siente que si fuera niño, seria como Takaki....torpe y genial a la vez XD
-Ya le duelen los ojos de escribir cosas que a nadie le interesan.
-Que proximamente pondre un fic MoriJima :D!!!!!
-El YabuKaki va pa' largo~~~~!!!! XDD
-Que gracias a las o los que pasan por aca, de verdad se les aprecia :D!
-Eso es todo.

Bien ~!  no se que mas poner XDDDD
asi que bueno...ire metiendo poco a poco las entradas del blog  anterior a este :D!!


eso es todo Sa-chan out!
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[mini-serial] "Gracias a ti" -YabuKaki- *cap.3~*

miércoles, 18 de enero de 2012
♫: El reloj - Big mama version (?)
♥: por la canción...enamorada X///D
Think: porque los coreanos si pueden cantar en español y no en coreano no ;A;?




asdsdasdasdasdasd~~~! en serio, cuando la escuche...senti que la conocia...y si XDD la canción, no se si sea de "los panchos" pero mi abuelito la escuchaba siempre y pues cuando busque todo tuvo sentido *0*!!!!!
escúchenla si quieren oír a estas coreanas cantar en español...son geniales...click aqui :D! relo~ no malques la hora (8) *^*!!!!!!!!!

a que venia? asdasdasd no recuerdo...ah si! el fic =w= por fin pude acabar el capitulo... no es muy coherente y mucho menos bueno...es feo...creo que lo único que me gusto es que me inspire en esta cancion :D! es asquerosamente tristemente bonita ;A;

p.d. el icon de Yuya es amor...


*///*///*///*///*///*

Notas: como dije no hay mucho sentido...XDDD
Capitulo tercero.




Se maldijo internamente, la voz de Yabu tenía mucha influencia sobre el.
-¡Yuya!- Exclamo Kota al tener a Takaki a lado suyo. -El es Daiki- el mencionado hizo una leve reverencia. -Salgo con el-.

Yuya cerró sus ojos, "salgo con él", ¿Cuántas veces a escuchado esas tres palabras que le lastimaban el corazón?, no lo recordaba, perdió la cuenta desde la primera vez que dichas palabras le desgarraron el alma, abrió los ojos, puso una sonrisa falsa, como otras tantas veces.
-¡Yuya Takaki!- se presentó, ¿Qué acaso Yabu era ciego?, ¿Por qué lo hacía?, se supone que conoce a Yuya a la perfección, no era posible que no viera el dolor detrás de aquella mueca fingida, después de decir quién era, Takaki trató salir del lugar, pues el cualquier momento entraría en una catarsis, no deseaba que alguien lo viese así, pero Kota, indiferente a lo que le pasaba al rubio, lo persuadió para que se quedase con los dos, no pudo negarse, no sabía como decirle y sin muchos ánimos accedió, los tres tomaron asiento en una de las mesas del local.

Yuya frente a ambos, podía sentir que sobraba en la mesa, sus miradas, sus palabras, sus gestos, todo lo que provenía del mayor eran para ese chico de cabellos castaños, sin duda alguna le gustaba sufrir, estar ahí era una clara muestra de ello.
-Kota me ha dicho que son buenos amigos- aquel chico de apariencia más joven rompió el silencio que logró presentarse entre los tres, esbozo una cálida sonrisa.
¿Kota? ¿Ya tan familiarmente lo trataba?, Yuya le dedicó una mirada, las palabras del chico le calo hasta los huesos, ¡ya sabía que sólo eran "buenos amigos"!, que no llegaría a ser algo más, no era necesario que se lo recordará, miro a la calle atreves del ventanal.
-Podía decirse que si- recargo su mejilla en su mano derecha empuñada, trato de no ser descortés, después de todo ese chico no tenía idea alguna de lo que pasaba por el, se presentó un momento bastante incómodo, ya no lo soportaba.
-Tengo que volver al trabajo- sin más que agregar, partió del lugar, Yabu sólo le siguió con la mirada, no dijo nada, el otro chico de cabello café le dedicó una mirada con cierta preocupación.
-Está bien- por fin dijo el mayor, revolviendo el fleco de Daiki.

Ya era de noche, las luces de neón alumbraban los anuncios de los tugurios de la ciudad, en el camino a casa, las lágrimas no se hicieron esperar, Yuya, durante su trayecto, dejaba el rastro de su pesar, ocultando sus empapados ojos con su rubia melena, se sentía tan mal, tan inútil con el sentimiento que llevaba consigo, porque ese sentir, el único que amaba era el, porque aún tenía una leve esperanza. Con las mangas de su chaqueta se limpio lo que quedaba de lágrimas, entró al edificio donde su hogar se encontraba, ya en el cuarto, cerró la puerta y se dirigió a su cama, buscando consuelo con la almohada.

Ya habían pasado un par de meses y Kota mantenía su relación con ese chiquillo, no sabía mucho de el, así estaba mejor. De cierta forma le sorprendía que Yabu tuviera contacto con el, el mayor no duraba ni una semana emparejado a alguien, Daiki, lo logro, algo que él, en años no ha podido, eso le hacía sentirse peor, ¿Qué veía en ese "niño", que en el no pudiera ver?, el ha estado con Kota por mucho tiempo, ¡el también podía hacerlo feliz!, término de beber su café, Yabu, quién estaba frente a el, dio el último bocado a su desayuno, se limpio la boca con una servilleta y sacó su celular para ver algo.
-Iré a ver a Dai- de nuevo el nombre del chico, Yuya no pudo evitar poner una mueca de disgusto que escondió detrás de su café.
-Umm...- de verdad no era necesario saber aquella información, dio un último sorbo, recogió los trastos que uso y los llevó al fregadero, a veces dudaba, ¿realmente le amaba?, había momentos en sentía odiarlo, por ejemplo, este instante. -¿Terminaste de usar los platos?- preguntó para también lavarlos y tener un poco de distracción, Yabu sonrió, Yuya inmutable a su posición, seguía enjuagando, no noto la sonrisa, Yabu tomó su plato y lo colocó en el fregadero, acorralando a Takaki con su cuerpo, el aroma de la loción del rubio le llamaba, por instinto, Kota se acercó más al cuello de este, para disfrutar más de esa esencia, Yuya sólo cerró sus ojos, aferrándose a la orilla metálica del fregadero, hacia tanto tiempo que no lo tocaba, pero estaba mal, el mayor ya tenía alguien y dolía para el.
-No, Kota- replicó tratando de alejarlo con sus hombros, Yabu cerró la llave del glifo, el agua dejó de salir, sus manos se volaron por debajo de la sudadera amarilla de Yuya. -Kota!- llamaba la atención, estar así con el, le provocaba un mal, Yabu persistía, paseando sus delgados dedos por la tibia piel del menor de ambos, posando sus labios sobre la yugular de Yuya, ¿A quién engañaba?, Yabu con un poco de insistencia lograba que el cayera en sus manos, de nuevo. Takaki giro para quedar con su mirada en Yabu, Kota no espero y se adueño de los labios del otro joven, robándole cada que podía el aliento, colocó sus manos en la cadera de Yuya, haciéndolo caminar dirección a su habitación.

No debían, lo sabía bien, pero la necesidad de que Kota le quisiera era más, rodeo con sus brazos, el cuello del mayor y devoro con besos aquella zona a la que se sujeto, ignorando por completo la razón que le decía "no", entregándose (de nuevo) a ese ser, Kota, con su boca, marco un camino en el abdomen del rubio, quizás, este sentimiento que guardaba Yuya no era del todo inútil y quizás está era la forma en que Kota debía amarlo, pensaba Yuya, mientras el mayor lo poseía, se aferro a la espalda, enterrando ligeramente sus uñas, quizás debían seguir así. Yabu reclamó suyo los labios de Yuya, ambos terminaron, sus cuerpos ya no podían más, el aire les faltaba.

Envolvió su cuerpo con la sabana blanca que presencio todo, Kota ya no se encontraba, lo dejó por el muchacho que era su "novio" y entendió que lo que sentía sí era amor, alguna vez leyó que amar es renunciar al propio bienestar, eso ya lo había hecho desde tiempo atrás, el ya no se encontraba bien, con su ante brazo cubrió sus ojos, suspiro y se levantó de la cama, debía prepararse para ir al Host.

Dejó a Yuya sólo, de nueva cuenta, se odiaba por hacerle daño a alguien con quién siempre estuvo y no remediarlo e incluso hacerle sentir peor, entró a un parque, los árboles se balanceaban con el viento, un joven de cabellos claros le saludo.
Kota!- reclamó desde una banca, el mayor cambio su este de desprecio propio por una sonrisa, se acercó al castaño y se sentó al lado de este.
-Hola Dai-chan- el más bajo se acurrucó entres las brazos del mayor, no le importaba que lo vieran con la persona que más quería, un aroma llegó hasta su nariz.
-¿Cambiaste de loción?- dijo sin moverse, Kota al escuchar la pregunta de Daiki, sus ojos se abrieron en par, el perfume de Yuya se le impregno.
-Si- contestó, realmente se odiaba, Daiki confío en la respuesta que Kota le dio, el nunca le mentiría, ¿cierto?

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Mi regalo de navida'~ para ustedes :D!!!!!

domingo, 18 de diciembre de 2011


♫: Can't Nobody - tueniwan :D! 2NE1
♥: BDD! <---interpretenlo *0*!
Think: 'cause I bad bad~ but I good good BD!


asdasdasdasdas! oficialmente las amo (?)....y mi icon...es amor *0*



Título: "You and I" -culpen mi hermana...xDDD...y a su aficion..xD*
Autor: Yops -sarahi XD-
Parejas: super sorprais (?) * aunque en el primer parrafo se descifra XD*
Dedicado: a todas ustedes*y a park bom (?) XD*
Género: AU,Yaoi (?), Angust...o como se escriba
Extensión: One-Shot *el mas largo de mi vida-
Summary: No les quiero arruinar nada...XD
Notas: pues finales...en serio no quiero arruinar nada...es top secret pa' sus ojos hasta que lo lean :D!!!!




"Te amo...", Yuto sólo logró pronunciar esas 5 letras, un tono resonaba a través de la bocina del teléfono, tampoco logró marcar el número que tenía en mente, cerró los ojos, un gran dolor sintió en su pecho, sí lo hacia de igual forma no le contestaria, colgó el aparato y salió de la cabina telefónica, se ajusto la bufanda que alguna vez uso él, Daiki, aún tenía su perfume, hacía frío aunque eso era lo de menos, camino por las banquetas de la ciudad.

¿Cómo pasó?, eran felices juntos, también él lo era, miró a los aparadores de las tiendas que estaban por donde pasaba, la navidad estaba presente, a sólo unas cuantas horas. Nunca creyó que en esta época la pasaría tan mal, no sí lo tenía a él, pero no era así. A una semana de esta fecha tan esperada por tantos, fue cuando ese chico de cabellos castaños le dijo adiós, Yuto tenía bien presente aquel momento, sus pasos, conscientemente, lo llevaron a un café, el lugar donde todo empezó y terminó, es bien sabido que para olvidar a alguien, la forma correcta de hacerlo, es alejándose de aquello que lo hiciese recordar, sin embargo, todavía quería vivir en sus recuerdos, era demasiado pronto para deshacerse de ellos, entró al local, el aroma del grano recién molido llenaba el lugar, tomó asiento en una mesa escondida, una mesera se acercó preguntándole su orden.
-Lo de siempre.- apenas se escuchó, pero lo suficiente para que la mesera oyera y no entendiera.
-Lo siento, un cappuccino.- era nueva la empleada, ella anotó y se marchó.
"Lo de siempre", sonrió amargado, "Lo de siempre" era beber un café con él, estar sentado junto a él, hablar de todo con él, "Daiki", susurro, en eso, a su mente llegó la memoria de la primera vez que lo vio.

Aquella tarde llovía con intensidad, Yuto venía de la escuela, justo ese día se le olvidó su paraguas, la precipitación enfurecía cada vez y sin más buscó un refugio, vio un café, tenía un pequeño techado, eso lo podía resguardar, se acercó, estaba algo empapado, el cielo lucía bastante gris, el aguacero tardaría en quitarse, sentía algo de frío y optó por ingresar a dicho lugar, el cambio de temperatura fue notorio, sacudió sus cabellos oscuros, tratando de quitarse el excedente de agua que la lluvia le dejó, ubicó un sillón rojo cerca de la entrada, dio unos pasos y se sentó sobre él.

El local estaba particularmente vacío, quizá era por la lluvia, estiro su mano y tomó una revista que estaba en la mesa que tenía enfrente y comenzó a ojearla, un mesero fue hasta el.
-¿Puedo tomar su orden?- un toqué de amabilidad se escuchó al decir esa pregunta.
Cerró la revista, alzó su vista y una sonrisa le dio un calor que recorrió todo su cuerpo, en su joven vida había visto muchas de ellas, pero justo en ese momento, podría afirmar que la sonrisa de ese mesero, era la más hermosa que jamás ha visto.
-Disculpe...-la voz del mesero lo sacó de su admiración y apenado, bajo la mirada, simulando ver al menú.
-Aún... no me decido- dijo con torpeza.
-No es por presumir, pero el cappuccino de acá, es delicioso-
-Entonces lo probare.- El mesero asintió y fue al mostrador.

Esa fue la primera vez que vio a Daiki, la primera vez que le regaló esa sonrisa y que ahora, se le negaba, la mesera apareció con una charolita de color negro en la cual tenía su pedido.
-Aquí tiene su cappuccino- Hizo una reverencia y se marchó. Le soplo para despejar la espuma blanca que identifica la bebida, dio un sorbo, puso una mueca, le supo amargo, más de lo normal, como un café, que en un principio le sabía a gloria, ahora le dejara un mal sabor en la boca?, se recargo por completo en la respaldo de la silla que ocupaba y echó un vistazo a su alrededor, los adornos decembrinos le hacían mención de Daiki, en la siguiente mañana hubiesen cumplido 2 años estando juntos y un poco más de tres conociéndose, endulzo su bebida, con la esperanza de que a la próxima degustación no le supiera tan mal.

Siguió recordando; después de unos minutos, Daiki llegó y colocó la tasa sobre un plato en la mesita que ocupaba Yuto.
-Aquí tiene, endúlcelo por favor.- se quedó parado frente a él, a la espera de su reacción.
Tomó un par de cubos de azúcar y los echo dentro la taza, cogió la cuchara y mezclo, agito un poco el utensilio y lo dejó a un lado y probó esa bebida caliente, sorprendido por el sabor, dejó salir una sonrisa.
-Se lo dije.- Daiki dijo triunfante.

A partir de ese día, ir al café se volvió una costumbre, iba después de clases o en algún tiempo libre por la tarde, su razón de ir: sólo por el gesto que el chico le regalaba, para verlo atendiendo a los comensales del lugar, con su chaleco y pantalón negro que contrastaban con su camisa blanca, un traje muy normal, pero para él, un traje que fue hecho sólo para que Daiki lo luciera.

Un día, fue más tarde de lo normal, salió de su casa casi corriendo, haciendo caso omiso de los gritos de su madre, a unos cuantos metros cesó su pasó veloz, a nada de tomar la manija de la puerta, Daiki salió, su turno había finalizado, no llegó a tiempo y por un momento, en su mirada se vislumbro tristeza.
-¡Hola!- con esa sonrisa que le encantaba, saludo Daiki. Yuto hizo una pequeña venía- Pensé que hoy no vendrías- río.
¿Era tan obvio en el lugar? pero que se percatara de él lo hizo feliz.
-Tuve un contratiempo-
-¿Pasaras?-
-Si...-
-¿Te puedo acompañar?- Yuto asintió torpemente con la cabeza, sin querer se quedaba sin palabras frente a ese chico.

Fueron a una mesa para dos, Daiki espero a que Yuto tomara asiento, después de ello, fue al mostrador para regresar con dos tazas, un cappuccino para Yuto y un té de menta para él, se colocó frente a él.
-Siempre vienes, se que te gusta este café, pero no sé tú nombre- dijo Daiki.
-Me llamó Yuto Nakajima- con una reverencia se presentó al fin.
-Daiki Arioka- sonrió, eso Yuto ya lo sabía pero no mencionó nada.
-Eres muy alto, Nakajima, a lado tuyo soy un duende-río- ¿cuánto mides?-
Era verdad, es muy alto- 1.80 metros-
-¿Eh?, ya no logré esa altura, ¡me faltan centímetros!- dijo divertido.
-Aun puedes crecer.- con cierta pena trato de dar aliento.
-Lo dudo, biológicamente, yo ya deje de crecer- probó su té.
-¿Ah?- Yuto ladeo su cabeza.
-Si, a los 21 años el hombre deja de crecer, aunque yo tengo 20...- movía su cabeza mientras lo decía.

Sonrió ante ese recuerdo, fue la primera conversación que tuvo con Daiki, la primera vez que supo cosas sobre él, Daiki le llevaba dos años, que estudiaba en la universidad, que el trabajo en el café era temporal y que a pesar de que el era mayor, Yuto logró notar que su comportamiento era más infantil, al igual que sus facciones, comparados, el lucía de la edad de él y Daiki su edad y así poco a poco Fueron creando un lazo que los acercaba un poco más, un lazo que parecía inquebrantable.

Una vez, Daiki fue a su escuela, cuando el aún iba en el bachillerato, las clases finalizaron, Yuto traía en manos una pequeña cámara fotográfica, asistía al club de fotografía de su escuela, era su pasión y se debatía sí debía seguirla como pasatiempo o una carrera, a lo lejos vio a ese ser de ojos café claro que lo saludaba con entusiasmo, apresuró su andar.
-Hola Dai-chan!- saludo, no esperaba verlo ahí.

El mayor de los dos respondió el saludo, -vamos!-, Yuto no tenía idea a dónde irían, pero cuando se está enamorado, sin querer se hace lo que el otro diga, Daiki comenzó a caminar, Yuto dejó que se adelantara un poco, ya que en el caminar del castaño encontró un hermoso momento que debía capturar, acomodó su cámara entre sus manos, enfoco y apretó el botón que haría que ese instante se congelara, miró la pantalla para apreciar la toma, era un Daiki de espaldas, con su cabeza ligeramente alzada, mirando a los árboles con la luz que los atravesaba dándole en el cuerpo de este, con un cielo muy azul, la primera foto que le tomó era simplemente perfecta.

El más grande de ambos noto que el alto pelinegro se quedó atrás, regresó por él y vio que le tomó una fotografía.
-¡Hey!- reprocho.
-¡Perdón!- se rasco la cabeza- pero sales bien...- le mostró la imagen a Daiki, quién lo veía con un puchero en sus labios, Yuto levantó un dedo y pico la mejilla de este.
-¡Vámonos!- guardó su cámara y sujeto la muñeca del más bajo.

Llegaron a un parque, cerca de una fuente tomaron asiento.
-¿Estudiaras fotografía?- Daiki rompió un silencio que se presentó.
-¡Me encantaría!- respondió sincero, mientras miraba las fotos almacenadas en la memoria de la cámara.
-¿Puedo?- extendió lo mano, esperando recibir el aparato.
-Sí, toma.- puso el objeto negro y se acercó más para observar juntos y de pasó admirarlo a él.
-Deberías estudiarlo- Lo sacó de su pensar- creo que tienes talento.- lo miró a los ojos. Su corazón latía fuerte, tanto que podía escucharlo, ¿Acaso el otro también podía oírlo?, el esperaba que fuese así.

Quizás por eso en realidad, decidió estudiar eso, para ser reconocido por él y nadie más, su familia al principio se opuso, pero con el apoyo de Daiki le bastaba. Su cappuccino estaba a punto de acabarse, levantó un pequeño morral y extrajo de ella una cámara, la encendió y echó un vistazo a lo que tenía guardado, la mayoría eran retratos de él o de cosas que le recordaban a Arioka, llegó a una en particular, la primera foto juntos, como pareja, sentía que el cualquier momento las lágrimas se le escaparían, cerró los ojos y dio un gran suspiro.

Era un retrato donde ambos miraban hacia la lente, sólo se enfocaban sus rostros y parte de sus cuerpos, en sus cabellos había un poco de nieve, abrigados por una manta roja, esa foto fue capturada en la madrugada del 25 de diciembre, quizás no era la fotografía más profesional que hubiera tomado, pero era su mayor obra de arte, tocó la pantalla tratando de buscar la piel de Daiki, que no encontró.

Eran vísperas de navidad, ese día se habían citado en las afueras del café, lo invitó a pasar la festividad con él y su familia, Daiki vivía sólo, sus padres perecieron en un desafortunado accidente, no permitiría que su ser querido en este día lo pasará sólo. Yuto esperaba cerca de un poste de luz, miraba su celular para ver la hora, ¡se demoraba!, "¡Yuto!", escuchó que alguien lo nombraba, guardó su celular y miró hacia su izquierda, era el, caminando apresurado entre la gente que llevaban bolsas estorbosas llenas de compras de último momento.
-Perdón por la tardanza- recargo sus manos sobre sus rodillas, parecía que corrió demasiado, levantó su cabeza y esbozo una sonrisa, sus mejillas eran de un color rojizo, traia encima sólo una chamarra para cubrirse de la helada.
Fue feliz cuando lo escuchó decir su nombre, no solía hacerlo, siempre era "Nakajima".
-Me llamaste "Yuto".- con un gesto de alegría le dejó saber.
-¡Ah! lo siento...- hizo una venía algo apenado.
-No hay cuidado, llámame mejor así, ¿sí?- el más bajito pero mayor asintió con torpeza.
-¿Nos vamos?- amable preguntó el pelinegro.
-¡Sí!- comenzaría a caminar, pero el chico de cabellera negra, Yuto, lo detuvo.
-Debes abrigarte mejor.- Puso una expresión sería mientras se quitaba la bufanda azul que traía puesta, se acercó y se la colocó alrededor de su cuello, cambiando su gesto serio por una más cálida. En ese instante un golpeó se sintió en el pecho del castaño, para Daiki, cada vez que lo tenía cerca de esa forma reaccionaba su ser, aunque aparentemente, Yuto no se percataba y en realidad no era así, podía notar un nerviosismo peculiar en Daiki, le provocaba ganas de abrazarle pero sólo se quedaba con las ganas.

Llegaron a la casa de Yuto, en la entrada dejaron sus zapatos y abrigos e ingresaron de lleno a su hogar, la familia de este le dio una gran bienvenida a Daiki y lo trataron como sí fuese parte de ella. Los adornos decembrinos estaban por doquier, un pequeño árbol adornado por espirales de limpia-pipas y esferas de colores, estaba en una esquina de la sala, también había escarcha alrededor de los barandales de las escaleras y de estas colgaban esferas rojas, pequeños santa claus en las paredes se podían ver y un curioso pingüino llamó la atención del mayor, lo tomó de la mesa de centro de la habitación.
-Lindo...- dijo con cierta nostalgia
-¿Te gustan?- Yuto colocó una de sus manos sobre el hombro del bajito.
-Es mi animal favorito.- puso un puchero melancolico. Yuto movió su mano por la espalda del otro, queriendo ser reconfortable.
-Se parece a ti.- río- ven falta mucho por hacer- lo jaló hacia el y con pequeños empujones lo llevó a la cocina.

Terminaron de preparar la cena y de acomodar la mesa, era casi media noche y todos los presentes disfrutaban de las delicias que la madre de Yuto preparó en su mayoría. Esa mujer estaba fascinada con el castaño, no dejaba de decir lo adorable que era.
-Eres un chico muy lindo, Dai-chan- apreto una de sus mejillas.
-Gracias...- con dificultad logró hablar.
-Sí fueras chica te dejaría estar con mi Yuto, bueno al menos, que a el no le importe.- carcajeo un poco.
Nakajima casi se atragantaba con lo que tenía en la boca, Daiki escupio un poco del agua que bebio.
-¡Mamá!- reprocho el más joven del lugar.
-Es broma, Yuto-movió su mano para amenizar el ambiente.

Por una fracción de segundo sus miradas se cruzaron y la verdad salió a flote, Yuto sí quería estar con el, la duda era sí Daiki también, miró su plato y dio otro bocado a su platillo. Los minutos pasaron y la media noche se hizo presente, ya era navidad!, todos se colocaron de pie para darse un abrazo, fue con su padre, su madre y su hermana mayor, antes de separarse de ella, esta le pico las costillas en son de burla, pues al siguiente en abrazar era Daiki.
-¡Déjame hermana!- bufo. Con pasos torpes se acercó a el, con un claro sonrojo en ambos, se unieron en un abrazo.
-Feliz navidad, Daiki- le susurro al oído.
-Feliz navidad, Yuto- se aferro a la espalda del alto.
¡Por fin estaba cerca de el!, por fin podía olor su perfume para recordarlo por siempre, no quería terminar con ese contacto, pero debía, lentamente bajo sus brazos y se apartó de el, aún con las miradas burlonas de su familia, siguio comiendo su cena tranquilo, su dicha era grande y no dejaría que se escapara tan fácilmente. Las horas pasaron y el resto de su familia se marchó a dormir, Arioka se quedó, era muy tarde, ya no encontraría transporte, subió a buscar unas cobijas para ambos, se quedaría con el en la sala, bajo con unas cuantas y las dejó en un sillón.
-¡Aquí están las cobijas!- volteó pero no había nadie, se suponía que el estaria ahí, se percato de que alguien estaba en el jardín. -seguro es el.- se dijo mentalmente, tomó una cobija y salió. enefecto, Daiki se encontraba afuera, sentado en una banca que adornaba el jardín, se acercó por detrás, le colocó la cobija roja que trajo consigo, Daiki dio un sobresalto por el pequeño susto.
-¡Me asustaste!- dijo en susurro mientras se acomodada el cobertor- gracias- miró al cielo, quizás buscaba en las estrellas el recuerdo de el y su familia, eso pensaba Yuto.
Cada vez que hablaba Daiki, el pelinegro, podía notar el vapor que salía de su boca, pero lo que más noto era lo rosa que sus labios eran, se paro junto a el y froto sus manos.
-¿Hace frío, porque saliste así?-
-Quise ver la luna, hoy está llena.- metió su mano a uno de sus bolsillos del delgado suéter que tenía puesto- ¡Ah!- recordó algo, Yuto lo observó extrañado.-¡Toma!- se levantó parados frente al alto, extendió su mano y dejó ver un pequeño colgante para celular en forma de cámara fotográfica, de color plateado.
-¿eh?, ¿para mí?- se señaló así mismo para después sujetar aquel objeto brillante.
-Si...no sabía que darte y...- fue interrumpido, Yuto lo abrazo desesperadamente, sin pensar lo hizo.
-Gracias- dijo en voz baja al castaño, Daiki sólo correspondió al agarré.
-De que.- se aferro más.
Yuto reaccionó y se apartó del mayor, pero sólo un poco, esos grandes ojos cafés, siempre lograban atraparle, esa piel palida lo hipnotizaba y su locion lo embriagaba, tanto que su cuerpo, junto a su corazón, actuaron juntos, depósito un pequeño beso en los labios de Daiki.

Perplejo, Daiki, abría y cerraba los ojos sin saber que hacer, sólo colocó sus frías manos en el cálido pecho de Yuto. Nakajima cayó en lo que hacia y de un momento a otro retiró sus labios de la boca de Daiki.
-Lo siento...-corto su disculpa al sentir los helados dedos del bajo en su rostro para acercarlo a el y unirse en otro tímido contacto, sólo acariciando el contorno de sus labios, en ese momento comenzó a nevar, los copos de nieve fueron los primeros testigos de un sentimiento correspondido. Daiki se puso en puntillas, levantó sus brazos y abrigo con la frazada al menor, sin separarse, ambos confesaron lo que sentía el uno para el otro, Yuto se apartó un momento de el, fue por su cámara, quería una fotografía que guardará el recuerdo, una luz blanca les ilumino el rostro y atrapo el momento que ahora veía en aquella cafetería, apagó el aparato y miró su celular, todavía tenía el adorno que Daiki le dio, sonrio, siempre lo extraviaba pero siempre lo hallaba.

Ya era tarde, había pasado varias horas sentado en ese escondido lugar, recordando todo lo que le hizo feliz junto a el, sacó un billete, lo puso sobre la mesa, agarró sus cosas y partió. Se dirigió a la parada de autobuses, esperando al colectivo que lo llevaría a su siguiente destino, un trozo de papel que flotaba en el aire, llegó a sus pies, por inercia lo levantó, era un anuncio de un acuario, ¡hasta el viento estaba siendo cruel con el!, había ido junto con Daiki a ese acuario, en su primer aniversario.

Esa cita fue maravillosa, Yuto lo había planeado por días, quería sorprender a Daiki y fue así. Llegaron en un camión, Daiki como niño pequeño, pidió ir a ver a los pingüinos antes que lo demás y casi corriendo fue al estanque donde estaban.
-¡Hey! ¿No te olvidas de algo?- grito Yuto. Daiki sonrio y fue hasta el y sin que lo esperase, un osculo le fue hurtado.
-¡Yuto!-con un tono carmesí hizo un berrinche.
-Te amo- sin titubear dijo Yuto.
-¡Yo también!- formó un puchero y comenzó su andar.
Le encantaba esas reacciones de el, sus adorable pucheros los amaba, corrió hacia el y ya junto a el, unió su mano con la de Daiki, entrelazando sus dedos, sin importarle lo que los demás pudiesen decir, enamorado y correspondido, el mundo podía oponerse sí quería, el estaría firmé con lo que sentía.

¡Un año juntos! un año en el que pasaron muchas cosas, el ya tenía 19 años, Daiki 21 años, ya se había graduado del bachillerato y entró a la universidad. Daiki estaba a 12 meses de obtener su título, ahora vivían juntos, con el pretexto de que a Yuto le quedaba más cerca su escuela, en parte era verdad, pero más que nada era para estar más tiempo con Daiki.
-¡Woah!- escuchó exclamar al castaño, vio como un pinguino nado velozmente en el agua. Era el mayor de los dos, pero esos aspectos era quién era más infantil, quizás por eso estudiaba pedagogía, se le daba muy bien tratar con los niños.
-¿Vamos a comer?- Arioka colocó una mano sobre su estómago, Yuto accedió.

En una mesa del área de comida del acuario se sentaron, ambos ordenaron una hamburguesa.
-¿Lo notaste?, los cuidadores, traen puesto un gorro rojo.-
-Bueno, es casi navidad, tal vez sea por ello- río...
Su comida llegó y entre risas y platicas tontas, disfrutaron de sus hamburguesas. Ya habían terminado de recorrer el lugar, el color naranja del día anunciaba que ya casi anochecia, antes de partir en su totalidad, Daiki, sujeto a Yuto por el brazo.
-¡Feliz Navidad!- hablo antes que el alto, dándole un pequeño paquete azul con un moño rojo.
-Gracias- beso su sien, abrió la casa y de ella extrajo una cámara fotográfica instantánea.
-¿Te gusta?- ansioso pregunto.
-Me encanta.- de verdad le encantó, rodeo su cintura con sus brazos para acercarlo a el y arrebatarle otro beso, Daiki le correspondió.- ¿Pero no debió ser "feliz aniversario"?- con una sonrisa en los labios le cuestionó.
-Aún no lo es y...-bajo la mirada- ese presente te lo daré en la casa- Daiki se sonrojo al tratar de dar entender la indirecta que le envió a Yuto.
-¡Ah! entiendo- sonrio con cierta perversidad.
Abordaron el buscar juntos, debían ir a su hogar. El ruido de un motor lo sacó de su pensar, hizo lo mismo como aquel recuerdo, pero está vez sólo, fue al fondo y se sentó.

Después de regresar de su salida, esa noche hicieron el amor,cuantas veces hizo de esa cuerpo menudo parte de el?, no lo recordaba, pero esa vez fue especial, deboro cada parte del mayor, probando cada sabor que pudo degustar de la piel del mayor, saborear cada beso que le otorgó, con cada caricia que el mayor le brindaba le erizaba la piel, con cada vaiven descubrió lo que era estar en el paraíso, con cada gemir de Daiki lo hacia sentir tan bien, disfrutar cada sensación que ambos se daban, sin duda alguna cada parte de el era su gloria y cuando por fin no pudieron más, durmieron uno al lado del otro, unido por un abrazo y un sentimiento reconfortable.

El transporte llegó un poco más cerca de las afueras de la ciudad, fue a un lugar tranquilo, comenzó a subir unas escaleras que lo llevaban a lo más alto de un monte, ya era de noche, alrededor de las diez, los grillar resonaban por el lugar y la luz de la luna era lo único que le iluminaba el camino, paro para adentrarse un poco más entre los árboles, parando en un lugar despejado que tenía una vista a la ciudad.

Fue hace una semana en que Daiki le dijo adiós, eso era lo más doroloso de recordar, como de costumbre, despertaron juntos, tomaron su desayuno y alistaron sus cosas para partir a la escuela y al trabajo, Daiki partió primero, su escuela estaba más retirada, antes de irse abrigo a Yuto con sus brazos, por la espalda y le dijo un "te quiero", el alto volteó, unió sus dedos y con los brazos de ambos, rodeo su cintura y depósito un tierno contacto en los labios del mayor, "Y yo a ti", al parecer el otro no quería soltarlo, pero tenía que.
-¡Nos vemos en la tarde!- se despidió y salió. Yuto, término de prepararse e hizo lo mismo, sólo que el iría a su trabajo, logró conseguir un empleo en una librería, quedaba cerca del trabajo de Daiki, así que al final de la jornada podían regresar juntos a su hogar.

Extrañamente había mucha gente en el loca, la mayoría comprando para un regaló de navidad, "¡Rayos!", pronto sería su aniversario y aún no tenía nada. Trato de apurarse para salir antes y así buscar algo, por suerte su jefe lo dejó ir.
En la zona comercial de la ciudad, buscaba el presente ideal, por azares del destino entró a una joyería, no creía encontrar algo, pero vio un juego de anillos, era bastante simples pero eso era su encanto, sólo tenía una pequeñas grabaciones que lo hacían resaltar, eran ideales, dos anillos para dos años y para dos personas, miró el precio, excedia un poco su presupuesto, pero Daiki lo valía y los adquirió, la próxima semana la pasaría un poco mal, económicamente, salió de la tienda con una pequeña caja de color rojo y decidió guardarlo antes de que algo pasará, su celular comenzó a llamar, lo sacó de su bolsillo y contesto.
-¡Dai-chan!-
-Mis clases acabaron, ¿vamos a caminar?- estaba sorprendido, por lo general, el era de los planes, pero accedió.
-Nos vemos en el parque, ¿vale?-
-Llegó en unos 10 minutos-
-Te espero aquí-
Ambos colgaron, Yuto camino y tal como dijo en diez minutos llegó, dieron una vuelta al parque, las luces navideñas tinteleanban en todo momento, los postes de luz adornados con un moño rojo daban un paisaje romántico, Daiki se aferro a Yuto.
-Vamos por un café, ¿sí?, hace frío-
Tenía razón, a pesar de que no hacia viento, el ambiente era congelado, fueron, además de que no sabía decirle no.

De verdad hacia frío, la gente que paseaba por ahí cada vez era menos, ya estaban enfrente del café donde trabajaba Daiki, pero sintió que algo se le cayó, fueron sus llaves, tenía un pequeño peluche en forma de pingüino, Daiki se había adelantado, sin que este lo notar, Yuto retrocedio, sintió que alguien lo empujo contra la pared.
-¡DAME TODO LO QUE TRAIGAS!- un hombre grito para que le dieran sus cosas, mientras mostraba un objeto puntiagudo.
Daiki oyó un grito y giro para ver, se espanto con la escena que presenciaba y corrió hacia ellos, para ayudar a Yuto.
-¡Déjalo!- exclamo el castaño, separandolos, el asaltante más hábil, tiro a Yuto de un puñetazo y atrape al bajo, colocando un brazo suyo sobre la yugular de Daiki.
-Pór meterte donde no te llaman- y en un movimiento clavó la navaja a la altura de la boca del estómago, giro su mano para hacer más daño, sacó su instrumento filoso bañado de sangre.
Daiki sintió como ese objeto lo partía, se dejó caer de rodillas para terminar tirado en el piso.
-¡¡DAIKI!!- el alto grito y como pudo se levantó, el ladrón ya había hecho de las suyas, huyó con las pertenencias del chico que ataco.
Un charco rojizo comenzó a formarse alrededor del mayor, un charco que a cada segundo se ampliaba, un hilo de sangre se asomó por la comisura de los labios de Daiki.

Desesperado grito por ayuda, algunos de los presentes que vieron, llamaron a la ambulancia, Yuto puso su mano en la herida de su amado, ejerciendo presión para que la sangre dejara de fluir, era profunda y dañina aquella puñalada.
-Yuto...-en una débil voz llamó al otro.
-¡No hables!- las lágrimas comenzaron a brotar.-Guarda tú energía...- Daiki con la poca fuerza estiro su mano y acaricio la mejilla de Yuto.
-Te amo...-
-¡Y yo a ti!- sujeto su mano para no dejarlo ir.
-Ya no duele...- sonrio
-Dai-chan...-
-¿Serás feliz, verdad?- sonó a un adiós.
-¡Calla! ¡Seré feliz sí estás conmigo!- grito, pero rompió en un llanto al sentir como la caricia del otro se desvanecía.
-Dai-chan... ¿Daiki?...¡¡¡DAIKI!!!- el otro lo llamaba para que reaccionara, no fue así, perdió mucha de su líquido vital, en un momento dejó de respirar.
-No...¡NO!- estaba en negación, ¡el aún no debía irse!, abrazo al cuerpo que yacio en el piso, escondiendo su pena en el cuello del otro, ambos manchados de rojo.
La ambulancia llegó, sólo para confirmar lo que no quería oír.

Todo pasó en un segundo, frente a los ojos de Yuto, no pudo hacer nada y eso es lo que le estaba matando. ¿Porque?, ¿Porque tuvo que irse así?, hubiese preferido que el tuviera un nuevo amor, el era bueno, ¡era su pedazo de cielo aquí en la tierra!, ¡era el amor de su vida!, ¿porque?, quizo ahogar su pena en alcohol, pero eso a Daiki no le hubiera gustado, quizo ir a alcanzarlo, pero tampoco debía, ya habían pasado 5 días desde aquel suceso, desde aquel momento en el que en cierta forma en también murió, desde aquel momento en que le arrebataron lo más preciado de su vida, desde que el le dijo que fuera feliz, ¿cómo ser feliz sí está época del año era tan especial para los dos?, como ser feliz sí ya no tenía razón de vivir? ¿Cómo ser feliz sí ya no lo tenía a él?, ¿¡COMO!?
Pudo escuchar unas campanadas que anunciaban la media noche, ya era navidad de nuevo, su familia estaría preocupada por el, pero no dejaría a Daiki sólo está noche, no en este lugar sólo y callado, que tiene como fin recordar a los que ya se adelantaron.

La luna era llena como aquella vez, pidió que su nombre fuera grabado en la tumba familiar, para así poder visitarlo siempre, las doce campanadas finalizaron.
-Feliz navidad y feliz aniversario, Daiki- colocó una cajita, tenía dentro los anillos que usarian por primera vez hoy, unas gotas salada rodaron por sus mejillas, dejó salir el llanto que contenía desde hace rato.

Ser acuclillo y abrazo sus piernas, escondiendo su rostro, tratando emanar sus dolor junto con ellas, miró por un momento al cielo, buscando la estrella que se supone que sería Daiki, la nieve comenzó a caer, no pudo evitar sentir la sensación de que esos copos eran lágrimas y besos de Daiki, con los ojos llorosos, se levantó y acaricio el lugar donde estaba el nombre de el.
-Ya no llores, sí en está vida no pudimos estar juntos, en una futura lo estaremos, yo estaré bien, sólo déjame desahogarme, ¿sí?-
Después de todo, el odiaria que Daiki llorara por su culpa, sacó el anillo que le correspondía a Daiki y lo colocó en su dedo, junto al suyo.
-Estaré bien, ¡te lo prometo!- dijo al cielo para de nuevo dejar salir las lágrimas.

-fin-
Super notas finales:

pues bueno...ya se es fome :D!pero eso no es lo que quiero decir XD!
en si, esto era para otra cosa...los personajes no eran Yuto y Daiki...era un fic "original" que yo digo que al ser original...ya no es fic XD!
y de hecho tuve que cambiar varias cosas *de los personajes* para que me quedara (?)...lo de sus rasgos y y hasta "gustos" o cosas con las que los idenficamos *a Yuto y Daiki XD* y pues bueno quedo eso...se que lo mate...pero don't worry ya solo pago lo que debo y en mi vida vuelvo a escribir...

Otra cosa...Park Bom tuvo la culpa de esto (?)...;A;! la amo (?)...sin mas que decir..
Sa-chan out BD!!!!! <---! años que no lo decia -w-! XD
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